-La guerra en Oriente Medio entró en una nueva fase no menos agresiva que la que empezó en febrero. ¿Cómo define este momento y hacia dónde cree que vamos?
Difiere poco. Y para mal. Se trata de una escalada vertical y horizontal del conflicto. Vertical porque se producen ataques mas profundos y destinados a blancos cada vez mas alejados de lo estrictamente militar. Horizontal porque derrama e involucra a otros actores de la región. Este escenario aleja y dificulta cada vez mas las opciones diplomáticas - las partes se van cerrando en su autopercepción del poder que tienen y se aferran a posturas de no ceder en nada.
-Lejos de calmarse las aguas al ritmo de una guerra que volvió a subir fuertemente los precios del petróleo, y por ende sacudir la economía, Donald Trump arremetió con su "arancelazo" otra vez ¿Empeora la situación?
Definitivamente. Trump, en su desesperada búsqueda de alguna victoria en política internacional, cualquier "victoria" que le sirva para apalancar su imagen de cara a la contienda electoral domestica que amenaza con quitarle las mayorías propias en el congreso estadounidense, empeora la situación. El agotamiento de las reservas estratégicas de petróleo yo no permiten amortiguar la crisis energética que disparó con la guerra contra Irán. Del mismo modo, la imposición de aranceles (bajo nuevos pretextos -digo que cuando hay muchas razones, no hay ninguna- a sus socios comerciales afecta el comercio internacional, el acceso a los insumos a precios estables y, consecuentemente, afectará al mercado laboral en EEUU y en el resto del mundo.
-¿Como primera potencia mundial que aspiraba a garantizar la estabilidad global, Estados Unidos, hoy es la más disruptiva. ¿Es por Donald Trump en el poder?
Sí. Vemos que la primera potencia hoy no puede garantizar la seguridad de sus aliados ni en la región del Golfo. Ser aliado de Estados Unidos hoy es un problema. Irán bombardeó a los aliados de Estados Unidos en la región. Te diría que estos países preferirían que Estados Unidos se vaya. Trump está en la actitud del “sálvese quien pueda” y decidió que el mundo es un mundo de negocios. Le dice a la OTAN que va a sobrevivir si le compra a EEUU las armas para reponer las que se le donaron a Ucrania por presión de Washington. Los europeos van a incrementar sus presupuestos de defensa, pero los tienen que gastar en EEUU. Trump negocia con Irán el memorando de entendimiento por el que le dice que le va a compensar el daño que le casó la guerra con 300 mil millones de dólares, pero inmediatamente aclara que esos fondos son solo para comprar soja norteamericana. En otras palabras, con la guerra de Irán se crea un subsidio para la base electoral de Trump. Por otra parte, la probabilidad de que ese memorando se cumpla, es nula. Se está viendo. Trump sabía que estaba firmando algo que no iba a cumplir.
-Durante décadas el plan nuclear iraní estuvo en el centro del conflicto con Estados Unidos e Israel. Se desconoce la situación nuclear real de Irán pero sí el impacto tuvo su dominio sobre Estrecho de Ormuz. ¿Cómo cambiará la geopolítica la luz verde de Trump a Arabia Saudita para que desarrolle su plan atómico?
Es difícil predecir en este contexto. Todo depende del devenir de las tensiones geopolíticas actuales y de los actores que de ello emerjan. Que pasará con la OTAN, con China, y Rusia y si Rusia seguirá siendo empujada a aliarse con China. También con la Unión Europea y con cual será el rol de las potencias medias como Turquía, el mismo Irán, Israel, Egipto. Y depende de qué será del club atómico: Corea del Norte, Iran, Israel, Pakistán, India, Brasil... Y claro, de que será de EEUU post-Trump... Igual Trump está condicionando todo el tiempo ese acuerdo, la letra chica vimos es otra y ahora le pide que firmen los Acuerdos de Abraham y reconozcan a Israel.
-Sí en el pasado se hablaba de que Estados Unidos usaba para con Latinoamérica la política de Garrote y Zanahoria, hoy hasta sus aliados se sienten tratados con que sólo hay Garrote. ¿Lo ve así ?
Creo que debemos separar la política exterior de EEUU de la de Trump. EEUU se ciñe a los criterios lógicos de cualquier potencia y "la zanahoria y el garrote" son recursos comunes en estos casos. Trump es transaccional y cree que la política internacional se puede manejar como un negocio donde el que pone las reglas es el que tiene más. No se trata de "garrote"- su estilo es el matoneo prepotente inicial - arranca con demandas de máxima y luego, conforme se plantee la situación, "negocia a la baja". El problema es que la política internacional no es un negocio y en estos tironeos de negociaciones espurias, donde se busca sonsacar los máximo de los demás con engaños y ambigüedades, se desgasta la confianza y el prestigio de un país - dos recursos muy fáciles de destruir y muy difícil de reconstruir. Esto convirtió a la política exterior de Trump -y por extensión a la de EEUU- en impredecible y poco confiable. Como decía Gramsci: “el viejo mundo se muere, el nuevo tarda en aparecer, y en ese claroscuro surgen los monstruos”. Trump es uno de esos monstruos y al resto del mundo le toca padecerlo.
-En contraste con la inestabilidad política internacional y los conflictos que hay, Argentina puede tener inmensos problemas, pero demuestra una estabilidad política como pocos, al menos hoy. ¿Cómo se nos ve?
Parece que la sociedad entendió que la inestabilidad política es un problema complicado y que los tiempos políticos hay que respetarlos. Por otra parte, el contexto internacional es bastante raro - Milei tiene un apoyo personal de Trump que es bastante importante en estas circunstancias, pero también es cierto que Trump no está en su mejor momento y probablemente no dure demasiado, lo cual nos pone en un riesgo muy elevado. Argentina es un país modelo y en la región es muy observado. Pero en los últimos 50 años ese espacio Argentina lo perdió, lo está perdiendo -y fue desplazado por Brasil, por México en menor medida por Colombia. Hay una mutación en la Argentina y en lo que es la participación de las dirigencias en la política. Antiguamente, las élites socioeconómicas participaban de la política. Las élites socioeconómicas profesan su apatía política casi activamente.La política es vista como sucia. No se puede hacer carrera ahí.
-¿Esto es lo que permite la aparición de candidatos outsiders como Milei, que no tiene origen en la élite política o económica, o de Abelardo de la Espriella, en Colombia?
Absolutamente. El fracaso reiterado de los partidos políticos y la dirigencia tradicionales desencantó a la gente. Entonces la gente busca nuevas alternativas por fuera del sistema y eso le abrió el camino al populismo. La apatía política de aquella dirigencia socioeconómica que no responde, no replica, no debate, no desmiente lo que el populismo le dice, no expone las falacias del populismo, le deja al populismo el campo abierto. Populismos de izquierda y de derecha irrumpen en la vida política de manera salvaje y brutal, con promesas absolutamente incumplibles. Y lo curioso es que la respuesta a eso es: “pero los otros tampoco cumplieron”. Entonces, el incumplimiento es válido. Trump, en particular, considera que las reglas no existen. Los pactos no es necesario cumplirlos. Y esto es complicado porque ya no hay previsibilidad de nada lo que aleja aún más a la economía de la política. La economía cobra autonomía respecto de la política. Para la economía el Estado es un lastre cada vez mayor en un socio que no solo no te ayuda a crecer, sino que es un lastre que te perjudica. Se profundiza así la brecha entre la sociedad civil, entre el Estado y el sector privado.
-¿Usted ve en Latinoamérica el avance de la derecha o es una tendencia a ser aliados de Trump?