El Puerto de Vigo (APV) ha renunciado a ganar un metro más de terreno en la Ría, pese a que todas sus actuaciones en este siglo han sido muy reducidas. La última, de apenas 8.000 metros en Beiramar para que mejore el puerto pesquero. La anterior, en Areal, fue atacada de forma absurda, bloqueando la operación durante años en los tribunales hasta que la Justicia dictó sentencia a favor del Puerto, aunque el daño ya estaba hecho. Fueron menos 50.000 metros y no se puede llamar “relleno” porque la mayor parte de la superficie ganada para operativa y ampliación de capacidad del muelle se sustenta sobre pilares. Esa decisión tuvo como consecuencia que Areal solo puede soportar hasta un determinado peso. Antes, en los años noventa, se construyó la ampliación del Berbés, otros 20.000 metros. Así que en 30 años son menos de 80.000 metros. ¿Son muchos o pocos? En todo caso, necesarios. En Oporto, su terminal de Leixoes crecerá en unos 280.000 metros para ganar espacio para contenedores y llegar a mover un millón al año. Lógicamente, el puerto luso tratará de buscar clientes en Galicia, donde Vigo es ahora la referencia absoluta: el 70 por ciento de la mercancía general de las autoridades portuarias pasa por los muelles de Areal y Guixar. ¿Qué ha hecho el Puerto vigués? Buscar espacios en el entorno, como Rande o las zonas próximas a la estación de Guixar, y diseñar un depósito en el puerto seco que permitirá mover miles de contenedores más. No es lo mismo, pero permitirá trasladar los vacíos y dejar algo más de superficie libre, de cara a llegar a 400.000 al año. En 2025 fueron 310.000 y en este 2026 es posible que se supere dicha cifra. Pero Leixoes aprieta. La APV es consciente y por ello ha acelerado todos sus planes. Pero sin rellenos, al contrario que en Oporto.
El último gran relleno fue la terminal de Bouzas, de medio millón de metros, que permitió que Citroen, luego PSA ahora Stellantis, contara con una plataforma logística para cargar y descargar miles de vehículos al año, añadiéndose con el tiempo importaciones de otras marcas para convertir a Vigo en el primero o segundo puerto de coches de España. Eso sería imposible sin Bouzas. Y como no hay otro espacio así, por la oposición a nuevos rellenos, la firma china MG de vehículos eléctricos descartó Vigo e instalará su planta de producción, probablemente entre Ferrol y Coruña, donde sí hay espacio. Y rellenos. Es lo que hay.
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