La gestión del alcalde Manuel Jiménez en el Ayuntamiento de Santo Domingo Este (ASDE) implementó un cambio estructural en el servicio de recogida de basura: pasó de depender casi totalmente de empresas privadas (que cobraban precios elevados, ofrecían servicio deficiente y generaban crisis recurrentes) a comprar flotillas propias y asumir la operación directa en la mayoría de las circunscripciones. Este modelo permite una comparación clara entre compra + operación municipal (incluyendo personal y combustible) versus contratos con empresas privadas.
Antes de 2020-2021, el servicio estaba privatizado en gran parte del municipio. Las empresas (como COMLURSA y otras) operaban con contratos heredados que alcanzaban US$32 por tonelada, el precio más alto del país (el promedio en municipios grandes y medianos rondaba US$22-26).
Este esquema generaba un gasto corriente elevado y permanente, sin generar patrimonio para el municipio, y con calidad de servicio baja que afectaba la salud pública y la imagen de la ciudad.
Jiménez optó por adquirir flotillas nuevas con recursos propios (sin préstamos) mediante licitaciones públicas:
Con estas compras el Ayuntamiento asumió la operación directa (personal, combustible, mantenimiento y logística).
La inversión en camiones es un gasto de capital (activo del municipio), mientras que el personal y el combustible pasan a ser gastos operativos controlados directamente por la Alcaldía. Una vez amortizada la flotilla, el costo marginal por tonelada tiende a ser más bajo y predecible.
Empresas privadas:Ventajas → menor carga administrativa inicial y transferencia de riesgos operativos.Desventajas → costos elevados, baja calidad, falta de control y dependencia de contratistas que históricamente no resolvieron el problema de forma sostenible (e incluso generaron conflictos laborales o de servicio).
Compra y operación propia:Ventajas → ahorro a mediano y largo plazo, mejor control, generación de patrimonio, reducción de prácticas irregulares y mayor capacidad de respuesta.Desventajas → inversión inicial alta, necesidad de gestionar personal (salarios, turnos, capacitación), mantenimiento de la flotilla y riesgos de transición (durante el cambio se produjeron acumulaciones temporales de basura).
La experiencia de Santo Domingo Este bajo Manuel Jiménez muestra que, cuando las empresas privadas cobran precios elevados (US$32/tonelada) y entregan un servicio deficiente con crisis recurrentes, la compra de camiones propios y la asunción de los costos de personal y combustible resulta más eficiente a mediano plazo. Los datos reportados por la propia Alcaldía indican reducciones de hasta 50 % en el costo global y 80 % en combustible, además de un control directo que permitió ir eliminando la dependencia de contratos problemáticos.
No es un modelo sin costos ni riesgos: exige capacidad de gestión y una transición ordenada. Sin embargo, en este caso concreto, el esquema privado “nunca resolvió” de forma definitiva y generó un gasto recurrente insostenible, mientras que la municipalización (vía compra de flotilla) ha permitido construir un servicio más barato, controlado y orientado a resultados.
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