Marc Vidal, inversor: "El S&P 500 ha perdido un 4% aunque Amazon, Meta o Google han subido. Tiene su lógica porque ellos pagan la obra de centros de datos con más deuda"
El Nasdaq se hundió este jueves más de un 5% en una sola jornada, lo que supone su peor día bursátil desde la crisis de los aranceles. El analista económico Marc Vidal, en su sección 'Salida de emergencia' del programa 'Herrera en COPE', ha desgranado las claves de un desplome que ha provocado caídas tan fuertes como la de NVIDIA (9%) o AMD (superior al 15%), mientras el S&P 500 perdía un 4%. Según ha explicado Vidal en su análisis con Carlos Herrera, la versión oficial, que atribuye el desplome a los resultados electorales, no se sostiene. El analista ha recordado que "el miércoles la bolsa celebraba esas mismas elecciones con su mejor día en 3 meses". El verdadero detonante fue la reacción del mercado a las declaraciones de varios gobernadores recién elegidos sobre su intención de frenar la expansión de los centros de datos en sus territorios. El caso más paradigmático es el de la nueva gobernadora de Texas, quien "llegó a prometer una moratoria a nuevas construcciones y el fin de las ayudas fiscales a las tecnológicas". Esta amenaza tiene un gran impacto, ya que Texas concentra cerca del 30% de la capacidad de centros de datos prevista en Estados Unidos. Si se frena la inversión, ha advertido el experto, "quien vende chips, energía o computación de alquiler pierde el cliente que justificaba su cotización". Curiosamente, gigantes como Amazon, Meta y Google experimentaron subidas. Marc Vidal señala que esto "tiene su lógica", ya que estas compañías son las que pagan las obras, a menudo con deuda. "Si les obligan a frenar esas construcciones, pues gastarán menos y sus cuentas respirarán", ha detallado. Los grandes perdedores son los proveedores: "Pierde quien les vendía las palas, los chips, la energía, la computación". El analista ha advertido de un problema más profundo, y es que "buena parte del crecimiento estadounidense reciente descansa en esa obra". Esta fuerte dependencia convierte a la economía en un sistema frágil. "Cuando una economía apuesta tanto a una sola carta, cualquier votación local de uno de los Estados se vuelve riesgo sistémico y provoca el lío que tuvimos ayer", ha sentenciado Vidal. La motivación detrás de los votos en estados como Texas u Ohio no tiene que ver con la inteligencia artificial en sí, sino con sus consecuencias directas para los ciudadanos. Según el analista, los votantes reaccionan a "una factura de la luz que sube allí muchísimo y un consumo de agua que nadie explicó previamente". Mientras tanto, el beneficio de estas infraestructuras viaja principalmente a California y otros estados tecnológicos, un fenómeno que en economía se conoce como externalidad. Durante años, el mercado ha valorado la inteligencia artificial como si fuera únicamente software, ignorando su enorme huella física. El desplome de ayer, concluye Vidal, funcionó como una llamada de atención. "Durante años, el mercado allí ha cotizado la inteligencia artificial como si solo fuera software, pero ayer le recordaron que es ladrillo y megavatios, y que el ladrillo necesita licencia de obra", ha afirmado. Esta nueva perspectiva obliga al mercado a reevaluar los cimientos del 'boom' tecnológico, reconociendo que hasta el software más avanzado depende de recursos tangibles y permisos locales, un factor que hasta ahora se había subestimado.


