El presidente Donald Trump ha animado a los votantes a imaginar que él también figura en la boleta para las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, y esta vez podemos estar de acuerdo con su consejo político.
Los estadounidenses deberían tener presente al gobierno de Trump al votar por los miembros del Congreso y los funcionarios estatales.
Los votantes deben tener presente el incumplimiento de las promesas de campaña de Trump, sus intentos de socavar la democracia estadounidense y su flagrante corrupción.
Deben reflexionar sobre la aquiescencia del Partido Republicano ante este abuso de poder y exigirle responsabilidades.
El Partido Demócrata actual tiene muchas deficiencias, entre ellas, su decepcionante incapacidad para presentar una agenda coherente.
Sin embargo, los demócratas ofrecen la única alternativa este año al daño que Trump y su partido han infligido a la nación.
Votar por un candidato demócrata es la mejor manera para que los estadounidenses repudien la gestión del gobierno de Trump durante los últimos dos años.
Si los demócratas recuperan ambas cámaras del Congreso y más gobiernos estatales de los que controlan actualmente, le demostrarán al mundo que Trump no representa a la mayoría de los estadounidenses.
Demostrarán que un país que comienza a deslizarse hacia la autocracia puede volver a la normalidad, como sucedió en Hungría esta primavera.
Y lo más importante, crearán un contrapeso muy necesario para Trump durante sus dos últimos años en el cargo.
Imaginemos por un momento cómo podría cambiar Washington si los demócratas obtienen el control de la Cámara de Representantes.
Las ambiciones legislativas de Trump se verían prácticamente frustradas; no podría aprobar más recortes de impuestos que agravan la deuda nacional.
En cambio, los demócratas podrían utilizar proyectos de ley de gasto de aprobación obligatoria para restituir los fondos recortados indebidamente de Medicaid, las escuelas, la investigación científica y la prevención de enfermedades.
Y el Congreso finalmente contaría con presidentes de comités que ejercerían su deber constitucional de exigir responsabilidades al presidente y a sus designados por sus acciones, mediante audiencias, citaciones y otros medios.
Incluso si Trump y sus asesores desobedecieran ilegalmente las citaciones, la Cámara podría convocar a ejecutivos corporativos y a otras personas que lo hayan apoyado.