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20 de septiembre de 2026

Trump endurece la presión contra Rusia: sanciones y aranceles de hasta el 100% para castigar a sus aliados

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó la entrada en vigor de un amplio paquete de sanciones contra responsables rusos y sectores estratégicos de la economía de Rusia, con el objetivo de aumentar la presión sobre Moscú por la guerra en Ucrania. La legislación también amplía las herramientas de la Casa Blanca para castigar a países que continúen comprando grandes volúmenes de energía rusa.

La medida había sido aprobada con amplias mayorías bipartidistas en el Congreso. El Senado la respaldó por 86 votos contra 11, mientras que la Cámara de Representantes la aprobó por 262 contra 159. El proyecto había sido negociado durante más de un año y contó con el impulso central del fallecido senador Lindsey Graham.

El paquete contempla medidas contra funcionarios rusos, entidades financieras y una denominada “flota fantasma” de petroleros utilizada por Moscú para eludir las sanciones occidentales existentes y mantener sus exportaciones energéticas.

El objetivo declarado de los impulsores de la legislación es reducir los recursos económicos disponibles para el Kremlin y aumentar el costo de la guerra contra Ucrania, iniciada con la invasión rusa en febrero de 2022. El proyecto fue redactado conjuntamente por el senador demócrata Richard Blumenthal y Graham, uno de los principales aliados de Trump en el Senado. Además, la nueva legislación otorga al presidente estadounidense la posibilidad de imponer aranceles de hasta el 100% sobre productos procedentes de los cinco principales compradores de petróleo o gas natural ruso.

La normativa establece una excepción para los países que adquieran menos del 15% de las exportaciones de gas natural de Rusia y hayan adoptado medidas significativas para reducir su dependencia energética de Moscú.

La aprobación de la ley fue presentada también como uno de los últimos grandes objetivos legislativos de Lindsey Graham, quien murió inesperadamente en julio después de regresar de Ucrania.

Su hermana, Darline Graham, quien fue designada para completar su mandato en el Senado hasta enero de 2027, destacó el trabajo realizado por el legislador durante más de un año. “Desearía que Lindsey estuviera aquí para celebrar este día histórico”, afirmó en un comunicado.

Blumenthal también recordó a su antiguo compañero después de la aprobación definitiva en la Cámara de Representantes y sostuvo que Graham habría continuado trabajando para aumentar la presión sobre Rusia.

Pese al amplio respaldo parlamentario, un sector de legisladores demócratas cuestionó especialmente las facultades otorgadas a Trump en materia arancelaria.

Los críticos sostuvieron que el presidente podría utilizar esos poderes para aplicar nuevos gravámenes contra países aliados, entre ellos miembros de la Unión Europea, aunque la legislación tenga como objetivo principal presionar a Rusia. El líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, cuestionó que el Congreso otorgara al mandatario una autoridad que consideró demasiado amplia para imponer nuevos aranceles.

La aprobación definitiva llegó después de negociaciones con la Casa Blanca. Entre los cambios incorporados estuvo una cláusula que permite al Gobierno de Trump extender durante otros cinco años las sanciones estadounidenses contra Irán.

Magíster en Periodismo por la Universidad de San Andrés (UdeSA). Conductor de "Área de Tensión", de Lunes a Viernes de 18 a 20 hs por el streaming de Canal 26. Leer bio

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19 sept 2026
El ‘freno’ a la IA amenaza al salvavidas billonario de la economía mundial tras los aranceles y la guerra de Trump en Irán
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El ‘freno’ a la IA amenaza al salvavidas billonario de la economía mundial tras los aranceles y la guerra de Trump en Irán

