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Nevaco Global
2 de septiembre de 2026

China rompe el consenso del G20 sobre las "exportaciones baratas" que critica Bessent

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En un contexto marcado por el plan de la administración Trump para asfixiar la economía de Irán

El secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, ha señalado a China como el único miembro del G20 que ha expresado su desacuerdo con una declaración conjunta que afirmaba que "las economías no basadas en el mercado que generan un flujo interminable de exportaciones baratas no son sostenibles".

"Está claro que el país con el mayor superávit por cuenta corriente del mundo, y además insostenible, la República Popular China, fue el disidente", ha indicado Bessent tras varios días de reuniones con ministros de finanzas y banqueros centrales en Asheville, Carolina del Norte.

De hecho, el comunicado emitido por el propio Departamento del Tesoro, incluye una nota a pie de página que especifica que China ha mostrado su objección a un párrafo en el que el resto de los 19 miembros acordaron que "los países deberían tomar medidas para eliminar las políticas y prácticas no mercantiles que exacerban los desequilibrios".

En este sentido, uno de ellos dice que, "en particular, los países con superávits externos excesivos y persistentes deberían eliminar las distorsiones que limitan el consumo interno y que dan lugar a una dependencia excesiva de las exportaciones para el crecimiento".

China, según ha explicado el Tesoro estadounidense, también China ha discrepado con la parte del texto que expresa preocupación por las continuas interrupciones del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, una ruta vital para el transporte de petróleo que Irán ha bloqueado efectivamente en medio de su guerra con Estados Unidos.

Además, el gigante asiático se ha opuesto a los párrafos que elogian la "vigilancia de los desequilibrios globales" del Fondo Monetario Internacional y que señalan a "países donde una parte significativa de la deuda externa se debe a miembros del G20".

"La reunión del G20 puso de manifiesto una interesante división entre China y el resto de las naciones. La división giró principalmente en torno al superávit comercial de China y su modelo económico. Estados Unidos, la UE y Japón, como era de esperar, señalaron los subsidios industriales de China, el débil consumo interno y el crecimiento impulsado por las exportaciones como factores que generan un exceso de capacidad que luego se traslada a los mercados mundiales mediante exportaciones baratas. China rechazó este diagnóstico y argumentó que no busca deliberadamente un superávit comercial", valora Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote.

Aunque para la experta, lo "realmente" interesante es que "la división entre las potencias desarrolladas (EEUU, UE, Japón, Australia) y China no es nada nuevo, ¡pero la alineación de las demás naciones emergentes con el comunicado sí lo es! Porque el G19 incluye países como Brasil, India, Arabia Saudita, Sudáfrica e Indonesia, que no se alinean automáticamente con Washington. Esto significa que estamos ante una historia más compleja que la simple confrontación entre EEUU y China: la preocupación por el modelo chino, fuertemente orientado a las exportaciones, y su sobrecapacidad industrial se está extendiendo a nivel internacional".

"China crece exportando productos baratos; otros países no están contentos porque no pueden producir tan barato como China, lo que provoca la pérdida de empleos en sus países y un mayor déficit comercial. En resumen, el dinero fluye hacia China gracias a las exportaciones baratas. Pero, por otro lado, los productos chinos baratos contribuyeron a mantener la inflación tan baja en Occidente durante años, y resulta curioso trasladar la producción a otro lugar. Esto agravaría la crisis del costo de vida, impulsaría aún más los rendimientos y presionaría a la baja las valoraciones", subraya Ozkardeskaya.

Todo ello, en un contexto marcado por el plan de la administración Trump para asfixiar la economía de Irán amenazando a sus socios comerciales con sanciones secundarias denominado 'Operation Economic Outcast'. Y es que esta iniciativa ha suscitado dudas sobre si Estados Unidos atacaría a China, el principal socio comercial de Teherán y su mayor comprador de petróleo.

"En lo que respecta a China y a Irán, tenemos más cosas en común que diferencias", ha dicho Bessent. "China está de acuerdo en que Irán no puede tener armas nucleares. China está de acuerdo en que debe haber libre comercio marítimo en el estrecho de Ormuz. China obtiene el 50% de su energía del Golfo". "Por lo tanto, creo que le corresponde a China, o es su obligación, trabajar para encontrar una solución. Veremos cómo lo hacen", ha concluido.

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