La Federación Internacional del Automóvil ha hecho público el mapa de ruta del Mundial de Rallyes para la temporada que arrancará de cara al año que viene. El campeonato pasará a tener quince citas, una cifra que no se veía desde hace casi dos décadas, y lo hará en plena transición hacia la nueva normativa técnica. La idea que sobrevuela el paddock es clara: hay más solicitudes que huecos y el WRC ha optado por crecer en lugar de quedarse quieto.
El anuncio llega después de meses de rumores, quinielas y algún que otro dolor de cabeza financiero. Tres escenarios entran en escena —Estados Unidos, Escocia y Roma—, mientras que Portugal se cae de la lista y Kenia salva su continuidad in extremis. La FIA y WRC Promoter defienden que el resultado es un campeonato más global, aunque no todos los equipos miran con la misma tranquilidad una temporada tan larga.
El programa aprobado por el Consejo Mundial del Motor mantiene la estructura de bloques por superficies, pero introduce cambios de peso. Estados Unidos vuelve al calendario después de más de tres décadas, con una prueba sobre tierra que tendrá su centro de operaciones en Knoxville, Tennessee, y que también utilizará caminos de Kentucky. La cita se disputará del 26 al 29 de agosto y recupera una plaza que el país no ocupaba desde finales de los ochenta.
El Reino Unido también regresa, en este caso a través de Escocia. La prueba británica tendrá un acuerdo de tres años y se celebrará entre el 30 de septiembre y el 3 de octubre sobre tierra. La tercera incorporación afecta a Italia: el rally transalpino deja los tramos de Cerdeña y se traslada al asfalto de Roma, con el Rally di Roma Capitale ascendido desde el Campeonato de Europa. Su hueco en el calendario será del 8 al 11 de julio.
La temporada mantiene clásicos y encadena una segunda mitad muy exigente. Montecarlo abrirá el telón del 21 al 24 de enero y Arabia Saudí lo cerrará del 25 al 28 de noviembre. Entre medias, Suecia seguirá siendo el único rally sobre nieve y Kenia conservará su hueco de marzo, del 18 al 21.
La primera parte del curso queda repartida entre asfalto, nieve y tierra, con tres rallyes de asfalto consecutivos en Croacia, Canarias y Japón. Grecia rompe esa secuencia en junio, Italia vuelve al asfalto en julio y, a partir de Estonia, el campeonato se sumerge en siete pruebas seguidas sobre tierra: Estonia, Finlandia, Estados Unidos, Escocia, Paraguay, Chile y Arabia Saudí. Es un tramo final que pondrá a prueba la logística de las estructuras más pequeñas.
Para el aficionado español, la noticia tiene nombre propio: el Rally Islas Canarias-Rally de España seguirá en el Mundial por tercer año consecutivo. La cita canaria, que se disputará del 6 al 9 de mayo, celebrará su 51ª edición y volverá a ser una de las cuatro pruebas de asfalto del calendario. Desde su estreno en el certamen, la prueba ha vivido una edición de bodas de oro y otra victoria de Sébastien Ogier, nueve veces campeón del mundo, lo que refuerza su peso dentro de la gira mundialista.
El calendario no ha estado exento de tensión. Kenia parecía abocada a quedarse fuera porque su contrato terminaba y el modelo pasaba a depender del sector privado. Finalmente, el Safari mantendrá su fecha de marzo, aunque la FIA no ha explicado con detalle cómo se ha cerrado la financiación. La plaza sigue en pie, pero el asunto financiero no ha quedado del todo claro.
Portugal es la gran ausencia. La cita lusa tenía una fecha reservada, pero se queda fuera y deja abierta la puerta a un regreso en 2028. La expansión también obliga a mirar el mapa con perspectiva: hay más pruebas fuera de Europa continental y el peso comercial de mercados como Estados Unidos gana protagonismo. Eso sí, la FIA evita hablar de cifras y se limita a subrayar el impulso del campeonato.
La temporada coincidirá con la puesta de largo del reglamento técnico WRC27. Los nuevos coches compartirán la categoría principal con los Rally2 equipados con el kit de actualización, una mezcla que marcará el debut de la nueva era técnica. El presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, ha asegurado que el calendario refleja el buen momento del campeonato y que citas como Estados Unidos ayudan a captar nuevos aficionados. Éric Boullier, máximo responsable de WRC Promoter, ha incidido en que el acuerdo con el nuevo promotor permite mirar a largo plazo y construir un certamen más fuerte, accesible y global.
El reto logístico no es menor. Quince rallyes en una sola temporada exigen más personal, más repuestos y más kilómetros de transporte, y el bloque final de tierra apenas concede respiros. Para las estructuras con menos recursos, encadenar tantas citas fuera de Europa puede marcar diferencias. En el lado positivo, el campeonato gana presencia en mercados nuevos y mantiene escenarios clásicos como Montecarlo, Suecia, Grecia o Finlandia.
El paisaje del próximo Mundial queda así dibujado: más rallyes, más países y una normativa técnica renovada, con Estados Unidos y Escocia de vuelta, Roma como nueva casa italiana y Canarias como único representante español. Portugal se queda fuera, Kenia resiste y Arabia Saudí seguirá decidiendo el título sobre tierra. La gran duda es si ese crecimiento hará más fuerte al WRC o si, por el contrario, tensará demasiado a equipos y organizadores. La respuesta empezará a verse en Montecarlo, cuando arranque de verdad la temporada.