La relación entre Ecuador y China va más allá de una gira presidencial. El encuentro de Daniel Noboa con Xi Jinping, este 18 de agosto de 2026 en Beijing, plantea una interrogante : ¿cómo puede Ecuador transformar su acercamiento con la segunda economía más grande del mundo en más exportaciones, inversión productiva y diversificación de mercados?
Ambos mandatarios concretaron temas de cooperación en comercio, energía, minería, infraestructura, finanzas, economía digital, nuevas energías e inteligencia artificial.
El contexto es favorable para profundizar la relación comercial Ecuador-China. El Tratado de Libre Comercio (TLC), que está vigente desde el 1 de mayo de 2024, aportó al intercambio comercial, aunque expertos consideran que todavía existe un amplio margen para aprovechar las preferencias comerciales, incorporar nuevos productos y atraer capital chino hacia sectores estratégicos.
Daniel Legarda, exministro de Producción y Comercio Exterior, considera que la importancia de esta relación debe analizarse desde una perspectiva más amplia.
Para Ecuador, dice, es conveniente contar con relaciones internacionales diversificadas y equilibradas, basadas en los intereses nacionales, sin que una mayor cercanía con China necesariamente signifique alejarse de otros socios estratégicos como Estados Unidos o la Unión Europea.
“El acuerdo ha generado resultados positivos, pero todavía no se lo está aprovechando de la mejor manera”, sostiene Legarda.
El desafío, en su criterio, ya no consiste solamente en disponer de un TLC, sino en utilizar activamente las herramientas institucionales que este creó, resolver barreras de acceso y desarrollar una estrategia comercial capaz de convertir las preferencias arancelarias en nuevos negocios.
Las cifras muestran la dimensión que ha adquirido el comercio entre Ecuador y China. Entre enero y mayo de 2026, Ecuador exportó alrededor de 3 043 millones de dólares en productos no petroleros hacia China, un crecimiento del 30,5% respecto del mismo período de 2025.
Camarón, concentrado de cobre, otros productos minerales, banano y artículos de madera y corcho estuvieron entre los principales rubros, según el Ministerio de Producción.
La dimensión del mercado explica parte del interés. China ofrece una escala de consumidores que Ecuador difícilmente encuentra en otros destinos y, al mismo tiempo, una demanda capaz de absorber alimentos, materias primas y productos con mayor valor agregado.
China tienen un mercado conformado por 78 veces la población del Ecuador. Esa oportunidad, sin embargo, exige diversificar una oferta que todavía mantiene una fuerte concentración en pocos productos.
Magaly Caicedo es presidenta de la Cámara de Comercio Ecuatoriano-China. Ella considera que justamente allí se encuentra uno de los principales retos. Ecuador ya tiene productos bandera posicionados, como camarón, banano, madera de balsa y cobre, pero necesita abrir espacio para una nueva generación de exportaciones.
“No solo se trata de tener el protocolo fitosanitario”, explica Caicedo. El exportador debe conocer los nichos, realizar estudios de mercado, encontrar distribuidores confiables y entender las particularidades del consumidor chino.
El Tratado de Libre Comercio entre Ecuador y China eliminó o redujo barreras arancelarias para una amplia variedad de productos ecuatorianos y creó mecanismos para administrar la relación comercial. Su entrada en vigencia también coincidió con una recuperación de las exportaciones hacia ese mercado.
Pero contar con preferencias arancelarias no garantiza por sí solo más ventas. Para Legarda, Ecuador necesita una administración permanente del acuerdo, capaz de identificar cuellos de botella, tramitar nuevos accesos sanitarios y atender conflictos comerciales.