EDMONTON, Alberta, Canadá (AP) — Durante décadas, el separatismo en Alberta fue una causa marginal. Los votantes del corazón petrolero de Canadá decidirán el lunes si dan el primer paso hacia un referendo para separarse del país.
Alberta, que alberga las cuartas mayores reservas probadas de petróleo del mundo, no vota para salir de Canadá el 19 de octubre. En lugar de ello, los votantes decidirán si la provincia debe permanecer en Canadá o iniciar el proceso legal hacia un futuro referendo sobre la separación.
La primera ministra de Alberta, Danielle Smith, quien convocó la votación pero apoya permanecer en Canadá, ha dicho que el respaldo a iniciar el proceso de separación, que rondaba el 23% en una encuesta reciente, “sigue siendo demasiado alto para mi gusto”.
Desde hace tiempo, Alberta mantiene disputas con el gobierno federal por el petróleo y el poder federal. Los primeros ministros liberales Pierre Trudeau y, décadas después, su hijo Justin, se volvieron profundamente impopulares en la provincia por la política energética.
El gobierno de Justin Trudeau impuso un gravamen nacional al carbono y otras medidas climáticas que, según líderes de Alberta, perjudicaron a su industria petrolera. Aun así, los partidos separatistas por lo general obtenían apenas el 1% o el 2% de los votos, señaló el ex primer ministro de Alberta Jason Kenney.
Luego, llegaron la pandemia y el Convoy de la Libertad, que paralizó distintas partes de Ottawa, la capital canadiense, y bloqueó importantes cruces fronterizos entre Canadá y Estados Unidos.
“Necesitaban una nueva causa”, declaró Kenney a The Associated Press. “Y de manera natural se transformó en separatismo”.
Jeff Rath, un dirigente del movimiento independentista, afirmó que las normas federales sobre vacunas, que impedían volar a los canadienses no vacunados, fueron su punto de quiebre.
“Si Trudeau no me deja salir de Alberta, entonces tomaré toda mi provincia y me iré”, le dijo Rath a un amigo, según sus propias declaraciones. “El COVID fue realmente la gota que colmó el vaso”.
El Convoy de la Libertad de 2022 comenzó por los requisitos de vacunación para camioneros que cruzaban la frontera, pero creció hasta convertirse en una revuelta más amplia contra las restricciones por la pandemia.
Kenney explicó que la gente se movilizó por enojo con la globalización, las vacunas y las restricciones por la pandemia, mientras que las redes sociales permitieron que activistas antes aislados se encontraran entre sí y se organizaran.
Kenney indicó que el movimiento también se volvió más profesional, al crear organizaciones, recaudar dinero y atraer a operadores políticos con experiencia en campañas y recaudación de fondos.
También observa una considerable superposición entre activistas separatistas y personas que apoyan al presidente ruso Vladímir Putin o creen teorías conspirativas sobre el presidente ucraniano Volodímir Zelenskyy.
Kenney subrayó que describía a activistas, no a los votantes típicos de la separación, a quienes caracterizó como albertanos frustrados que le envían un mensaje a Ottawa.
Kenney afirmó que el movimiento MAGA ha sido “inspirador” para algunos activistas separatistas. Señaló que “intentaron infiltrarse con al menos algo de éxito” en el Partido Conservador Unido que él fundó. Smith reemplazó a Kenney en 2022 tras apelar a miembros del Partido Conservador Unido molestos por las restricciones por el COVID-19.