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Nevaco Global
29 de octubre de 2026

Las nuevas bases de EEUU en Groenlandia: un escudo para vigilar los submarinos rusos y controlar el Atlántico Norte

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Estas dos nuevas bases se sumarán a la de Pituffik (anteriormente Thule), situada al noroeste de la isla, la instalación militar estadounidense más septentrional del mundo

El Ártico se convierte en el escenario de la nueva Guerra Fría, al menos en parte. Bajo las gélidas aguas del Atlántico Norte se libra una amenaza silenciosa que el ojo humano no puede ver, pero que los radares del Pentágono no quieren dejar pasar. Estados Unidos va a abrir dos nuevas bases militares en Groenlandia —Narsarsuaq y Mestersvig— con un objetivo estratégico crucial: cazar a los silenciosos submarinos nucleares rusos.

El reciente acuerdo trilateral "Escudo del Ártico", firmado el 22 de septiembre de 2026 entre EEUU, Dinamarca y Groenlandia activa un blindaje militar sin precedentes desde los años más crudos del siglo pasado. Las dos nuevas bases se erigen hoy como un muro tecnológico invisible para vigilar cada movimiento submarino del Kremlin en la brecha GIUK y asegurar que Washington, y no Moscú, dicte las reglas en el Atlántico Norte.

Estas dos nuevas bases se sumarán a la de Pituffik (anteriormente Thule), situada al noroeste de la isla. Es la instalación militar estadounidense más septentrional del mundo y un enclave estratégico clave equipado con radares de alerta temprana para la detección de misiles balísticos transárticos.

El Pentágono ha confirmado que las obras de construcción de dos nuevas bases militares arrancarán en 2027, ya que las extremas condiciones climáticas del invierno ártico no permiten hacerlo antes.

Las dos nuevas bases servirán para dar soporte logístico al despliegue intermitente de aviones de combate, optimizar la cobertura de patrullas marítimas y expandir las operaciones de las fuerzas de operaciones especiales. Se ubicarán en puntos estratégicos y con funciones muy distintas pero complementarias. La de Narsarsuaq (o Narsaq) estará en el sur de la isla, mientras que la de Mestersvig se emplazará en la costa este, en el lado contrario que la de Pituffik.

El despliegue, que busca asegurar el control estratégico del Ártico frente al avance de países no pertenecientes a la OTAN, principalmente China y Rusia, se basa en hidrófonos, sensores acústicos y aviones de patrulla marítima capaces de detectar la firma sonora de los sumergibles rusos.

La base de Mestersvig se sitúa en un punto estratégico clave. Desde el punto de vista táctico, cierra el flanco noroeste del denominado Paso GIUK (Greenland-Iceland-United Kingdom), un estrecho espacio entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido que es el corredor marítimo obligatorio que los submarinos y buques de la Flota del Norte de Rusia deben cruzar para acceder desde el Ártico al Océano Atlántico.

Localizada en una zona remota y de difícil acceso de la costa oriental, esta ubicación ha sido utilizada tradicionalmente como puesto de avanzada por la Patrulla de Trineos Sirius, una unidad militar de élite de las fuerzas armadas danesas.

Ahora, EEUU quiere reformarla para que sirva para el despliegue rápido de aviones de patrulla marítima, como el Boeing P-8 Poseidon, capaz de sembrar campos de sonoboyas en el agua para detectar firmas acústicas. Y también para tener puntos de escucha en tierra. Es decir, servir como base de enlace y mantenimiento para las redes de sensores submarinos fijos e hidrofonos que vigilan las profundidades del Ártico.

Disponer de capacidad de alojamiento de tropas, combustible y pistas de aterrizaje utilizables en Mestersvig le da a la OTAN la infraestructura necesaria para responder de inmediato ante cualquier incursión submarina detectada en el sector oriental de la isla.

No se trata de una ubicación totalmente nueva, sino de la reactivación y modernización de un enclave histórico. Estados Unidos operó allí la base Bluie West One durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, la cual fue abandonada en la década de 1950.

Si la base de Mestersvig es los ojos en la costa este para vigilar a Rusia, la base de Narsarsuaq es el corazón logístico y la puerta de entrada. Su objetivo primordial es la infraestructura aérea y la proyección de fuerza.

El Pentágono está estudiando qué tipo de mejoras estructurales requiere la pista de aterrizaje existente para operar de forma rutinaria aviones de transporte de carga pesada C-130 Hercules y permitir el despliegue de aviones de combate. Además, esta base cuenta  con un puerto de aguas profundas que ofrece un acceso marítimo idóneo para buques logísticos y de reabastecimiento.

Su objetivo fundamental es servir de centro logístico para reforzar rápidamente Groenlandia y las operaciones aliadas en caso de una crisis militar. Su posición en el extremo sur de la isla facilita el transporte de tropas, combustible y suministros desde el continente norteamericano hacia Europa.

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