Volvo se hunde: 2.500 despidos, pérdidas y un desplome histórico en Bolsa
El suelo se ha abierto bajo los pies de Volvo Cars. El fabricante sueco, propiedad del gigante chino Geely, se desplomó el pasado viernes cerca de un 30% en la Bolsa de Estocolmo tras presentar unos resultados del tercer trimestre marcados por las pérdidas y anunciar un drástico plan de reestructuración que contempla el despido de 2.500 trabajadores en todo el mundo. Suecia, la más afectada La compañía confirmó que aproximadamente 2.000 de esos puestos se eliminarán en Suecia, su corazón industrial e histórico, como parte de un plan para ahorrar 5.000 millones de coronas suecas, unos 450 millones de euros, en gastos indirectos y costes variables. El recorte se suma a un amplio programa de eficiencia de 18.000 millones de coronas que la empresa ya ejecuta para hacer frente a las tensiones comerciales y a la inestable demanda global. Sus ventas en China bajan un 40,6 por ciento Tras estas noticias, el mercado no perdonó. La acción llegó a caer un 27% en el arranque de la sesión, la mayor caída intradía de su historia reciente, después de que la marca reconociera que ha entrado en pérdidas, con China concentrando el mayor desplome mientras crecen sus eléctricos en Europa. Y es, precisamente en ese país, donde está la clave de la crisis. El que fuera su mercado de crecimiento se ha convertido en su talón de Aquiles. La compañía reconoció un entorno "muy desafiante", especialmente en China, donde la competencia es muy intensa. Las ventas en el país asiático se desplomaron un 40,6% en el último periodo interanual, una caída brutal en el mayor mercado del mundo, y en los siete primeros meses del año ya acumulaban un descenso del 8% mientras las entregas globales caían un 10%. Sufre en Europa una invasión inversa El mensaje es doble y demoledor: Volvo no solo pierde cuota en China frente a BYD, Geely y el resto de fabricantes locales, sino que sufre en Europa la invasión inversa. Los eléctricos chinos, más baratos y con mayor ritmo de innovación, están erosionando su posicionamiento premium eléctrico. El consejero delegado, Hakan Samuelsson, admitió que la caída del mercado chino ha sido más rápida de lo previsto, con unos resultados trimestrales lastrados por el deterioro de su negocio allí. La empresa, que ya había anunciado en mayo un plan para recortar 3.000 empleos de cara al próximo año, intenta ahora redirigir su rumbo reubicando fabricación para evitar aranceles entre Estados Unidos, Europa y China. Para una marca que hizo del orgullo sueco y la seguridad su bandera, el simbolismo es doloroso: recortar en Gotemburgo para sobrevivir a la hegemonía de su propio propietario. Volvo, pionera en prometer un futuro 100% eléctrico, descubre que la transición no la lidera, la sufre.

