El fundador de nuestra ciudad llegó a la gobernación de Santa Fe en 1898, de la mano del Partido Autonomista Nacional (PAN), que a nivel país lideraba Julio A. Roca. La gestión de José Bernardo Iturraspe se desarrolló hasta 1902 y se caracterizó por la apertura política, la disciplina fiscal, el impulso a la educación técnica y a la producción, bajo el lema “Concordia, Libertad, Moralidad», buscando pacificar la provincia tras las divisiones políticas previas.
En este sentido y según los historiadores, mantuvo una amplia apertura hacia distintos sectores políticos y sociales, logrando la mediación y participación de actores opositores dentro de su gobierno.
Por otro lado, su administración estuvo marcada por un fuerte rigor en las cuentas públicas para enfrentar los problemas financieros heredados. Desde esta perspectiva, impulsó la industria y el comercio para generar más recursos y, en el año 1900, redujo en un tercio el total de los impuestos para aliviar la carga fiscal.
Una de sus políticas más innovadoras fue la mejora de los servicios educativos al incorporar aprendizajes industriales y agronómicos, otorgando becas a jóvenes para formarse en el exterior.
Por otro lado, y en sintonía con sus intereses empresariales, logró que la legislatura provincial sancionara el Código Rural para ordenar y fomentar el desarrollo de la actividad agropecuaria y colonial.
Conocido popularmente como el «gobernador molinero» debido a sus orígenes y actividades comerciales, aplicó una visión ejecutiva para potenciar el perfil exportador de la provincia, fomentando la actividad económica privada como motor fundamental de la recaudación provincial.
Iturraspe llegó a ser la máxima autoridad política santafesina tras el mandato de Luciano Leiva, representando una continuidad de la hegemonía del Partido Autonomista Nacional (PAN), aunque con matices de renovación industrialista, vinculados a la clase burguesa terrateniente de la época.
El Partido Autonomista Nacional (PAN) fue la fuerza política conservadora que ejerció una hegemonía absoluta en la República Argentina entre 1874 y 1916, un período conocido por la historiografía como el «orden conservador» o la «república oligárquica».
Este espacio nació en 1874 de la fusión entre el Partido Autonomista de Adolfo Alsina y el Partido Nacional de Nicolás Avellaneda, consolidándose definitivamente bajo el liderazgo del general Julio Argentino Roca.
El PAN gobernó el país de manera ininterrumpida durante 42 años. Su permanencia en el poder se sostenía mediante el fraude electoral (voto cantado, manipulación de padrones y coacción), lo que impedía una alternancia democrática real.
Durante este proceso se diseñó y consolidó la inserción de Argentina en el mercado mundial como proveedora de materias primas (carnes y cereales) e importadora de manufacturas y capitales, principalmente de Gran Bretaña.
A pesar de su perfil conservador en lo político, impulsó reformas profundamente liberales y progresistas en lo institucional, como la Ley 1420 de educación común, laica y gratuita, y la creación del Registro Civil.
El partido estaba integrado por la “Generación del 80”, es decir la elite económica y social del país, compuesta principalmente por grandes terratenientes de la provincia de Buenos Aires, que se beneficiaron con la “Campaña del Desierto” y del interior (nucleados en la Liga de Gobernadores).
El dominio del PAN comenzó a resquebrajarse con las revoluciones de la Unión Cívica Radical (UCR) y las protestas obreras. Finalmente, una fracción interna conducida por Roque Sáenz Peña impulsó la Ley Sáenz Peña de 1912 (voto secreto, universal y obligatorio), lo que llevó a la victoria de Hipólito Yrigoyen en 1916 y al fin de la supremacía del partido.
A José Bernardo Iturraspe lo sucedió como Gobernador de Santa Fe su sobrino Rodolfo Freyre.