El sector atrae inversiones como nunca y ya genera niveles históricos de exportación. Pero presenta grandes desafíos para no estancarse. EEUU pidió acelerar la aprobación de un acuerdo clave.
Se trata de una industria pujante que, tras años de encontrar diversas trabas para desarrollarse en el país, ahora atrae inversiones, genera empleo, y genera grandes aportes a la balanza comercial vía exportaciones.
La minería es uno de los pocos sectores, junto a la energía y el agro, que pueden celebrar niveles de actividad históricos en la economía argentina del presente. Se trata de una industria pujante que, tras años de encontrar diversas trabas para desarrollarse en el país, ahora atrae inversiones, genera empleo, y genera grandes aportes a la balanza comercial vía exportaciones. Sin embargo, tiene un talón de Aquiles le pone algunas sombras de cara al futuro.
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Ese punto débil es la infraestructura. En primer lugar porque al desarrollarse de manera tan explosiva en los últimos 3 años las obras nunca antes se llevaron a cabo. Y en segundo, porque ese cuello de botella difícilmente se resuelva con la política de no realizar obra pública que rige desde el comienzo del gobierno de Javier Milei. Referentes del sector remarcan la necesidad de rutas, logística como líneas ferroviarias para el traslado del material extraído, fuentes de energía, y demás cuestiones que requiere la actividad.
Así se expresó al unísono durante el Foro Estados Unidos-Argentina sobre Minerales Críticos, organizado por la U.S. Chamber of Commerce, el Consejo Empresarial Estados Unidos–Argentina (USABC), Citi, AmCham Argentina y la Embajada de los Estados Unidos en Argentina. También hubo una advertencia para el Gobierno, que necesita que el Congreso ratifique un acuerdo clave.
En un salón colmado del lujoso Hotel Alvear, que evidencia el interés que genera la minería en la Argentina, especialmente con la vigencia del Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI), representantes de empresas internacionales y nacionales, funcionarios argentinos y representantes de EEUU, analizaron en la cumbre el presente y futuro del sector que promete ser "otro campo" en materia de exportaciones.
Neil Herrington, vicepresidente de la Cámara de Comercio de EEUU, destacó que las relaciones bilaterales atraviesan "un momento extraordinario, con lazos más unidos que nunca" y aseguró que "ningún gobierno ha trabajado más rápido y más eficientemente que el de Milei para atraer inversiones. Y a continuación dejó planteado lo que sería eje de casi todos los expositores: lo que sigue es desarrollar infraestructura. Dijo además que "el acceso a tierras raras es cada vez más importante y Argentina es una tabla periódica de minerales críticos".
Lo siguió en la palabra Fernando Brun, secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería argentina, quien reemplazó a Pablo Quirno, asunte porque acompañó al Presidente en su viaje a Chile. Tampoco asistió el ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, quien se bajó a último momento porque quedó atorado en Casa Rosada a la espera que se grabe la cadena nacional en la que se anunciaron medidas contra las empresas que intenten explotar recursos naturales en las Islas Malvinas.
Tras repasar resultados de la gestión libertaria y ratificar que en la próxima década la Argentina podría alcanzar exportaciones mineras por u$s30.000 millones, elogió el RIGI al sostener que "no es solamente un esquema de promoción, es como apuntamos a que se hagan negocios" en el país. Recordó que bajo el régimen de promoción ya son casi u$s200.000 millones las inversiones entre concretadas y anuncias a la espera de aprobación tanto en energía como en minería.
Por su parte, Alejandro Díaz, CEO de Amcham, puso a la infraestructura como uno de los desafíos porque la carencia es determinante y limitante. "Hasta ahora la Argentina dependía de un Estado que lo hiciera. El mundo no lo hace así. Lo hace mediante privados, que recupera mediante peajes. El sector privado tiene que estar vinculado", afirmó en un respaldo a la política actual.
Los otros desafíos que apuntó fueron "estabilidad macro y reglas claras", que "no es solo estabilizar la inflación, también dar certidumbre respecto a los precios internos", y "una política estable que nos permita proyectar inversiones a 10 o 20 años". Asimismo, capital humano, flexibilizar el "compre local", y reducir la carga tributaria, fueron otros de los señalamientos.
Díaz fue también uno de los pocos que tocó tangencialmente la cuestión de China, jugador clave a nivel global en lo que se refiere a tierras raras. No llamó a un boicot como lo hizo semanas atrás el embajador de EEUU, Peter Lamelas, refiriéndose a temas como las telecomunicaciones, pero sí advirtió sobre "el alineamiento de la Argentina con Occidente". La administración de Donald Trump tiene particular interés en frenar un mayor avance de la potencia asiática en la materia tanto que a fines de julio incluyó a la Argentina en el acuerdo Pax Silica, una alianza estratégica sobre minerales críticos contra el poderío chino.
Barbara Fochtman, Managing Director de la unidad litio de Rio Tinto, dijo que el “problema de infraestructura más grande es transporte y logística”. Consideró que caminos adecuados, energía en las zonas remotas para abastecer a las minas, son fundamentales, y sostuvo que se necesita “un ámbito estable y predecible para seguir invirtiendo porque se trata de proyectos que operarán durante más de 50 años”. También habló del apoyo de las comunidades locales.
A su turno, el otro funcionario nacional que acudió a la cita, el secretario de Minería, Luis Lucero, admitió los pedidos de los empresarios respecto a infraestructura y logística, pero destacó la privatización del tren Belgrano Cargas como clave para el sector. También confió en que se avancen con cambios en la legislación minera, más allá de la ya aprobada Ley de Glaciares.