Amurrio es una de las villas más importantes de Álava a nivel histórico.
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El municipio alavés, estratégicamente ubicado en el corazón del Valle de Ayala, es una de las zonas más fascinantes de toda Euskal Herria. La vida en este pueblo se ha articulado siempre en torno a la tradición de los caseríos y la imponente silueta del valle. Conocida históricamente por conectar la Meseta castellana con las villas del Cantábrico a través de los puertos de Orduña y Altube, su territorio estuvo ligado al poderoso señorío de Ayala. La huella de su pasado medieval, marcado por guerras entre nobles aún se puede sentir en las imponentes casas torre que tiene el pueblo.
Sin duda, la estrella de la comarca es el entorno que rodea al Salto del Nervión, el salto de agua más alto de la Península Ibérica con sus 222 metros de caída libre. Uno de sus mayores reclamos es la Senda de Delika, una ruta que remonta las aguas del río Nervión hasta situarse a los pies del cañón. Es un camino de unos 14 kilómetros con un desnivel positivo muy suave. La ruta discurre por pistas de tierra y senderos, por lo que se recomienda usar calzado impermeable y bastones.
Para contemplar la cascada desde arriba sin apenas esfuerzo, la opción más rápida parte del aparcamiento de Fuente Santiago. Desde allí se accede a un cómodo paseo de apenas 1,8 kilómetros prácticamente plano por una pista forestal. El recorrido termina en una pasarela metálica colgada sobre el salto, ofreciéndonos una vista espectacular e inolvidable de la caída del agua, sobre todo en épocas de deshielo o lluvias.
Orduña, ubicada a escasos 5 minutos de Amurrio, es un enclave histórico que destaca por ser la única ciudad de la provincia de Bizkaia. Su Plaza Foral porticada, una de las más grandes de Euskal herria, nos da la oportunidad de pasear entre casas antiguas, visitar la iglesia-fortaleza de Santa María o visitar el antiguo edificio de la Aduana, testigo del esplendor comercial de la zona.
A unos quince kilómetros se encuentra Artziniega, una villa medieval con uno de los cascos históricos mejor preservados de Álava. Es imprescindible recorrer sus calles, visitar la parroquia de la Asunción y para los más curiosos, visitar el Museo Etnográfico de Artziniega, que recrea el modo de vida tradicional del entorno.
Para quienes prefieran despedir el día en plena naturaleza, el Embalse de Maroño ofrece una postal inolvidable. Es el rincón perfecto para dar un paseo tranquilo al atardecer.
Disfrutar de una cata de txakoli con D.O. Arabako Txakolina, la gran joya de la villa. Amurrio es considerado la capital de este vino que los expertos describen como de acidez fresca. Esta bebida se elabora con la variedad Hondarrabi Zuri, que tapiza muchas de las laderas del valle.
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