Una economía "colgada de un chip" hace que la potencial ralentización de las inversiones tecnológicas, que este año podrían superar el billón de dólares, sea un asunto clave para la estabilidad financiera global El 'freno' para la IA rompe Silicon Valley y desata una guerra de bandos entre gigantes tecnológicos ¿Es posible accionar el freno de mano en plena carrera global para desarrollar la Inteligencia Artificial (IA) para evitar que un agente renegado ponga a la humanidad al borde de la destrucción? La denuncia apocalíptica de un exinvestigador de Anthropic y OpenAI, dos de las compañías punteras que están liderando esta tecnología, junto con el llamado de los principales CEO del sector a ralentizar la marcha, han puesto a los mercados, los gobiernos y la sociedad civil en alerta. Pero no solo por las consecuencias éticas: también por las económicas. Las inversiones en IA y tecnología han sido el salvavidas que ha permitido mantener a flote buena parte de la economía mundial, a pesar del conflicto comercial desatado por Donald Trump a su llegada a la Casa Blanca y de las consecuencias de su guerra contra Irán, que promete extenderse al resto de Oriente Medio. Todas las instituciones internacionales coinciden: las ingentes inversiones destinadas a la carrera por la IA han servido de viento de cola para evitar un golpe económico aún mayor. “La modesta ralentización refleja que los efectos de la guerra en Oriente Medio han sido parcialmente compensados por la aceleración de la demanda en el ciclo tecnológico global, gracias a los avances en la IA y en su adopción”, apuntaba el Fondo Monetario Internacional (FMI) en la última edición de sus Perspectivas Económicas Mundiales , en julio. Un diagnóstico que también hizo la OCDE , que subrayó en su informe de proyecciones que, frente a “la impredecible evolución del conflicto”, “el auge de las inversiones relacionadas con la tecnología y las condiciones financieras y políticas fiscales ampliamente favorables, deberían apoyar el crecimiento a corto plazo”. Las cifras son inabarcables por su magnitud. Según estimaciones del Banco Mundial , el capex (es decir, el capital destinado a inversión) de Google, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle ya se situaba en los 775.000 millones de dólares hasta mayo de este año, prácticamente el doble de la cifra destinada en todo 2025 (412 millones) y muy lejos de los 154 millones que destinaron en 2023, cuando la primera versión de ChatGPT acababa de llegar al mercado. En puridad, estas cifras no se destinan únicamente a la puesta en marcha de modelos de IA, sino que abarcan las cadenas de valor e inversiones en semiconductores, cloud y software. 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Las empresas, apunta la experta, ya no son quienes asumen todos los peligros, porque ya no son capaces de hacer frente con sus propios recursos a estas inversiones milmillonarias: “Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft, Oracle y NVIDIA han emitido 216.000 millones de dólares en bonos entre enero y agosto, el doble que en todo 2025”, explica a preguntas de elDiario.es. Esta millonaria emisión de deuda extiende el riesgo a los acreedores, en un momento en el que “financiarse sale cada vez más caro, con la Reserva Federal subiendo tipos y el bono estadounidense a 10 años en el entorno del 5%”. La reacción de las bolsas al posible ‘freno’ fue inmediata, con caídas en índices como el surcoreano Kospi que “mide hoy más el apetito mundial por los chips de IA que la marcha de la economía coreana”, en palabras de la economista del RIEL. Valores españoles vinculados a la industria de los centros de datos, como la constructora ACS o la compañía de renovables Solaria se desplomaron en los mercados y, aunque han recuperado aliento, aún cerraron este viernes por debajo del precio registrado hace una semana. Sin embargo, tanto la bolsa surcoreana como el índice tecnológico Nasdaq en Nueva York se recuperaban de sus pérdidas del lunes. El departamento de análisis del Bank of America apuntaba esta semana que más que un colapso en los mercados vinculados a la IA, se produjo una “rotación” entre títulos. “A nuestro juicio, si los laboratorios que lideran la tecnología más puntera realmente creen que la IA es lo suficientemente potente como para representar una amenaza existencial, entonces también debe serlo para resolver algunos de los mayores problemas de la humanidad (por ejemplo, las ecuaciones de Navier-Stoker)”, detallaban en su nota de mercado. Así, la entidad americana subraya que “el potencial de la IA crece tan rápido como sus ingresos” y recomendaba a sus clientes una “exposición alcista” a estos