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Nevaco Global
26 de junio de 2026

Analistas alertan por la caída sostenida de la inversión privada en todo el país

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El Producto Bruto Interno (PBI) de la Argentina registró un crecimiento durante el primer trimestre de 2026 y alcanzó un nuevo máximo de la serie en términos desestacionalizados, de acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).Sin embargo, distintos indicadores muestran que ese desempeño convive con un marcado rezago en otras variables relevantes de la actividad económica, particularmente en la inversión, que acumuló su cuarta caída consecutiva y exhibió uno de los niveles per cápita más bajos de los últimos años.El informe oficial publicado por el Indec indicó que el PBI aumentó 2,3% en comparación con igual período del año anterior y avanzó 0,7% respecto del cuarto trimestre de 2025.Tras la difusión de esos resultados, el ministro de Economía, Luis Caputo, destacó en sus redes sociales que se trató de un «nuevo máximo histórico tanto en la serie desestacionalizada como en el indicador tendencia-ciclo», en referencia a la evolución del principal indicador de la actividad económica.No obstante, el análisis del producto ajustado por el crecimiento poblacional presenta un escenario diferente. A precios constantes, el PBI per cápita correspondiente al primer trimestre de 2026 resultó 2,5% inferior al registrado durante los primeros tres meses de 2018 y se ubicó 4,6% por debajo del máximo alcanzado en 2012, lo que modifica la interpretación del desempeño económico cuando se considera la evolución de la población.El comportamiento de los distintos componentes de la demanda agregada refleja una dinámica heterogénea. Mientras el producto agregado mostró una expansión, la inversión y las importaciones registraron retrocesos, configurando un escenario en el que el crecimiento económico estuvo impulsado principalmente por otros factores de la demanda, especialmente el consumo y, en la comparación interanual, también por el desempeño de las exportaciones.Los resultados adquieren particular relevancia debido a que la inversión constituye uno de los componentes fundamentales de la demanda agregada y representa una variable central dentro de la estrategia económica oficial, orientada a promover el crecimiento mediante incentivos a la actividad privada y la expansión de proyectos de inversión.

LA EVOLUCIÓN DELA INVERSIÓN YSUS PRINCIPALES FACTORESEntre las variables analizadas, la inversión mostró el desempeño más desfavorable. Durante el primer trimestre de 2026 registró su cuarta caída consecutiva en términos desestacionalizados y un descenso interanual del 11%, consolidando una tendencia negativa que diversos analistas vinculan con factores estructurales y coyunturales de la economía argentina.La consultora Equilibra sostuvo que «pese al creciente influjo de capitales hacia minería y Vaca Muerta, las elevadas tasas de interés activas -aún permanecen por encima de la inflación- la anemia de la demanda interna, la elevada competencia internacional y, en menor medida, la falta de obra pública, explican la caída».El diagnóstico atribuye la retracción de la inversión a una combinación de condiciones financieras, debilidad del mercado interno, competencia externa y reducción de la inversión pública.Las cifras en términos per cápita también reflejan la magnitud del retroceso. El nivel de inversión observado durante el primer trimestre constituyó el cuarto registro más bajo desde 2010, únicamente por encima de los correspondientes a 2019, 2020 y 2024. Además, se ubicó 21,8% por debajo del máximo alcanzado en 2018, consolidando una trayectoria descendente de largo plazo.Un informe elaborado por Misión Productiva identificó cinco factores principales para explicar el deterioro de la inversión: la debilidad de la demanda y de la masa salarial, la paralización de la obra pública, el bajo desempeño de la construcción privada, la insuficiencia del crédito y de políticas de acompañamiento a la inversión, y la incertidumbre acerca de la sostenibilidad futura del esquema económico.Sobre esa base, la entidad señaló: «La hipótesis es que el crecimiento actual, apoyado principalmente en agro, minería y energía, no alcanza para generar un proceso amplio de inversión en el conjunto de la economía, lo que compromete el crecimiento sostenido del país».

EL IMPACTO SOBRE LA ACTIVIDAD PRODUCTIVA Y EL EMPLEOEquilibra también vinculó la evolución de la inversión con el desempeño del mercado laboral formal al afirmar que «el crecimiento liderado por actividades primarias y la caída de la inversión explican por qué cae el empleo formal». Según el análisis de la consultora, la expansión concentrada en determinados sectores no alcanza para compensar las pérdidas registradas en otras ramas de la economía.El informe agrega que la actual disparidad sectorial muestra que los sectores considerados como «ganadores» no solo no logran absorber la pérdida de puestos de trabajo generada en las actividades con menor desempeño, sino que tampoco consiguen compensar el déficit de inversiones que afecta al resto del entramado productivo nacional.

Al profundizar su análisis, Orlando Ferreres & Asociados sostuvo: «Entre los sectores, la baja en equipo durable de producción puede estar más asociada con la baja performance de la industria, que se encuentra operando desde hace varios meses con una utilización de la capacidad instalada muy baja.Por su parte, las dificultades en el sector de la construcción parecen estar más relacionadas con el atraso cambiario, con insumos y salarios aumentando en línea con la inflación, mientras el dólar se mantiene estable, encareciendo el costo de edificar en dólares».La consultora evaluó además que «estos factores limitantes se mantendrán en el corto plazo», aunque agregó que «podríamos comenzar a ver un aumento en la materialización de inversiones en los sectores más dinámicos, relacionados a energía, minería y agro, lo que podría comenzar a arrastrar al resto de los sectores».La proyección contempla una posible recuperación focalizada inicialmente en las actividades de mayor dinamismo.

El jefe de estrategia de Cohen Aliados Financieros, Martín Polo, analizó la participación de la inversión dentro del producto y afirmó que, como porcentaje del PBI, «sigue muy baja» al ubicarse en 17,7%. El especialista consideró además que «necesitamos que, al menos, supere el 20%», al referirse al nivel de inversión que estima necesario para fortalecer el crecimiento económico.Las estimaciones privadas para los meses siguientes tampoco muestran una reversión de la tendencia. La consultora Orlando Ferreres & Asociados proyectó para abril una nueva caída interanual de la inversión del 11,4%, medida en volumen físico, profundizando el comportamiento descendente observado durante el primer trimestre del año.El relevamiento indicó que el retroceso alcanzó a todos los segmentos contemplados por el índice. Los equipos nacionales registraron una contracción del 12,6%; la maquinaria importada mostró una disminución del 10,7%; mientras que la construcción presentó un descenso del 11,2%, evidenciando un deterioro generalizado de los distintos componentes de la inversión.En términos desestacionalizados, el indicador elaborado por Orlando Ferreres & Asociados alcanzó su nivel más bajo desde agosto de 2024.Sobre esa evolución, la consultora advirtió: «La inversión sigue mostrando un nivel inferior al que tenía durante 2025, y no se aprecian aún indicios que puedan anticipar una recuperación».

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