La primera temporada de 2026 de balances de empresas que cotizan en la Bolsa mostró disparidades, una foto de las dos caras de la economía actual. Así, hubo números en rojo y otros en verde en el primer trimestre, con sectores perdedores y ganadores.
Compañías de consumo masivo, cementeras y textiles reportaron pérdidas, con negocios que no despegan. Algunas lograron ganancias, pero no por más ventas.
En cambio, las de comercio electrónico y energéticas tuvieron un mejor desempeño, con los nuevos hábitos de compra y el impulso de Vaca Muerta.
La baja de las ventas y la suba de costos acortaron los márgenes para alimenticias y empresas de retail, que debieron optimizar sus estructuras aún más de lo que lo venían haciendo, en línea con la caída del consumo mayor a 3% que detectó Scentia en los primeros tres meses de 2026.
Hacia adelante, proyectan una reactivación gradual y coinciden en que estará vinculada a la normalización gradual consumo, la consolidación de la macro y la capacidad de capturar oportunidades de crecimiento en distintos segmentos.
Morixe, la alimenticia del grupo Sociedad Comercial del Plata, perdió $ 1.754 millones, pese a que sus ingresos subieron 33%, a $ 35.886 millones. Fue por mayores costos de comercialización y logísticos, y menor demanda local.
Para contrarrestarlo, la firma que tradicionalmente estuvo vinculada al negocio harinero y se amplió con variedad de alimentos apuntará a su expansión internacional y sumar productos. Señaló que en 2025 encaró “una internacionalización con adquisiciones de empresas” y adelantó que prevé “el desarrollo de nuevas categorías en 2026”.
Respecto de las dos principales alimenticias, tanto Arcor como Molinos Río de la Plata tuvieron ganancias. En el primer caso se debió, fundamentalmente, a la apreciación del peso frente al dólar, lo que hizo que 'el gigante de Arroyito' alcanzara una ganancia neta de $ 74.833 millones, pese a que las ventas le cayeron cerca de 2% interanual, con mejor rendimiento de golosinas y galletitas versus la retracción de otros alimentos.
“Se produjo una apreciación del tipo de cambio y una leve aceleración de la inflación, con desafíos asociados a costos, la dinámica competitiva y la presión sobre márgenes”, destacó el informe presentado en la Comisión Nacional de Valores (CNV).
Molinos, la compañía de la familia Perez Companc, tuvo una ganancia neta de $ 35.003 millones gracias a la eficiencia operativa que implementó, ya que bajó gastos ante la imposibilidad de trasladar la suba total de los costos a los precios por la aceleración de la inflación y la caída interanual de 2% en sus ventas.
“La Sociedad consiguió una reducción de sus gastos centrales, los cuales, comparados con los del mismo trimestre del año anterior, disminuyeron 25,6%, un ahorro de $ 19.317 millones”, explicó en el balance.
Mastellone, que en marzo le vendió a Arcor y Danone la parte que le quedaba en La Serenísima, perdió $ 11.300 millones.
“A la estacionalidad típica del consumo de nuestros productos en los dos primeros meses del año, hay que adicionar en los resultados que este inicio de año viene con un arrastre de caída de la rentabilidad”, señaló su reporte.
Holcim, la segunda mayor fabricante de cemento detrás de Loma Negra, registró un rojo por el estancamiento de la construcción. La filial de la cementera suiza tuvo una pérdida neta de $ 3.839 millones, con 3,7% menos de ingresos.
A su vez, el fabricante de sanitarios Ferrum informó una pérdida de $ 7.808 millones y aseguró que “no se evidencia una recuperación generalizada y el proceso de estabilización sigue siendo frágil”.