Al tiempo que buena parte de la industria local todavía intenta adaptarse al nuevo escenario económico, el crecimiento proyectado de sectores como Vaca Muerta, la minería y el complejo agroexportador promete elevar el volumen de carga a lo largo y ancho del país durante los próximos años.
En este contexto, emerge un desafío que recorre de norte a sur a casi todas las actividades económicas en Argentina: la ineficiencia logística, que aparece como uno de los principales límites para sostener la competitividad y expandir las exportaciones.
La falta de obra pública aceleró, además, el deterioro de la infraestructura vial, los cuellos de botella en rutas, ferrocarriles y puertos.
Con ese diagnóstico y bajo la premisa de que la estabilidad macroeconómica y los incentivos a la inversión ya no alcanzan por sí solos, el Consejo Federal de Inversiones (CFI) reunirá el próximo 16 de octubre a gobernadores, funcionarios nacionales, empresarios y organismos multilaterales en la segunda Cumbre Federal de Logística
La intención del evento es transformar una cartera consensuada de más de 1100 proyectos de infraestructura en una hoja de ruta capaz de atraer financiamiento internacional de largo plazo para las obras que demandará el desarrollo de la economía argentina.
“Pensamos que puede ser una buena carta para negociar con los organismos multilaterales una estrategia de financiamiento a largo plazo, de 10 o 15 años, con la voz de los territorios dentro del diseño”, explicó el secretario general del organismo, Ignacio Lamothe, en conferencia de prensa.
Según sostuvo, contar con una cartera de proyectos consensuada entre las provincias constituye un activo para el país a la hora de buscar recursos. “Tener organizadas, priorizadas y consensuadas todas las intervenciones que necesita el sistema logístico argentino nos parece algo muy relevante”, señaló.
Uno de los conceptos que más repitieron los organizadores es que la infraestructura ya no puede analizarse de manera aislada.
La discusión alcanza a las rutas nacionales que la Nación comenzó a transferir a las provincias, la futura concesión ferroviaria, la vía navegable, los puertos, los corredores bioceánicos y los pasos fronterizos.
“La carga no respeta niveles políticos”, resumió Santiago Pochat, coordinador de la Estrategia Federal Logística los técnicos del CFI y explicó que la planificación debe realizarse como un sistema integrado y no por jurisdicciones o por modo de transporte, ya que una mejora aislada pierde efectividad si el resto de la red mantiene cuellos de botella.
En ese sentido, también señalaron que la estrategia busca fortalecer la posición argentina en futuras negociaciones con los países vecinos para desarrollar corredores internacionales y facilitar la salida de minerales hacia los puertos del Pacífico, un aspecto considerado clave para el crecimiento de la minería del cobre.
El problema ya tiene ejemplos concretos. Rodolfo Fiadone, coordinador técnico de la Estrategia Federal Logística, contó que, en La Pampa, una de las provincias atravesadas por el creciente tránsito de camiones vinculados a Vaca Muerta, el deterioro de las rutas se convirtió en uno de los casos más visibles de la tensión entre el crecimiento de la producción y la falta de infraestructura.
Durante la presentación de la cumbre, los especialistas del CFI advirtieron que la provincia recibe buena parte del tránsito pesado asociado al transporte de arena e insumos para el desarrollo no convencional, pero no cuenta con recursos suficientes para afrontar la reconstrucción de una red vial que, en muchos tramos, requiere mucho más que tareas de mantenimiento.
A esto se suma la falta de planificación para compatibilizar el aumento del transporte de cargas con la circulación de vehículos particulares y las actividades productivas tradicionales. En la región de la Confluencia, por ejemplo, el crecimiento de Vaca Muerta ya convive con el transporte de la producción de peras y manzanas, generando mayores niveles de congestión y obligando a repensar accesos, rutas alternativas y corredores específicos para evitar que el desarrollo de un sector termine afectando a otro.
Los técnicos del CFI señalaron que parte de los estudios que llevan adelante junto a las provincias apuntan justamente a diseñar soluciones que reduzcan esos conflictos y permitan un crecimiento más equilibrado.