Gas natural en Israel vuelve a ocupar un lugar central en la agenda energética del país, después de que el Ministerio de Energía e Infraestructura anunciara el lanzamiento de un nuevo proceso competitivo para explorar reservas adicionales en las aguas económicas israelíes del mar Mediterráneo. La iniciativa busca reforzar el abastecimiento interno, ampliar la capacidad exportadora y consolidar el papel de Israel como actor energético relevante en la cuenca oriental mediterránea.
El proceso corresponde a la quinta ronda competitiva de exploración offshore. Según la información difundida, Israel abrirá cinco nuevos bloques de exploración que abarcan aproximadamente 7.100 kilómetros cuadrados. Las estimaciones oficiales señalan que todavía podrían existir cientos de miles de millones de metros cúbicos de gas natural sin descubrir dentro de la zona económica exclusiva israelí.
La nueva búsqueda de gas natural en Israel llega en un momento de alta sensibilidad regional y de creciente demanda energética. El país ya cuenta con yacimientos clave frente a sus costas, entre ellos Tamar y Leviatán, que abastecen al mercado local y sostienen exportaciones hacia países vecinos como Egipto y Jordania. Reuters informó que el proceso tendrá tres fases y podría durar alrededor de un año.
El ministro de Energía e Infraestructura, Eli Cohen, presentó el gas natural como un activo estratégico para la economía y la diplomacia israelí. La política oficial apunta a atraer a grandes compañías internacionales, aumentar la producción, mejorar la competencia y asegurar precios más estables para el mercado interno. Chevron, operadora de Tamar y Leviatán, podrá participar en la licitación como parte de un consorcio.
La importancia del gas natural en Israel no se limita al consumo interno. El país ya utiliza este recurso como herramienta de cooperación regional. Las exportaciones a Egipto y Jordania son consideradas por las autoridades israelíes como un factor que fortalece vínculos económicos y contribuye a la estabilidad en el Mediterráneo oriental. Israel también aprobó un acuerdo de suministro de gas a Egipto por 130.000 millones de metros cúbicos hasta 2040, por un valor estimado de 35.000 millones de dólares.
Aun así, el desafío europeo sigue abierto. La demanda de gas israelí existe, pero todavía faltan infraestructura suficiente y reservas adicionales para sostener exportaciones de gran escala hacia Europa. Funcionarios del sector energético estiman que nuevos descubrimientos podrían cambiar esa ecuación y abrir opciones de conexión futura mediante gasoductos o instalaciones de gas natural licuado.
El marco regulatorio israelí también reserva una parte inicial de cualquier nuevo descubrimiento para el consumo local. De acuerdo con Reuters, los primeros 50.000 millones de metros cúbicos de una nueva reserva deben destinarse al mercado interno, antes de dividir el resto entre consumo nacional y exportaciones. Esa regla busca evitar que el impulso exportador afecte la seguridad energética de los hogares y las empresas israelíes.
La expansión del gas natural en Israel se produce en paralelo con otro proyecto de infraestructura considerado estratégico: la construcción de un cable eléctrico submarino de aproximadamente 150 kilómetros. El plan apunta a conectar el sur y el centro del país, aliviar la congestión de la red eléctrica y transportar energía desde zonas de producción hacia las áreas de mayor consumo.
Según el Ministerio de Energía, unos 102 kilómetros del cable serán submarinos y la infraestructura podrá transmitir hasta 5,4 gigavatios de electricidad. El trazado previsto se extenderá desde la zona de Ashkelon hasta las cercanías de Haifa, con seis puntos de conexión a la red terrestre. La obra responde a una realidad estructural: buena parte de la producción eléctrica, especialmente la solar, se concentra en el sur, mientras que el mayor consumo se registra en el centro y el norte del país.
La combinación entre exploración de gas y fortalecimiento de la red eléctrica muestra una estrategia energética de largo plazo. Israel busca reducir riesgos de abastecimiento, atraer inversiones internacionales y ampliar la capacidad de respuesta ante crisis regionales. La experiencia reciente demostró que las plataformas offshore pueden verse afectadas por situaciones de seguridad, por lo que la diversificación y la mejora de la infraestructura se volvieron prioridades.
En términos económicos, el gas natural en Israel ya generó ingresos relevantes para el Estado. The Jerusalem Post informó que los ingresos directos acumulados por el sector superan los 30.000 millones de shekels, mientras que las previsiones oficiales apuntan a cifras mucho mayores durante las próximas décadas.
El nuevo proceso competitivo, por lo tanto, no es solo una licitación técnica. Es parte de una política más amplia que combina energía, economía, diplomacia e infraestructura. Si las exploraciones confirman nuevas reservas importantes, Israel podría reforzar su autosuficiencia, aumentar sus exportaciones y mejorar su posición en el mercado energético regional.
Para un país con necesidades crecientes de electricidad, presión sobre la red nacional y un entorno geopolítico complejo, la nueva búsqueda de gas natural en Israel representa una apuesta estratégica. El éxito del proceso dependerá de la participación de empresas internacionales, de la estabilidad regional y de la capacidad del Estado para transformar posibles descubrimientos en energía disponible, ingresos públicos y mayor seguridad económica.
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