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Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.
Este domingo se celebra la segunda vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas, que enfrentan al candidato de ultraderecha y al de izquierdas.
Los candidatos presidenciales brasileños, Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, se enfrentaron este viernes en el último debate electoral antes de la segunda vuelta de los comicios este domingo.
Estos son los diez momentos que marcaron el encuentro entre el actual mandatario de línea progresista y el senador ultraderechista:
Bolsonaro hizo hincapié en un supuesto aumento de los precios de una variedad de productos, como el chocolate y el papel higiénico, y se comprometió a devolver "el poder de compra" a la población.
"El (paquete de) chocolate antes tenía 120 gramos y ahora 80 gramos; el rollo de papel higiénico antes tenía 40 metros y ahora 20 metros", dijo para ilustrar que ahora se compraba menos cantidad por el mismo valor.
El líder progresista acusó a Bolsonaro de "lamer las botas" del presidente estadounidense, Donald Trump, para que este impusiera aranceles sobre las importaciones brasileñas en un intento por perjudicarlo electoralmente.
En otro momento del debate, Lula también dijo que el rival quería "entregarle" el país a Trump a través de la clasificación de las principales facciones brasileñas como "narcoterroristas".
El presidente instó a su adversario a explicar el "tijeretazo" fiscal que pretende llevar a cabo, si gana en las urnas, y si para el mismo "le va a pedir prestada la motosierra" al mandatario argentino Javier Milei.
"Cuando hablo de Milei, digo que él arregló la economía en Argentina. La izquierda gobernó durante 20 años y ustedes destruyeron Argentina", respondió el otro.
La tensión escaló cuando Bolsonaro le echó en cara a Lula que lo que daba al pueblo "con una mano" se lo quitaba con "nueve dedos", en referencia a que el presidente perdió el dedo meñique en un accidente de trabajo durante su juventud.
Lula se enfadó, exigió que le pidiera disculpas, y aprovechó para recordar su pasado como trabajador metalúrgico.
"No voy a permitir que un miliciano me llame 'nueve dedos', alguien que nunca trabajó en la vida, que el primer empleo que tuvo fue falso", exclamó.