Las importaciones de bienes de capital crecieron por primera vez en cinco meses y esto respondió casi exclusivamente a los proyectos del RIGI. Los economistas debaten si alcanzará para que la inversión se recupere de manera sostenida.
Los proyectos del RIGI generaron un repunte de las importaciones de bienes de capital en agosto.
La inversión sumó un nuevo derrumbe en julio y no logra convertirse en el motor de la economía argentina, tal como pretende el Gobierno. Sin embargo, en agosto las importaciones de bienes de capital crecieron por primera vez en cinco meses, gracias a los proyectos del Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones (RIGI). En el mercado debaten sobre si este dato puede representar la punta de lanza de una reactivación, aunque en los análisis predomina la cautela.
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Varias estimaciones privadas coincidieron en que la inversión tuvo una muy magra performance durante el séptimo mes del año. Por ejemplo, EcoGo calculó un desplome del 8,8% interanual y del 6% mensual. "La baja mensual fue explicada tanto por el segmento de la construcción (-4,4%) como por el de equipo durable (-7,2%). Dentro de durables, el declive se dio con mayor fuerza para el equipo nacional (-9,9%), aunque el equipo importado se redujo en un 5,5%", detalló en diálogo con Ámbito el analista de la consultora, Luciano Patrucco.
Por su parte, el índice de Inversión Bruta Interna Mensual (IBIM) de Orlando Ferreres & Asociados arrojó un retroceso del 3,5% respecto de junio, por lo cual la serie desestacionalizada se ubicó en mínimos desde agosto de 2024. A su vez, en términos interanuales el retroceso fue del 8,1%.
"La inversión continúa mostrando una marcada debilidad, sin señales claras de un cambio de tendencia, con la construcción nuevamente en terreno negativo y una contracción todavía más pronunciada en maquinaria y equipo, que sigue siendo el componente más rezagado", señaló la entidad en un informe publicado en los últimos días.
Según Ferreres, la inversión, medida en dólares, alcanzó unos u$s7.401 millones. En cantidades, representó el 17,5% del Producto Bruto Interno (PBI), una de las peores cifras de los últimos años, con excepción de los primeros dos trimestres de 2024.
En el mismo sentido, Gonzalo Carrera, economista de Equilibra, también avizoró una contracción para julio. "En sintonía con nuestro anticipo de actividad (-0,5% mensual), los indicadores más vinculados a inversión (construcción, importaciones de bienes de capital, etc,) cayeron todos", profundizó.
El marco teórico del Gobierno sostiene que es la inversión la variable que posibilita un crecimiento sostenido del PBI en el tiempo, ya que es la que permite expandir la capacidad productiva. Pero lo que viene ocurriendo hasta ahora no se ajusta con ese libreto. Hasta el momento, son el consumo y las exportaciones los dos principales motores de la actividad, aunque cabe aclarar que en el primer caso no refiere a una mejora del consumo masivo, sino a una medición que se calcula, según los especialistas, por "residuo" y que contempla transacciones se sectores medios-altos como la compra de autos importados o los gastos por turismo.
La debilidad de la demanda interna, de la actividad de construcción y la incertidumbre sobre el plan económico, con las elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina, son factores que llevan a retrasar las apuestas de largo plazo. En ese marco, las empresas piensan dos veces a la hora de comprar una máquina.
No obstante, en agosto se conoció un dato que, por lo menos, abre una ilusión para cortar la tendencia negativa. Y es que las importaciones de bienes de capital aumentaron 11% interanual, lo cual interrumpió cuatro meses consecutivos con variaciones en "rojo".
"El crecimiento se explica principalmente por la suba en los proyectos del RIGI. El resto de las empresas estuvo en un nivel similar a agosto de 2025, pero un 7% por encima de que el promedio de los tres meses previos", indicó Federico Bernini, investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA.
En efecto, las importaciones vinculadas al RIGI totalizaron unos u$s140 millones en el mes en cuestión, récord absoluto desde que el Poder Ejecutivo lanzó esta iniciativa. Esto representa el 43% de todo lo que las compañías habían comprado desde enero de 2025.
Bernini graficó que, entre tres proyectos, explicaron dos tercios de las adquisiciones a otros países. La mayor cantidad de las mismas correspondieron al Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS), un proyecto llevado a cabo por un consorcio integrado por firmas como Pan American Energy, Vista Energy, Pampa Energía, Pluspetrol, Chevron, Tecpetrol o Shell. Aquí, las compras se concentraron en tubos, bombas centrífugas y válvulas esféricas. Detrás le siguieron las compras de Transportadora de Gas del Sur (TGS) y GEAR, que trajeron compresores de gas y grupos electrógenos, respectivamente.