Los inversores han conocido este viernes los PMI de octubre en un día de desplomes destacados
El Ibex 35 termina la semana por debajo de los 19.000 puntos (+0,4%, 18.989) y se deja un 1,75% en las últimas cinco jornadas después del fuerte retroceso sufrido en la sesión del jueves (-2,12%). Por su parte, muchas de las bolsas europeas cierran a la baja el viernes después de las fuertes caídas registradas ayer a ambos lados del Atlántico, en un mercado que llega al final de una semana especialmente intensa y con numerosos frentes abiertos. Las dudas en torno a las grandes tecnológicas, el fuerte repunte del petróleo y la preocupación sobre Francia siguen condicionando el ánimo de los inversores.
En el plano técnico, los expertos de Bolsamanía sitúan el nivel clave de corto plazo en los 18.821 puntos, mínimos de este mismo mes de octubre. Si termina perdiéndolos, podría extender las caídas hasta los 18.500 puntos, zona por la que pasa la media de 200 sesiones. Por arriba, el selectivo español no ofrecerá una señal de fortaleza mientras continúe cotizando por debajo de los 19.576 puntos, máximos del último rebote.
Dentro del índice, destacan las alzas en Repsol (por la subida del petróleo) y Endesa, y las caídas en Indra, IAG, Solaria y Telefónica.
Fuera de España, atentos a los importantes recortes en Kering después de que las ventas del tercer trimestre hayan vuelto a decepcionar, especialmente en Gucci, lo que alimenta las dudas sobre la velocidad de recuperación del grupo. En sentido contrario, L’Oréal avanza con claridad tras publicar unas ventas trimestrales mejores de lo esperado, apoyadas en el buen comportamiento del lujo, el cuidado de la piel y la recuperación de China.
Volvo Cars, por su parte, se ha desplomado después de anunciar pérdidas operativas ajustadas en el trimestre y un recorte de 2.500 empleos, en un contexto marcado por la debilidad de las ventas en China, la presión competitiva y el impacto de los aranceles.
Wall Street cerró el jueves con fuertes descensos, especialmente acusados en el Nasdaq, que se dejó un 2,6%, lastrado por las caídas de las grandes compañías tecnológicas. Meta se hundió alrededor de un 7% después de publicar unas cuentas que se consideran sólidas, pero que volvieron a evidenciar que el mercado exige cada vez más al sector, especialmente después de las importantes subidas acumuladas y del enorme volumen de inversión previsto en inteligencia artificial (IA).
A todo ello se suma el anuncio de Meta de la creación de una nueva clase C de acciones sin derecho a voto, que cotizarán en bolsa. La compañía distribuirá una acción de esta nueva clase por cada título existente, en una operación que entrará en vigor en enero de 2027. La nueva estructura permitirá al grupo disponer de una herramienta adicional para financiar inversiones, adquisiciones o remuneraciones en acciones sin diluir el control de Mark Zuckerberg.
Tesla, que también publicó resultados esta semana, perdió por su parte alrededor de un 3% en la pasada sesión.
Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote, subraya que ni siquiera unos resultados tecnológicos sólidos están siendo suficientes para calmar al mercado. En su opinión, el foco ha pasado del fuerte crecimiento impulsado por la inteligencia artificial al coste que ese crecimiento está teniendo para las compañías, en un contexto de presión sobre el flujo de caja libre, aumento de la deuda, mayores costes de financiación y crecientes necesidades de inversión.
La experta señala además que el riesgo de crédito de Meta ha alcanzado máximos históricos, mientras que los CDS a cinco años de Oracle, SpaceX, Amazon y Nvidia también han marcado nuevos récords. A su juicio, esto refleja hasta qué punto los inversores están empezando a cuestionar no la demanda asociada a la IA, sino la magnitud del gasto necesario para sostenerla.
Ozkardeskaya añade que el comportamiento del mercado tras los resultados de Meta es especialmente significativo: compañías que baten expectativas o presentan cifras fuertes ven cómo sus acciones terminan cayendo ante el temor al aumento de costes y del capex. Para la analista, "el tema dominante ya no es el impresionante crecimiento impulsado por la IA, sino cuánto está costando ese crecimiento".
La otra gran preocupación del mercado sigue siendo el petróleo, que continúa avanzando. El barril de Brent ha superado los 116 dólares, máximos de los últimos seis meses, añadiendo presión a unos mercados que llegan al final de la semana con un elevado nivel de tensión.
En este contexto, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha recurrido a la Defense Production Act, una legislación de la época de la Guerra Fría, para declarar la producción, el refino y otras actividades petroleras esenciales para la defensa nacional. La medida permite al Gobierno estadounidense conceder incentivos financieros a proyectos relacionados con la producción de petróleo, el refino, los oleoductos y el almacenamiento de combustibles.
Además, el Departamento de Energía ha anunciado planes para destinar hasta 150 millones de dólares a proyectos dirigidos a ampliar la producción, el almacenamiento y la logística de productos petrolíferos en las refinerías estadounidenses, con el objetivo de aumentar la capacidad de refino del país.