Volver a la edición
Nevaco Global
30 de mayo de 2026

“La situación del calzado es casi terminal”: el crudo relato de un empresario Pyme que tuvo que recortar casi el 90% de su personal

Cargando análisis estratégico...

"Venís a nuestra fábrica y es un cementerio de maquinaria porque la mayoría está apagada o se prende una vez por semana". La descripción de Emmanuel Fernández, fabricante de zapatillas Kioshi, sobre la la situación en su sector es dramática. El empresario -que confecciona todo el calzado, desde la suela a la capellada- admitió que racionar la producción de zapatillas es "algo totalmente ineficiente", pero también es una apuesta a aguantar hasta que se revierta la tendencia y que "el Gobierno preste atención a las Pymes".

"Nosotros llegamos a tener casi 120 personas y hoy somos 15. Es terrible. La situación es casi terminal del calzado", contó Fernández en el streaming Ahora Play. "En la mejor época nuestra, que fue 2022-2023, estábamos casi llegando a los 40.000 pares mensuales, hoy apenas llegamos a los 10.000", dijo el empresario, cuyas zapatillas se venden entre $35.000 y $50.000 en promedio.

A nivel nacional, la producción de calzado cayó del promedio histórico de 120 millones de pares al año a 80 millones en 2025, y los primeros tres meses de 2026 muestran una caída de 25% respecto al primer trimestre de 2024, dijo el empresario citando datos de la Cámara Industrial de Calzado.

El escenario es desalentador, pero Fernández no lo atribuye tanto a las importaciones como al derrumbe de las compras: "Hoy Argentina pasó de tener casi cuatro pares per cápita de venta a dos, estamos a los niveles de Perú y Bolivia, y la verdad que [la caída] se sigue profundizando. Lamentablemente el último mes fue todo de información de locales comerciales que cierran (...) Me llaman a mí que no van a renovar alquiler porque no lo pueden soportar, se están dedicando a otras cosas. (...) Y hay muchos fabricantes que están cerrando los talleres y lo alquilan a talleres mecánicos otras cosas porque dicen prefiero el alquiler y no fundirme".

Aunque Fernández dijo que "hubo un aluvión impresionante" de importaciones en 2024 y que están ingresando muchas falsificaciones por la frontera, en este contexto el debate importado o sí importado parece haber pasado a un segundo plano. "Este último mes hasta bajó un poquito la importación de calzado porque hay mucho sobrestock que no se está vendiendo. O sea el problema principal es el consumo, una vez que reactive el consumo podemos hablar 'che está entrando mucho importado'", comentó.

Además de la caída del consumo, Fernández señaló otros obstáculos que afectan a las Pymes como los problemas para seguir consiguiendo crédito -en una situación financiera ya "a tope"-, y para cobrar. "Se vende poco, se cobra peor. Están viniendo cheques rechazados de clientes que por ahí no son clientes de de estafa sino clientes que no llegan a cubrir el cheque", describió.

No obstante, remarcó que la lucha entre las Pymes argentinas y las importaciones, especialmente de Asia, es desigual: "Tuvimos un aumento de costo energético enorme que nos cuesta mucho, costos financieros, todo nos aumentó, contra un importado que le bajaron los aranceles hace poco tiempo".

En términos de productividad, Fernández dijo que hay fábricas argentinas con la misma maquinaria y tecnología de Asia, aunque admitió que hoy no está la escala. Sin embargo, criticó el discurso oficial sobre la falta de competitividad de la industria argentina: "Creo que el textil, el calzado, o cualquier otro rubro industrial frente a Asia, hoy somos todos improductivos. El tema está en qué quiere uno como país y el desarrollo productivo de su país", dijo y agregó: "Estamos en un régimen hace varios años que estamos de ingresa todo importado, se cierra toda la importación, y así nunca puede haber un desarrollo".

La historia de Fernández es un reflejo de los vaivenes económicos del país: Kioshi nació en 2016, luego de que la fábrica de la marca internacional para la que trabajaba decidiera irse del país. Meses después, un grupo de 19 exempleados (de los 500 que habían sigo originalmente), crearon su propia planta. "Los primeros años -2017, 2019- fue muy difícil, en la época de [el expresidente Mauricio] Macri, pero algo de consumo había y todas las semanas se vendía un poquito más", recordó.

Con la pandemia y el boom del ecommerce las ventas se dispararon y pudieron ampliar la fábrica a 120 empleados, hasta que el consumo empezó a caer y Fernández tuvo que reducir casi el 90% del personal. "Todos los meses pensamos que es el piso y al mes siguiente estamos peor", se lamentó el empresario y concluyó que "la situación del calzado es casi terminal".

A la falta de consumo, se suma un nuevo problema: las 'ventas canceladas'. Una maniobra con la que los usuarios hacen una diferencia.

"Algo que está pasando que a mí me llamó la atención, que lo veía en los reels de las redes sociales, y es que la gente está comprando en 12 cuotas y cancela para financiarse con la tarjeta. Se hace un préstamo, digamos, como un rulo. Te hacen la compra en 12 cuotas, inmediatamente la cancelan, y la plataforma le devuelve el dinero completo. Tuve un montón de ventas con eso", explicó Fernández.

"O sea que la gente no está llegando a fin de mes y se está financiando hasta con esas cosas", agregó.

Fernández contó que tuvo entre 10 y 12 operaciones de ese tipo en los últimos días y que debido a eso tuvo que cancelar la opción de 12 cuotas.

"Por ahí [en la fábrica] cobraban tres o cuatro calzados, que suman $200.000, $300.000, inmediatamente cancelado, y miramos y eran las compras de 12 cuotas. Porque la gente recibe los $200.000 cuando cancela la compra, se lo reintegra, y se financió con $200.000 y lo paga en 12 cuotas, que no sé cuál será la tasa", afirmó.

Continúa la lectura estratégica

Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.

Leer artículo en Nevaco Global

Nevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.

También podría interesarte