Miami.— Canadá llega al Mundial de Futbol 2026 con una ventaja clara frente a los otros dos países anfitriones: su riesgo de criminalidad es menor, aunque no significa que Toronto y Vancouver sean sedes sin peligro.
Canadá es, según su historial y estadísticas, la sede nacional más segura del Mundial, porque no tiene la crisis de armas de fuego de Estados Unidos ni la violencia territorial del crimen organizado que golpea a México. Pero esa ventaja no convierte a Toronto y Vancouver en ciudades blindadas, por lo que se preparan para que los riesgos sean menores.
El gobierno federal canadiense anunció hasta 145 millones de dólares para seguridad pública en Toronto y Vancouver. El ministro de Seguridad Pública de Canadá, Gary Anandasangaree, dijo que será “uno de los eventos deportivos más grandes y complejos jamás organizados en Canadá”. En Canadá se jugarán 13 partidos, siete en Vancouver y seis en Toronto; formando parte de las 48 selecciones, los 104 partidos y las 16 ciudades entre Canadá, Estados Unidos y México.
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El gobierno canadiense espera que el Mundial añada 2 mil millones de dólares canadienses a su economía y atraiga más de un millón de visitantes.
Prevén aeropuertos saturados, calles cerradas, zonas de aficionados, hoteles caros, boletos disputados y cualquier amenaza global que puede aparecer entre la multitud.
Toronto recibirá seis partidos y proyecta más de 300 mil visitantes, mil 300 millones de dólares en actividad económica y más de 8 mil 700 empleos creados. Su estadio tendrá más de 45 mil espectadores por partido.
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El Festival de Aficionados de la FIFA en Fort York y The Bentway podrá reunir hasta 20 mil personas al mismo tiempo durante 22 días. Vancouver, en la provincia de Columbia Británica, recibirá siete partidos en el Estadio BC Place, con una asistencia acumulada prevista de más de 350 mil aficionados durante el torneo.
La seguridad estará presente en el movimiento de personas antes y después de los partidos, en los niveles de alcohol, en las rutas de transporte, en la frustración por los precios, en la euforia de selecciones nacionales, en el turismo de último minuto y en la convivencia de residentes con visitantes.
Canadá ha hecho un diseño de seguridad de varios niveles. En Toronto, la Unidad Integrada de Seguridad y Protección de Toronto (T-ISSU) reúne a la policía local con organismos de emergencia, salud, transporte, frontera, hospitales y servicios urbanos.
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En Vancouver, la Unidad Integrada de Seguridad y Protección (ISSU) está dirigida por el Departamento de Policía de Vancouver, la Ciudad de Vancouver y la Provincia de Columbia Británica, con más de 18 agencias centrales. No hay un número nacional único de todas las agencias involucradas, “lo importante es el modelo que se ha diseñado y la gran capacidad de quienes lo conforman”, declaró Anandasangaree.
El Servicio de Policía de Toronto será la columna operativa de la sede más grande de Ontario, pero no trabajará aislado; la Policía Provincial de Ontario (OPP), la Real Policía Montada de Canadá (RCMP), las policías regionales, bomberos, paramédicos, hospitales, transporte público, aeropuertos y autoridades fronterizas formarán parte de una misma maquinaria. El objetivo no es llenar la ciudad de uniformes sin sentido. Es reducir el tiempo entre una señal de alarma y una decisión.
En Vancouver, la preparación tiene un tono aún más visible. Habrá cierres prolongados alrededor de BC Place, cámaras temporales de circuito cerrado, rutas controladas y vigilancia reforzada sobre movimientos de multitudes. La ciudad dice que no usará reconocimiento facial. La promesa oficial es que el sistema de cámaras será temporal y desmontado después del torneo. “Las autoridades de Vancouver y Toronto quieren ser sedes abiertas y cómodas para visitantes locales y del extranjero, pero no de manera improvisada”, comenta el analista Ernesto Rubio.