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Nevaco Global
18 de mayo de 2026

La gobernanza oceánica indígena de Chile está en una encrucijada

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La costa de Puerto Natales, en la Patagonia chilena, donde el pueblo indígena kawésqar busca que se cree un Espacio Costero Marino de los Pueblos Originarios (ECMPO) (Imagen: Jean-Paul Azam/ Hemis / Alamy)

A los kawésqar, un pueblo indígena que habita desde hace más de siete mil años en la Patagonia chilena, en el extremo sur del continente, también se los llamaba “nómades del mar”. Su relación con este espacio no solo ha sido ancestral, sino también vital: recorrían fiordos y canales, recolectaban mariscos y pescados, se organizaban y practicaban su cultura cotidiana.

Pero con el paso de los años y los cambios en el panorama político, las actividades del pueblo kawésqar se vieron restringidas y limitadas. La violencia colonial y el despojo a finales del siglo XIX y principios del XX provocaron persecución, desplazamiento y muerte. Al mismo tiempo, industrias como la cría de salmón invadieron cada vez más sus territorios tradicionales y socavaron sus formas de vida en el mar.

“La relación de este pueblo con el mar es indisoluble”, afirma Leticia Caro, lideresa de la Comunidad Kawésqar Grupos Familiares Nómades del Mar. “Navegamos porque descendemos de un pueblo nómade. Hay un uso constante dentro del territorio y allí se expresan los propios usos  tradicionales y culturales de las comunidades indígenas. Son espacios de mantenimiento tradicional de las culturas, de subsistencia y de alimento”.

En 2008 se promulgó la Ley Lafkenche, que lleva el nombre de uno de los pueblos indígenas de Chile y entró en vigor en 2011. Esta legislación ha permitido la creación de los Espacios Costeros Marinos de los Pueblos Originarios (ECMPO).

Detrás de este acrónimo se esconde un modelo de gobernanza indígena sin precedentes en América Latina. Es uno de los pocos casos en el mundo en los que las comunidades originarias pueden tomar una parte activa sobre el espacio costero, considerando además su cosmovisión.

Los ECMPO son una figura legal que reconoce y otorga la administración de espacios marinos a comunidades indígenas con el objetivo de proteger el uso ancestral de dichos territorios, promoviendo la gestión sostenible y la conservación biocultural por parte de las comunidades. Hoy existen 31 ECMPO activos y una centena de solicitudes, según datos entregados por la ONG chilena FIMA.

Este modelo enfrenta hoy su mayor desafío político. A pocos meses de asumir, el gobierno del presidente José Antonio Kast anunció que buscará cambiar la Ley Lafkenche para facilitar el desarrollo industrial.

Para las comunidades que han construido su gobernanza sobre esta ley, la amenaza es existencial.

Patricio Colivoro es werkén de la Comunidad Mon Yen de Yaldad, un cargo ancestral cuyo rol principal es liderar las comunicaciones y transmitir los mensajes de su entorno al exterior. Junto a su comunidad y otras vecinas, han participado en la creación de tres ECMPO desde 2016. Estas se encuentran en el archipiélago de Chiloé, un conjunto de islas en el sur de Chile que desde hace mucho tiempo acogen a la cultura mapuche williche, una rama del pueblo indígena mapuche.

Este rincón del sur de Chile alberga múltiples ecosistemas frágiles. Cuenta con una gran riqueza de biodiversidad y especies únicas, como el zorro chilote (Lycalopex fulvipe) y la rana de Darwin (Rhinoderma darwinii). Estos paisajes también destacan por sus frondosos bosques, donde crecen alerces y arrayanes milenarios. Los habitantes locales han desarrollado una arquitectura distintiva: casas con tejas de madera y sostenidas por palafitos, estacas que elevan las construcciones sobre el agua.

Colivoro afirma que los ECMPO han contribuido a preservar esto: “Se ha logrado la recuperación de nichos ecológicos de ciertas especies que estaban desapareciendo de estos lugares. Hoy muestran un comportamiento positivo hacia su desarrollo. Los demás actores del borde costero reconocen y valoran a este ente administrador donde es la comunidad la que se ha vinculado”.

Los ECMPO operan bajo un marco legal común, pero su uso depende de cada administración comunitaria. En el caso de Chiloé, se continúa desarrollando la pesca artesanal, el marisqueo tradicional, la recolección de orilla de algas y mariscos, la navegación local, además del uso comunitario del borde costero, sus prácticas culturales y espirituales.

Contrariamente a lo que han afirmado algunos críticos, el ECMPO no delimita la propiedad privada indígena. Tampoco otorga exclusividad total a ninguna comunidad en particular ni prohíbe el desarrollo económico.

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