títulos. Pero si bien el foco permanece anclado en la bolsa, Arnal apunta que el mercado de la renta fija también va a estar influido por las grandes emisiones de deuda de estas compañías para financiar su desarrollo. El Banco Internacional de Pagos, presidido por el ex gobernador del Banco de España Pablo Hernández de Cos , subrayó esta semana que los inversores cada vez están exigiendo mayores compensaciones por los títulos que emiten las tecnológicas. “Entre enero y agosto, los bonos de Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft, Oracle y NVIDIA equivalen al 35% de lo que el Tesoro de Estados Unidos ha subastado a 10, 20 y 30 años, cuando en 2024 apenas llegaban al 1%. Compiten por el mismo ahorro que unos Estados que ya se financian a rentabilidades crecientes”, advierte la experta. Algunos ganan y otros se quedan fuera El crecimiento económico, reconocen todos los organismos internacionales, se ha visto impulsado por las inversiones tecnológica, pero es cierto que, de momento, se está concentrando en un puñado de economías. Por ejemplo, Taiwán, que anunció esta semana una revisión al alza de su proyección de crecimiento del PIB hasta el 11,5%. Esta es una de las naciones más beneficiadas por las exportaciones relacionadas con el hardware, como Corea del Sur, Tailandia o Malasia. También China está viendo en la carrera por la IA una especie de salida a la crisis inmobiliaria que sigue pasando factura a su economía. El FMI señalaba que el avance económico del país estaba siendo impulsado por las infraestructuras públicas y por “un fuerte aumento de la manufactura de alta tecnología y de las exportaciones, aun cuando el consumo interno se mantuvo débil”. Aunque ya está viendo cerca su techo: Huawei, una de sus compañías punteras, reconoció esta semana que apenas podía hacer frente a la propia demanda interna de equipos para la IA. Pero, sobre todo, la clave económica pasa por Estados Unidos, cuyo presidente no deja de ponerse palos en las ruedas: primero con los aranceles y, después, con la guerra en Irán que ha llevado el precio de la gasolina a máximos nunca vistos. En el primer trimestre de 2026 su PIB crecía a un ritmo del 2,1% interanual, de acuerdo con los datos del FMI, gracias a las inversiones en productos de la propiedad intelectual y en equipamientos, y a pesar de que las grandes operaciones de las tecnológicas también pasan por un aumento de las importaciones que, por definición, ‘restan’ a la economía. “Según la Reserva Federal de San Luis, la inversión ligada a la IA ha llegado a explicar cerca del 40% del crecimiento de Estados Unidos, y los cálculos más recientes siguen por encima de un tercio, incluso descontando los chips y servidores importados”, detalla Arnal. Pero el problema en el país no vendría tanto de que se gripe el motor del crecimiento, apunta la experta, sino que sería más relevante el “efecto riqueza”, ya que los hogares tienen mitad de sus activos financieros en acciones. Un crack en los mercados llevaría a muchas familias estadounidenses a serios apuros. De momento, el único freno al que se ha llegado hasta ahora es el de la salida a bolsa de OpenAI, que ya ha descartado debutar en el parqué este año. Más avanzada está una potencial salida al Nasdaq de Anthropic, que podría ser en el mes de octubre, en una operación con la que la compañía pretende captar 100.000 millones de dólares y alcanzar una valoración cercana a los 2 billones, según el Wall Street Journal. Por eso llama la atención que sea precisamente el CEO de esta última, Dario Amodei, quien esté liderando el movimiento para tratar de ralentizar la carrera. ¿Es solo una maniobra publicitaria? Arnal cree que no es lo único que hay detrás: “Decir que tu producto es tan potente que hay que frenarlo es el mejor anuncio posible en pleno debate sobre la burbuja, y más con las salidas a bolsa de OpenAI y Anthropic en preparación. Hay otros incentivos: salir de una carrera de costes crecientes, autorregularse antes de que llegue la ley y fijar estándares que a los pequeños les costará cumplir”. El salvavidas, con todo, no parece estar aterrizando de momento en Europa ni mucho menos en España, aunque aquí empieza a haber una industria cada vez más puntera y las inversiones en centros de datos se multiplican por la geografía española, atraídos por la energía renovable barata. El Gobierno está trabajando junto a empresas del sector privado como Santander o ACS para implantar aquí una de las gigafactorías de IA de la UE. Si nuestro país se convierte en un eslabón clave de la cadena de valor de la IA aún está por verse. Todo depende de cuánto se apriete el freno y si el flotador no se desinfla.

19 sept 2026