El presidente estadounidense anunció que Rusia enviará más de 300.000 toneladas de diésel a los mercados de Estados Unidos y del mundo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes un acuerdo con su par ruso, Vladímir Putin, para aumentar el suministro de diésel a los mercados internacionales y aliviar la presión sobre los precios del combustible. El entendimiento prevé una primera entrega de más de 300.000 toneladas y nuevos cargamentos en los próximos meses, en un contexto de encarecimiento de la energía y tensión geopolítica.
Según informó Trump, Rusia suministrará inicialmente más de 300.000 toneladas de diésel, equivalentes a unos 2,25 millones de barriles de combustible. El mandatario agregó que durante noviembre se entregarían otras 500.000 toneladas y, posteriormente, un millón más. También mencionó la posibilidad de alcanzar los tres millones de toneladas adicionales en un período breve, dependiendo del estado de las refinerías rusas.
El anuncio se conoció tras una conversación telefónica entre ambos presidentes y representa un giro en la política de presión económica que Washington mantiene sobre Moscú desde la invasión rusa a Ucrania en 2022.
El mandatario estadounidense justificó el acuerdo por la necesidad de reducir los costos energéticos, que afectan especialmente a sectores como el transporte de cargas, la agricultura y la ganadería.
El diésel se convirtió en una preocupación económica y política en Estados Unidos por el aumento de los precios, en un escenario que antecede a las elecciones legislativas de medio término del 3 de noviembre. Tras el anuncio, los precios del combustible registraron una baja, aunque analistas advirtieron que el acuerdo podría no ser suficiente para producir una reducción sostenida.
Para facilitar las operaciones, el Departamento del Tesoro estadounidense emitió una licencia temporal que permite las importaciones de diésel ruso hasta abril de 2027. La medida flexibiliza las restricciones que buscaban limitar los ingresos energéticos de Moscú.
La decisión provocó críticas del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien consideró que flexibilizar las sanciones sin avances concretos hacia el fin de la guerra beneficia a Rusia.
También hubo cuestionamientos dentro de Estados Unidos. El legislador republicano Don Bacon sostuvo que el país debería aplicar las sanciones contra Moscú en lugar de levantar restricciones que podrían aportar nuevos ingresos al gobierno ruso.
Aunque Trump presentó el acuerdo como una herramienta para bajar los precios, especialistas del sector energético pusieron en duda que los volúmenes anunciados alcancen para modificar de manera duradera la situación del mercado.
El resultado dependerá de la continuidad de los envíos, la capacidad de refinación rusa y la evolución de la demanda mundial. Por eso, el acuerdo abre un nuevo capítulo en la relación energética entre Washington y Moscú, pero todavía no garantiza una baja sostenida en el costo del combustible.