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Nevaco Global
27 de junio de 2026

"Como el agua y el aceite": el giro económico que se espera en Colombia y lo que puede cambiar para Argentina

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El triunfo del abogado de derecha abre una etapa de ajuste fiscal, menor intervención estatal y una apuesta más fuerte por el petróleo y el gas. Los inversores siguen de cerca la reacción de bonos y acciones, mientras el vínculo bilateral podría ganar fluidez tras la tensión entre Gustavo Petro y Javier Milei.

De la Espriella promete un giro pro-mercado en Colombia, con foco en ajuste fiscal, menor regulación y reactivación energética.

Tras imponerse en una segunda vuelta ajustada el 21 de junio, el abogado Abelardo De la Espriella —candidato de derecha respaldado abiertamente por Donald Trump— asumirá la presidencia de Colombia el 7 de agosto, en reemplazo de Gustavo Petro. Su llegada abre una nueva etapa para la economía del país, con expectativas de ajuste fiscal, menor intervención estatal y una fuerte apuesta por el petróleo y el gas.

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De la Espriella ganó con el 49,66% de los votos frente al 48,70% del senador de izquierda Iván Cepeda, una diferencia de menos de un punto que el mercado leyó como un mandato de cambio, pero también como una señal de fragilidad política. En ese marco, los inversores siguen de cerca el impacto que el giro puede tener sobre bonos, acciones, riesgo país y sectores estratégicos como la energía. Para la Argentina, el interrogante es si la mayor afinidad ideológica entre De la Espriella y Javier Milei se traducirá en una agenda bilateral más fluida, luego de una relación atravesada por la tensión diplomática con Petro.

La llegada de De la Espriella al poder marca una ruptura con la administración saliente no solo por el cambio de signo, sino por el contenido del programa: recortes del Estado, baja de impuestos, menor carga regulatoria, seguridad dura y reactivación del petróleo y el gas, incluso mediante fracking. El punto de inflexión es, a la vez, económico y político.

El gobierno saliente había priorizado una agenda de transición energética, frenó nuevas rondas de exploración y mantuvo una relación distante con buena parte del empresariado. De la Espriella, en cambio, prometió reducir el tamaño del Estado hasta un 40%, ampliar la base tributaria, terminar las negociaciones con los grupos armados y acelerar la explotación de hidrocarburos.

Para Alberto Bernal, economista jefe de XP Investments, el cambio implica una ruptura profunda. “Petro y De la Espriella son agua y aceite. Es como Milei y Cristina”, sintetizó en diálogo con Ámbito. El analista describe al nuevo gobierno como un giro de fondo en la visión político-económica, en la ideología de gestión y en el rol del Estado.

De la Espriella recibirá una economía sin crisis macroeconómica clásica, pero con desequilibrios relevantes. En la etapa final de Petro, Colombia evitó una ruptura financiera, aunque con bajo crecimiento, inversión privada débil, deterioro fiscal y una inflación que todavía no volvió a la meta del Banco de la República.

Según el Banco Mundial, el crecimiento pasó de 0,8% en 2023 a 1,5% en 2024 y 2,6% en 2025, aunque para 2026 se proyecta una desaceleración al 2,2%. La mejora reciente se apoyó más en el consumo privado y el gasto público que en una recuperación firme de la inversión: la inversión fija bruta cayó 12,8% en 2023, apenas repuntó 0,7% en 2024 y 1,3% en 2025, y volvería a retroceder 0,4% en 2026.

Con esa dificultad para sostener la actividad, el frente fiscal aparece como el principal desafío. El mismo organismo advierte que las cuentas públicas se deterioraron, que la regla fiscal fue suspendida para el período 2025-2027 y que la deuda pública llegó al 66,5% del PBI, con spreads EMBI —el índice de riesgo soberano— cercanos a los 310 puntos básicos. Esa base explica por qué Wall Street puede mirar con buenos ojos un giro pro-mercado, pero también por qué el cambio político, por sí solo, no alcanza.

La inflación tampoco está resuelta. Según el Banco de la República, el proceso de desinflación se frenó durante 2025 y se proyecta una suba hacia el 6,3% en 2026, antes de bajar al 3,7% hacia fines de 2027. Entre los factores de presión figuran la indexación, los salarios, la demanda, los alimentos y el gas.

Bernal traza un paralelo directo con la experiencia argentina. “Creo que De la Espriella se va a copiar mucho de Milei”, afirma. Para el economista, el eje del programa estará en achicar el Estado, mejorar la eficiencia del sector público, bajar impuestos y “hacerle la vida más fácil a los industriales”. Incluso anticipa que podría avanzar con una figura similar a un “zar de la eficiencia económica”, en línea con el rol que ocupa Federico Sturzenegger en la Argentina.

El cambio de gobierno puede mejorar el clima político con la Argentina, tras una relación entre Petro y Milei abiertamente conflictiva, aunque sin una ruptura comercial equivalente. Con De la Espriella, el vínculo debería distenderse por afinidad ideológica. Pero eso no implica automáticamente un salto del comercio bilateral.

Para Federico Bernini, investigador especialista en comercio internacional, el intercambio mantuvo una dinámica estable, sin señales de disrupción asociada al conflicto político. “La balanza comercial con Colombia fue superavitaria en u$s602 millones en 2025, con exportaciones por u$s917 millones e importaciones por u$s315 millones. Este año apunta a un superávit similar”, señala.

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