Hay medicamentos que no se recogen en la farmacia. Para acceder a ellos, el paciente tiene que desplazarse hasta el hospital y acudir al servicio de farmacia hospitalaria. Para quien reside en un pequeño municipio alejado del centro sanitario, recoger su medicación puede suponer un ... viaje de decenas de kilómetros. Después llega el regreso. Y, cuando corresponde una nueva dispensación, el camino comienza otra vez.
En una parte de la Castilla-La Mancha más despoblada ese recorrido se ha invertido. Ya no siempre viaja el paciente: viaja el medicamento. Sale del hospital preparado para una persona concreta y se pone en camino hasta la farmacia de su pueblo, un botiquín o, cuando no existe ninguno de esos recursos, su domicilio. El tratamiento continúa siendo de dispensación hospitalaria y sometido a los mismos controles, pero el enfermo deja de recorrer una distancia que nada aporta a su atención médica.
El modelo conecta así la farmacia hospitalaria con la farmacia rural sin alterar las funciones de cada una. El tratamiento sigue bajo el control que le corresponde en el hospital mientras la red de farmacias y botiquines permite completar el último tramo con un trato cercano y de confianza.
Los farmacéuticos celebran la ley: «No es la mejor, pero nos devuelve la traquilidad»
Esa es la idea sobre la que se construyó MediCAMProx, puesto en marcha en diciembre de 2023 mediante la colaboración del Sescam y el Consejo de Colegios de Farmacéuticos de Castilla-La Mancha y reconocido en los Premios ABC Salud. Cerca de tres años después, el programa supera las 5.000 entregas a 945 pacientes de 151 municipios de las cinco provincias y cuenta con la participación de 210 farmacias rurales y botiquines.
El usuario puede elegir la oficina de farmacia o el botiquín en el que quiere recibir la medicación. A partir de ahí comienza un proceso que exige transportarla en las condiciones adecuadas, garantizar su conservación y trazabilidad y custodiarla hasta que llegue a su destinatario. El farmacéutico contacta entonces con el paciente para que pueda recogerla preservando su confidencialidad. «No se trata únicamente de entregar un paquete. Y es que la farmacia rural también garantiza la conservación del medicamento, y participa en la trazabilidad y seguimiento», explica Concepción Sánchez, presidenta del Consejo de Colegios de Farmacéuticos de Castilla-La Mancha.
El origen del programa está precisamente en una necesidad que los farmacéuticos llevaban tiempo escuchando. «Lo que queríamos era dar solución a algo que nos pedían ya los pacientes hace mucho tiempo», señala Sánchez. La demanda procedía especialmente de personas residentes lejos de los hospitales, en municipios muy afectados por la despoblación y donde las dificultades para desplazarse adquieren otra dimensión. «El objetivo era evitar estos desplazamientos innecesarios y hacer que la atención sanitaria fuera más próxima», resume.
El Consejo de Colegios de Farmacéuticos de Castilla-La Mancha estima que cada desplazamiento evitado supone un ahorro medio de entre 90 y 100 kilómetros
El Consejo estima que cada viaje evitado supone un ahorro medio de entre 90 y 100 kilómetros. Al multiplicar esa distancia por las sucesivas dispensaciones, el cálculo supera ya los 460.000 kilómetros. La reducción tiene también una vertiente ambiental por su efecto sobre la huella de carbono y la sostenibilidad, pero detrás de la cifra hay una realidad mucho más cotidiana: mañanas que no tienen que reservarse para acudir al hospital, familiares a los que ya no es necesario pedir que hagan de conductores y personas mayores, con dificultades de movilidad o sin vehículo que pueden recibir el tratamiento mucho más cerca de casa.
Hay incluso pacientes para quienes la propia entrada en un gran centro sanitario supone una dificultad añadida. «Muchos pacientes entran en el hospital y les agobia, les genera problema», señala Sánchez. La presidenta del Consejo resume el cambio como la posibilidad de convertir una prestación hospitalaria compleja en algo «accesible, cercano» mediante la farmacia rural comunitaria.
MediCAMProx no está abierto de manera indiscriminada a cualquier tratamiento. Se dirige a pacientes crónicos, estables y adherentes a su medicación, sin previsión de cambios importantes
MediCAMProx no está abierto de manera indiscriminada a cualquier tratamiento. Se dirige a pacientes crónicos, estables y adherentes a su medicación, sin previsión de cambios importantes, y corresponde a farmacia hospitalaria decidir quién puede incorporarse. Allí se prepara el tratamiento, se registra la dispensación y se mantienen la validación farmacéutica y el seguimiento terapéutico.
El paciente también puede desempeñar un papel activo. Sánchez considera importante que quienes puedan reunir las condiciones conozcan la existencia del servicio y planteen su situación para que se valore su incorporación. La decisión corresponde al hospital, pero el primer paso puede partir de una persona que lleva tiempo recogiendo la misma medicación y para la que cada nueva dispensación supone volver a desplazarse.
En el último tramo aparece un servicio que estaba desplegado por el territorio mucho antes de que naciera MediCAMProx: la farmacia rural. «Es una pieza fundamental del proyecto. Es el establecimiento sanitario de proximidad que permite que esta medicación que tenían que recoger en el hospital llegue al paciente», sostiene Sánchez.
Esa capacidad se apoya en las 1.287 oficinas de farmacia existentes en Castilla-La Mancha, donde ejercen más de 2.400 profesionales. En los municipios de menor tamaño esa presencia adquiere un significado particular. La farmacia puede ser uno de los recursos sanitarios más próximos e incluso, en algunos pueblos, el único establecimiento sanitario disponible.