Volver a la edición
Nevaco Global
7 de agosto de 2026

López Madrid pide permiso a Donald Trump para reabrir la planta de Ferroglobe en Venezuela

Cargando análisis estratégico...

Javier López Madrid, presidente de Ferroglobe y yerno de Juan Miguel Villar Mir

Ferroglobe activa la maquinaria para su regreso a Venezuela. La compañía que preside Javier López Madrid ha reconocido ante los inversores que ha comenzado los trámites para devolver a la actividad a su planta de Puerto Ordaz (ubicada en el este del país) tras nueve años de parón.

«A finales de junio, solicitamos un permiso al Gobierno de Estados Unidos para iniciar las comunicaciones con el Gobierno de Venezuela y esperamos recibir una decisión antes de que finalice el tercer trimestre», ha explicado el CEO de la multinacional, Marco Levi, durante la última conference call.

La matriz de Ferroatlántica ha dado este paso tras la caída del expresidente venezolano, Nicolás Maduro, que fue capturado por la Administración de Control de Drogas (DEA) de los Estados Unidos en Fuerte Tiuna a comienzos del mes de enero. Con Delcy Rodríguez instalada desde entonces en el Palacio de Miraflores, el engranaje de sanciones de Estados Unidos a empresas que operan en Venezuela se ha relajado, pero no desaparecido.

Es por ello que Ferroglobe ha optado por un diálogo previo con la Administración Trump con el objetivo de evitar hipotéticas represalias. Y es que Estados Unidos ocupa un papel clave para Ferroglobe ya no solo por el hecho de ser su primer mercado (aportó 464 de los 1.159 millones de euros que cosechó en ventas en todo el mundo a lo largo de 2025), sino también por albergar media docena de centros productivos de la compañía.

Se trata de las factorías de Virginia, Kentucky, Nueva York, Alabama, Ohio y Alabama (esta última permanece sin actividad desde el año 2023). «La oportunidad en Venezuela nos permite optimizar nuestra presencia industrial, ya que posibilita que las plantas de EE. UU. se concentren en producir materiales críticos de mayor valor añadido para satisfacer la demanda nacional», ha recalcado Marco Levi durante la conference call ante los analistas de los principales bancos de inversión.

Durante su intervención, el ejecutivo italiano ha esbozado las «cuatro áreas clave que impulsarán la creación de valor» para los accionistas de Ferroglobe. Y es que la compañía que tiene al Grupo Villar Mir como máximo accionista (controla un 36,1% de sus acciones) apuesta, entre otras cosas, por el crecimiento de su negocio de «materiales críticos«, la reducción de «su estructura global de costes mediante la optimización» de su «huella industrial«. En este último apartado cobran especial relevancia las «medidas de reducción de costes» que se han traducido en un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) para sus 113 trabajadores de la factoría de silicio de Sabón (Arteixo).

«En tercer lugar», prosigue Levi, está «la planificación del reinicio de nuestras operaciones de bajo coste en Venezuela, aprovechando un acceso ventajoso al mercado estadounidense. Y, en cuarto lugar, el fortalecimiento de nuestro negocio principal mediante la protección comercial, al tiempo que aprovechamos el proceso de relocalización industrial (onshoring) y la reorganización de las cadenas de suministro que está teniendo lugar en Estados Unidos y Europa«.

De este modo, Ferroglobe ve en la planta de Puerto Ordaz una puerta para canalizar actividades menos rentables con el objetivo de liberar de carga de trabajo a otros centros productivos para que así se centren en productos de mayor valor añadido.

«Con una capacidad de producción de 120.000 toneladas en Venezuela, disponemos de una importante oportunidad de bajo coste para incrementar los volúmenes destinados al mercado estadounidense y aumentar nuestra flexibilidad operativa», ha explicado Marco Levi. La factoría de Puerto Ordaz, que lleva clausurada desde septiembre de 2017, cuenta con cuatro hornos con capacidad para fabricar aleaciones de manganeso, silicio metálico y ferrosilicio, lo que dejaría margen de maniobra para que otras factorías se expandiesen hacia «una cartera más amplia de materiales críticos estratégicos«.

Entre ellos, Ferroglobe cita al «magnesio, antimonio, plata, galio y ferroaleaciones basadas en molibdeno, vanadio y cromo«, que, además, podrían comenzar a producirse sin necesidad de construir nuevas plantas. «A diferencia de muchos proyectos de materiales críticos que requieren grandes inversiones en nuevas plantas, la mayoría de nuestras oportunidades se pueden aprovechar utilizando la infraestructura de hornos ya existente», destacaba el CEO de la firma.

En este sentido, el ejecutivo menciona como casos de éxito «la producción a escala industrial de ferromolibdeno» y de magnesio. Mediante estas iniciativas, Levi considera que Ferroglobe lograría mover ficha ante el «problema de capacidad de procesamiento» que, a su juicio, padece «Occidente«.

«Nuestro objetivo es que cada activo contribuya a crear valor, ya sea mediante la producción de materiales tradicionales o mediante nuevos usos industriales que aprovechen la infraestructura existente», ha recalcado un Marco Levi que ha hecho gala de su sintonía con la Administración estadounidense. Preguntado por su apuesta por los denominados materiales críticos, el CEO de Ferroglobe ha asegurado que la empresa lleva «dos años colaborando con el Departamento de Energía» y que, además, está «trabajando con el Departamento de Defensa desde febrero de este año, manteniendo una comunicación constante». Todo ello con el objetivo de concretar sus necesidades de inversión para garantizar el aprovisionamiento de estos materiales.

Marco Levi ha realizado estas declaraciones en una conference call en la que ha dado cuenta de un repunte interanual del 4,7% en las ventas del grupo, que se situaron en los 630,6 millones de euros entre enero y junio, así como de un beneficio neto de 46,3 millones que contrasta con las pérdidas de 66,8 millones cosechadas en el mismo periodo de 2025. Su sintonía con las autoridades estadounidenses se vio reforzada con las medidas antidumping que Donald Trump sí aplicó, a diferencia de la Comisión Europea, a la que la compañía culpa de permitir la entrada de importaciones low cost procedentes de países como China o Angola.

De hecho, la firma ha justificado la adopción de su ERTE de 17 meses en la planta de Sabón precisamente por el impacto que las compras procedentes de estos países están teniendo en segmentos como el del silicio metálico, el core business de su factoría gallega.

Continúa la lectura estratégica

Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.

Leer artículo en Nevaco Global

Nevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.

También podría interesarte