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La posible venta de Zim Integrated Shipping Services, la mayor naviera de Israel, enfrenta crecientes obstáculos políticos y de seguridad. El Gobierno israelí analiza bloquear la adquisición de la compañía por parte de la alemana Hapag-Lloyd, una operación valuada en 4.200 millones de dólares, al considerar que podría comprometer la capacidad del país para garantizar el abastecimiento marítimo durante futuras crisis.
En los últimos días, el ministro de Defensa, Israel Katz, se sumó formalmente a la lista de funcionarios que rechazan la operación, respaldando la evaluación del Ministerio de Defensa, que concluyó que el acuerdo, en su forma actual, no protege adecuadamente los intereses estratégicos de Israel.
La decisión final dependerá del Ejecutivo, que posee una herramienta jurídica conocida como «acción dorada» (golden share), la cual le permite vetar la venta de empresas consideradas esenciales para la seguridad nacional.
Fundada en 1945, incluso antes de la creación del Estado de Israel, Zim es la principal compañía naviera israelí y actualmente ocupa el noveno lugar entre las mayores empresas de transporte marítimo de contenedores del mundo.
Israel depende del transporte marítimo para aproximadamente el 90% de sus importaciones, debido a la escasez de pasos terrestres comerciales y a que dispone de un único gran aeropuerto internacional para carga.
Durante los conflictos más recientes —incluida la guerra contra Irán y los enfrentamientos derivados del ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023— Zim mantuvo sus operaciones cuando numerosas navieras internacionales suspendieron sus servicios hacia Israel por razones de seguridad.
Para muchos funcionarios, esa capacidad convierte a Zim en un activo de seguridad nacional.
New Zim mantendría una flota estimada entre 12 y 16 barcos y operaría únicamente algunas rutas vinculadas directamente con Israel, principalmente entre el Mediterráneo oriental y Estados Unidos.
Mientras tanto, el resto de las operaciones internacionales —incluyendo rutas entre Asia, América y otros mercados estratégicos— quedarían bajo control de Hapag-Lloyd.
Uno de los aspectos más sensibles de la operación es la composición accionaria de Hapag-Lloyd.
Aunque ninguno de esos fondos tendría control operativo directo sobre la compañía alemana, varios funcionarios israelíes consideran problemática su participación.
El viceministro Almog Cohen calificó la operación como un posible «desastre estratégico» y advirtió que Israel no debería entregar el control de una infraestructura tan sensible a una empresa cuyos accionistas incluyen países que no mantienen relaciones diplomáticas plenas con Jerusalén.
Según reportes de Reuters, el primer ministro Benjamin Netanyahu respondió que, por el momento, la aprobación de la operación «no está sobre la mesa».
Funcionarios del Ministerio de Economía señalaron además que la nueva estructura podría dejar a Israel sin rutas propias hacia el Lejano Oriente, una región considerada prioritaria para el comercio israelí.
El comité de trabajadores de Zim se manifestó abiertamente contra la operación.
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Amador Zamora aseguró que la economía mexicana mantiene un desempeño sólido
"España cumple... y cumple con creces". Pedro Sánchez ha sacado pecho del papel de su Gobierno en la OTAN y ha defendido el papel de España como "socio fiable" en la recién finalizada cumbre de la OTAN en Ankara (Turquía). Lo ha hecho pese a las recurrentes y renovadas críticas y amenazas de Donald Trump, que no deja de lanzar ataques al Gobierno de Sánchez por negarse a llegar al 5% de inversión en Defensa.