La economía española mantuvo el pulso en el primer trimestre pese a una ligera desaceleración confirmada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) este jueves. Así, en tasa trimestral (es decir, respecto al cuarto trimestre de 2025), el Producto Interior Bruto (PIB) avanzó un 0,6%, dos décimas menos que en el periodo inmediatamente anterior, y en tasa anual se incrementó un 2,7%, una décima menos que al final del año pasado.
Se observan, pues, dos variables compatibles: por un lado, en un contexto internacional muy complicado, España mantiene el pulso pese al conflicto de Irán, con avances aún superiores al 2,5% y mucho mayores que los de la media de la Eurozona (-0,2% trimestral) y la UE (-0,1%). El INE destaca que el consumo de los hogares, especialmente, es el que sostiene esta buena evolución, con un incremento trimestral del 0,6% (menor que el 0,9% de final de año, en cualquier caso), algo a lo que acompaña el comportamiento positivo del gasto de las administraciones públicas (+0,5%). La formación bruta de capital, que estaba repuntando de forma importante a lo largo de 2025, registra sin embargo un avance mínimo, del 0,1%, un 0,4% en el caso del capital fijo, que se suele asociar a la inversión.
El punto negativo son las exportaciones de bienes y servicios, que retroceden un 0,6%, 1,3 puntos menos que en el cuarto trimestre, y aquí es donde se observa más la incertidumbre geopolitica. Sin embargo, eso es compensado por una caída aún mayor de las importaciones (-1%), lo que hace que la demanda externa contribuya al crecimiento del PIB en una décima.
Por el lado de la oferta, los servicios siguen siendo el sostén (+0,8%), aunque con una ligera desaceleración de una décima. La industria eleva su PIB un 0,3%, y dentro de ella, la manufacturera lo hace en la misma medida, dos décimas superior a lo que se registró en el cuarto trimestre. Pese al conflicto de Irán y la caída de las exportaciones, mantiene una buena senda. La construcción, sin embargo, registra un parón, con una tasa cercana a cero, mientras que el sector primario repunta un 3,3%, algo que suele ser habitual en los comienzos de año.
En tasa anual, que refleja una evolución en un plazo algo más largo, se observa de una manera más clara la importancia de la demanda interna, sobre todo del consumo de los hogares y en menor medida de la inversión. El gasto familiar sube un 3,2%, una décima más que el año anterior y bastante por encima de la evolución general del PIB (2,7%). En buena medida, ello se debe a que el mercado laboral no da señales de debilidad. Según el INE, los puestos equivalentes a una jornada completa se elevaron un 2,8% anual, tasa similar a la del trimestre anterior, y el número de horas trabajadas avanzó un 2,3%.También sube la productividad por hora trabajada, un 0,6%.
Al avance del consumo de los hogares no solo contribuye el aumento del empleo, sino también la remuneración de los asalariados, que se incrementa un 7,2%, bastante por encima de la inflación, aunque este aumento se reduce a un 3,8% si consideramos la remuneración por asalariado (es decir, sin tener en cuenta el aumento del empleo). En tasa trimestral, respecto al cuarto trimestre de 2025, el incremento de los salarios en total es del 0,8%, pero hay un estancamiento de la remuneración media, lo que da cuenta de la dificultad de las empresas para sostener aumentos de sueldos en un contexto de incremento de la inflación.
El gasto público, por otro lado, modera su incremento al 2,4% anual, una décima menos que en el cuarto trimestre, mientras que la formación bruta de capital fijo, la inversión, sigue dando muestras de fortaleza (+5,6%), aunque ya hemos visto que en el primer trimestre se ha producido un freno.
En lo que se refiere a la demanda externa, se registra un mucho menor empuje de las exportaciones de bienes y servicios, que avanzan el 0,8% interanual frente al 3,7% del último trimestre de 2025 (algo motivado por el parón en el arranque de 2026) y también una desaceleración fuerte de las importaciones, que crecen un 3,2%, una cifra muy inferior al 6,6% del cuarto trimestre del año pasado. El mayor gasto en importaciones que exportaciones lleva a que la demanda externa reste 0,8 puntos al PIB, lo que significa que la interna (consumo de los hogares, gasto público e inversión) se eleva un 3,5% y sostiene en exclusiva la economía española
El PIB a precios corrientes creció un 6,0% interanual en el primer trimestre, siete décimas menos que en el trimestre precedente. En tasa intertrimestral, se incrementó un 0,5%. El deflactor del PIB aumentó un 3,2% interanual, tasa siete décimas menor que la del trimestre anterior. En tasa intertrimestral, disminuyó un 0,1%.
Por su parte, el excedente de explotación bruto / renta mixta bruta (que incluye, entre otras cosas, los beneficios empresariales) creció un 4,8% interanual, seis décimas más que en el trimestre anterior. En tasa intertrimestral, aumentó un 2,1%.
Finalmente, la cuantía devengada en impuestos sobre la producción y las importaciones netos de subvenciones registró un incremento interanual del 5,2%, frente a la variación del 12,0% del trimestre anterior. En tasa intertrimestral descendió un 7,3%.
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