La posibilidad de una nueva guerra de gran escala en Medio Oriente sufrió un giro inesperado luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara la suspensión de una ofensiva militar contra Irán, asegurando que Teherán y otros países de la región solicitaron detener cualquier ataque debido a que existen las bases para alcanzar un acuerdo diplomático.
Sin embargo, pocas horas después del anuncio, las autoridades iraníes rechazaron categóricamente esa versión, calificándola como “una nueva mentira” y asegurando que las Fuerzas Armadas de la República Islámica permanecen en estado de máxima alerta, preparadas para responder a cualquier agresión.
Mientras tanto, nuevos incidentes militares, entre ellos un presunto ataque con drones iraníes contra el Kurdistán iraquí, demuestran que la tensión continúa elevada y que un error de cálculo podría desencadenar un conflicto regional de enormes dimensiones.
En un mensaje publicado en Truth Social, Donald Trump afirmó que Estados Unidos estaba preparado para lanzar una operación militar contra Irán “con un nivel de fuerza y poder no visto desde la Segunda Guerra Mundial”.
Sin embargo, aseguró haber decidido cancelar la ofensiva después de recibir solicitudes provenientes de Irán y de otros países de Medio Oriente.
Según Trump, las conversaciones diplomáticas permitirían alcanzar un acuerdo que incluiría:
El mandatario sostuvo que la suspensión del ataque busca beneficiar “al mundo” y ofrecer una oportunidad para un acuerdo rápido.
No obstante, Washington no ha presentado evidencia pública que confirme que Teherán haya solicitado formalmente detener las operaciones militares.
La agencia oficial Mehr, citando fuentes militares, negó rotundamente que Irán haya solicitado a Estados Unidos detener cualquier ataque.
Los oficiales consultados calificaron las declaraciones del presidente estadounidense como:
El mensaje enviado por Teherán busca transmitir que el país no está negociando desde una posición de debilidad.
El ministro interino de Defensa de Irán, Majid Ebn Al-Reza, también respondió públicamente.
Según el funcionario, las declaraciones estadounidenses forman parte de una campaña de presión psicológica.
No obstante, aclaró que Irán toma seriamente todas las amenazas militares.
Para Teherán, incluso si Washington intenta presionar mediante declaraciones públicas, el país no puede bajar su nivel de preparación.