Redacción Nacionales
17 junio, 2026
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Comentarios desactivados en Una lectura histórico-crítica sobre las condiciones sociales, económicas y políticas que hicieron concebible la insurgencia en los años setenta
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Comprender históricamente la lucha revolucionaria armada no equivale a idealizarla ni a proponer su repetición, abre paso a examinar las condiciones que hicieron posible su surgimiento.
Desde una perspectiva crítica y materialista, la lucha revolucionaria surge de una acumulación prolongada de contradicciones: concentración de la tierra, exclusión política, represión estatal, fraude electoral, empobrecimiento rural, crecimiento económico desigual y cierre sistemático de las vías democráticas de transformación.
El Salvador del siglo XX estuvo marcado por una economía de agroexportación extremadamente concentrada y por una articulación estrecha entre oligarquía, ejército y aparato estatal. La matanza de 1932 operó como advertencia histórica. Desde entonces, el mensaje para las clases populares fue brutal y claro: la organización campesina y urbana popular podía ser respondida con exterminio.
El análisis económico del siglo XX salvadoreño permite observar que el crecimiento registrado bajo el modelo de agroexportación y de industrialización por sustitución de importaciones no eliminó las contradicciones estructurales que atravesaban la sociedad. El estudio de Carlos Acevedo para el BID muestra que el desempeño económico salvadoreño estuvo marcado por inestabilidad, baja productividad de largo plazo y agotamiento del modelo hacia los años setenta. Aunque el estudio no atiende directamente la democratización política, sus hallazgos permiten sostener, desde una lectura histórico-crítica, que la modernización económica mantuvo desigualdades sociales profundas y coexistió con un sistema político cerrado, concentración agraria, migración, industrialización distorsionada y tensiones sociales que anticiparon el escenario de la crisis política.
En los años sesenta y setenta, el país vivió una expansión relativa de la educación, el movimiento estudiantil, la organización sindical, el cristianismo de base y las demandas campesinas. Esa ampliación social no encontró correspondencia en una apertura democrática real. La institucionalidad electoral operó subordinada al control militar y oligárquico. La represión contra estudiantes, maestros, obreros, campesinos y opositores se practicó como proceder normalizado de gobierno.
La radicalización de sectores juveniles salvadoreños debe entenderse como efecto histórico, como consecuencia resultante. Las personas jóvenes de los años setenta encontraron ya instalada la contradicción social en la vida nacional. Lo que hicieron fue politizarla con los lenguajes disponibles en su época: antiimperialismo, socialismo, liberación nacional, marxismo, cristianismo liberador y teoría de la dependencia. Esas palabras no provocaron por sí mismas la insurgencia; tradujeron políticamente condiciones materiales de desigualdad, represión y bloqueo institucional.
Las personas jóvenes escogieron la lucha armada en condiciones históricas que hicieron que esa opción llegara a parecer pensable, necesaria o inevitable para sectores cada vez más amplios de la oposición popular. Un análisis materialista no considera a las personas insurgentes como santas, ni sus decisiones como destino inevitable. Más allá de los fanatismos que se puedan atribuir, la lucha armada fue una respuesta política radical a una sociedad radicalmente cerrada.
La guerra no apareció a raíz de algún extravío juvenil. Fue una sociedad cerrada, desigual y represiva la que propició que la revolución apareciera como horizonte histórico. Las ideas revolucionarias no gestaron el conflicto desde la publicidad. La tierra concentrada, el estado militarizado, el fraude electoral recurrente, la represión y la exclusión social, como conflicto histórico acumulado, hicieron que la idea de revolución existiera como políticamente razonable, históricamente comprensible y orgánicamente practicable para una generación.
Carlos Acevedo, La experiencia de crecimiento económico en El Salvador durante el siglo XX, Banco Interamericano de Desarrollo, Serie de Estudios Económicos y Sectoriales, RE2-03-003, Washington, D. C., agosto de 2003.
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