El avance de los coches chinos, imparable en España por sus precios competitivos, está siendo especialmente marcado en Andalucía. Aquí tienen ya una cuota de mercado del 17%, superior en más de dos puntos a la media nacional, gracias al empujón vivido este año. ... Del total de 72.742 vehículos vendidos desde enero, 12.394 fueron de origen chino, y quien lidera esas ventas es MG.
La marca, que vende modelos de gasolina, híbridos y eléctricos, es propietaria de la empresa estatal china SAIC, estos días en el ojo del huracán por la alarma que ha desatado su proyecto en Ferrol entre el Ejército y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Ambos temen que la fábrica de MG que pretende instalarse allí pueda servir también como plataforma para espiar al vecino arsenal militar y al astillero de Navantia.
El Gobierno ha salido ya al paso del revuelo para avalar la iniciativa industrial, que supondrá una inversión de 200 millones, pero el debate está servido. El foco está ahora en la llamativa -y acelerada- penetración de marcas chinas en diferentes ámbitos del motor español, desde fabricación de automóviles a baterías y componentes estratégicos, y también entre los ciudadanos, a los que no dejan de seducir por sus precios más populares. Especialmente en Andalucía.
MG es quien manda en este apartado. Vendió en la región 3.229 unidades de enero a julio, como reflejan los datos de Ideauto facilitados a ABC por la patronal de fabricantes y marcas de vehículos en España, Anfac. En el ranking de marcas chinas más vendidas en Andalucía ocupa la segunda plaza su gran rival, BYD, que comercializó 2.364 unidades.
Ambas firmas mantienen una encarnizada lucha por el liderazgo en la venta de coches asiáticos en España a la que no es ajena Andalucía, como demuestra un elocuente dato: MG y BYD acaparan el 45% del mercado chino en la comunidad. El resto de marcas compatriotas que cuentan con un trozo del pastel en la región son Ebro (2.053 unidades vendidas este año), Omoda (1.921), Jaecoo (1.221), Leapmotor (453), Changan (328), Geely (132), Link&Co (125) y Xpeng (125).
El mayor éxito de estas marcas se da en Jaén, donde logran una cuota de mercado del 21,3%. Le sigue Granada, con un 20% y Almería y Huelva; en ambas los coches chinos representaron el 19,5% del total de ventas hasta julio.
El crecimiento en las ventas de coches chinos corre en paralelo al potente ciclo inversor que diferentes compañías asiáticas desarrollan en el sector del motor en nuestro país desde la pandemia. Detrás hay un deseo de esquivar los aranceles impuestos por la Comisión Europea para proteger la industria local, algo que consiguen ensamblando aquí esos vehículos, muchas veces a través de 'joint ventures' con otras compañías. Así, eliminan su principal principal limitación para mantener su innegable crecimiento en suelo europeo mientras las grandes marcas europeas, con opciones eléctricas e híbridas de mayor coste, observan impotentes cómo tienen cada vez más difícil competir.
La polémica con SAIC también ha multiplicado las preguntas sobre la naturaleza de la compañía china, que incluye al Partido Comunista en su estructura; de hecho, éste participa en la toma de decisiones estratégicas de la firma.
Esto es así porque SAIC está controlada por autoridades públicas. El 63,7 % de sus acciones pertenece a Shanghai Automotive Industry Group, sociedad vinculada a la Comisión de Supervisión y Administración de Activos Estatales del municipio de Shanghái. Esa estructura la diferencia tanto de fabricantes privados como BYD o Geely como de las grandes estatales centrales: SAIC no depende directamente del Gobierno central chino, sino de la administración municipal de Shanghái, lo que la aleja del aparato de Defensa al carecer de vínculos directos con las Fuerzas Armadas chinas.
Sin embargo, la legislación china dicta la presencia de comités del Partido Comunista en el tejido empresarial, incluidas las firmas privadas. En el caso de SAIC, su naturaleza pública la obliga a integrar este órgano directamente en su estructura.
Esos planes, en todo caso, han tenido como derivada una revitalización del panorama industrial español, que suma nueve grandes proyectos en todo el país en los que hay involucradas sociedades chinas. Uno de ellos ha permitido el resurgimiento de la histórica planta de Linares, donde se vuelve a producir tras el acuerdo alcanzado entre la española Santana Motors con Zhengzhou Nissan Automobile y Anhui Coronet Tech para ensamblar en estas instalaciones un nuevo modelo de vehículos todoterreno. La alianza se anunció en la primavera del año pasado y en diciembre llegaba la guinda al sumarse el gigante chino BAIC (cuyas siglas corresponden al nombre Beijing Automotive Group). El plan consiste en terminar de ensamblar en Linares automóviles parcialmente fabricados en China.
También ha movido ficha en Linares aquí la multinacional Desay. En este caso para producir no vehículos, sino sistemas de visualización e interacción inteligentes para automóviles. En virtud de este acuerdo, que implica que la Junta cede una nave del Parque Empresarial Santana y el Ayuntamiento de Linares ejecuta su remodelación, la empresa china promete funcionar a pleno rendimiento en 2028. Ese año, calcula, contará con hasta 300 empleados y alcanzará una producción anual de 1,5 millones de dispositivos.
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