Las acciones argentinas cerraron la semana en baja, presionadas por la toma de ganancias y un contexto externo más adverso. Los bonos en dólares resistieron mejor, mientras el mercado empezó a mirar con más cautela la sostenibilidad del carry trade y el impacto de tasas globales más altas.
El Merval cerró la semana en baja, presionado por la toma de ganancias y un clima global menos favorable para los activos de riesgo.
El mercado argentino cerró una semana negativa para las acciones, condicionado por una combinación de toma de ganancias y un contexto internacional más adverso.
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El rebote del petróleo por las tensiones en Medio Oriente, la suba de los rendimientos de los Treasuries y un dato laboral robusto en Estados Unidos redujeron las expectativas de una política monetaria más flexible de la Reserva Federal y golpearon especialmente a los activos de riesgo.
A nivel local, el mercado también procesó señales mixtas. Por un lado, el Banco Central superó la meta anual de compras de divisas, el FMI avaló una mejora en el cómputo de reservas y los bonos soberanos en dólares mantuvieron un desempeño firme. Por otro lado, el REM de mayo volvió a mostrar una inflación que seguiría corriendo por encima de la devaluación esperada.
En renta variable, el S&P Merval terminó la última rueda con una baja de 2,8% en pesos y de 4,1% medido en dólares, lo implicó la mayor caída en más de tres meses, desde fines de febrero.
En la semana, el índice acumuló una caída cercana al 2,6% en moneda local y retrocedió 4,1% en dólares, presionado por un clima global menos favorable para emergentes.
Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL, señaló que el retroceso del equity local estuvo “en sintonía con Wall Street”, en una semana marcada por la corrección de los activos de riesgo y la presión sobre los mercados emergentes. Según el analista, el movimiento marcó “su peor caída en una semana desde el pasado mes de abril”.
El desempeño sectorial dejó una señal clara: la caída fue amplia, pero no homogénea. En este sentido, energía fue el único sostén relevante del mercado, con una suba ponderada de 2,43%, apoyada casi exclusivamente en YPF, que avanzó 3,48% y compensó parte de las bajas del resto del sector.
Del otro lado, las mayores pérdidas se concentraron en consumo básico, industriales y bancos, tres segmentos que reflejaron con más fuerza la toma de ganancias y el deterioro del clima externo. De esta forma, la presión sobre el panel líder se concentró en papeles cíclicos, segmentos especialmente sensibles al deterioro del clima externo.
En el sector financiero, Banco Macro cayó 4,97%, Grupo Financiero Galicia perdió 3,87%, BBVA Argentina retrocedió 3,31% y Supervielle cedió 1,22%, en una semana en la que el bloque bancario acumuló una baja ponderada de 3,90%.
También pesaron las caídas de Comercial del Plata, que encabezó los retrocesos con una baja de 9,83%, seguida por Telecom Argentina (-7,80%), Loma Negra (-6,82%) y Cresud (-6,44%). Más atrás quedaron Central Puerto (-5,52%) y Edenor (-4,17%), en una rueda que mostró ventas extendidas más allá del sector financiero.
La debilidad también se trasladó a Wall Street, donde los ADRs argentinos cerraron el viernes con mayoría de bajas. Los descensos más fuertes se dieron en Ternium (-5,05%), Tenaris (-3,88%), Supervielle (-3,86%) y Transportadora de Gas del Sur (-3,83%), mientras que también retrocedieron Loma Negra, Edenor, Cresud, Banco Macro, YPF, BBVA Argentina y Galicia.
En renta fija, en cambio, la dinámica fue más favorable. Los soberanos hard dollar cerraron la semana con una suba promedio de 1,81% y mejoras generalizadas en la curva: el AL30 avanzó 2,22%, el GD30 ganó 2,06%, el AL35 subió 1,94% y el AL41 trepó 1,98%.