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El último informe de inflación antes de las elecciones de 2026 —que muestra aumentos de precios y salarios estancados— acarrea malas noticias para la Casa Blanca.
De gira por Estados Unidos en los últimos días de una campaña decisiva para las elecciones de mitad de mandato, el presidente Donald Trump ha retomado con frecuencia su tema económico característico: una nación que por mucho tiempo había estado asolada por los altos precios por fin vivía un alivio tras dos años de control republicano.
“Cada vez que quieren intentar atacarme, hablan de asequibilidad”, denunció Trump durante un discurso en Wasilla, Alaska, a última hora del martes, antes de afirmar que había logrado mejoras “sustanciales” para las familias.
Sin embargo, ni siquiera había transcurrido un día completo cuando los propios datos del gobierno de Estados Unidos contaron una historia muy distinta. El último informe de inflación antes de las elecciones de 2026 mostró que los aumentos de precios se habían acelerado en septiembre, lo que debilitó el argumento final de Trump y tal vez sea un indicio de una derrota política por venir para los republicanos.
En general, los precios al consumidor aumentaron un 3,7 por ciento el mes pasado en comparación con el año anterior, impulsados en gran medida por un repunte en los costos de la energía derivado de la guerra con Irán. Las consecuencias de esa aceleración fueron evidentes en toda la economía: una amplia variedad de bienes, desde productos electrónicos hasta sistemas de calefacción doméstica, se encarecieron.
El aumento de la inflación también continuó mermando los ingresos por hora de los trabajadores, lo que aumentó aún más la presión sobre las billeteras de las familias. Los datos publicados el miércoles mostraron que los estadounidenses, en promedio, habían experimentado un crecimiento salarial de casi cero en términos reales desde que el presidente regresó a la Casa Blanca en enero.
Estos malos resultados debilitaron aún más la fuente inicial de fuerza política de Trump: una frustración latente con el estado de la economía a raíz de la pandemia de coronavirus. El enojo palpable y bipartidista del público por la inflación —y la incapacidad de los demócratas para controlarla— había ayudado a impulsar a los republicanos a la mayoría hacía dos años.
Sin embargo, al igual que sus predecesores, desde entonces Trump y sus aliados republicanos se han visto tratando de convencer a los estadounidenses de que la economía está mejor de lo que creen. En las propias palabras del presidente, el problema es principalmente de malas “relaciones públicas”, aunque su argumento se ha vuelto más difícil de sostener a la luz de los propios datos desalentadores del gobierno.
La brecha entre la visión que Trump tiene de la economía y lo que viven los estadounidenses ha quedado en evidencia en los últimos días, mientras el presidente y sus principales asesores recorren los programas de televisión de alcance nacional y los mítines de campaña, a menos de un mes de que los votantes acudan a las urnas para las elecciones de mitad de mandato.
“En lo que respecta a las elecciones de mitad de mandato, en particular, esto ya está decidido”, dijo Oren Cass, fundador y economista jefe de American Compass, un centro de estudios conservador. Señaló que “no es como si hubiera alguna posibilidad de que un informe publicado hoy fuera a cambiar lo que la gente siente de la inflación y los precios de la gasolina”, que siguen siendo altos.
“Así que, evidentemente, esto iba a representar un desafío político muy serio para la Casa Blanca y el Partido Republicano”, añadió Cass.
A principios de la semana, Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional, argumentó en Fox Business que la inflación se había “desacelerado drásticamente en los últimos tres meses”, mientras culpaba del problema al expresidente Joe Biden, que dejó el cargo hace casi dos años.
Sin embargo, un día después, Hassett regresó a la cadena y reconoció que el informe de inflación era “decepcionante”, aunque señaló un puñado de áreas en las que los precios habían mejorado. Atribuyó gran parte del problema a la guerra con Irán, un conflicto que está a punto de comenzar su noveno mes y que Trump alguna vez prometió concluir en unas cuantas semanas.
“Muchas de las políticas de Trump están ayudando a mantener la inflación baja, pero el impacto energético es en realidad la noticia principal de hoy”, dijo.
El aumento de la inflación reportado el miércoles se derivó en gran medida del aumento de los costos de la energía en medio de la creciente agitación en Medio Oriente. Para el miércoles, el costo promedio de un galón de gasolina a nivel nacional superó los 4,33 dólares, según la AAA (siglas en inglés de la Asociación Estadounidense del Automóvil), por debajo de su pico reciente, pero aún más de un dólar por encima de lo que estaba hace un año.
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Llega en sustitución de Miguel Ángel Andrade, quien deja el cargo luego de una trayectoria de 35 años
Se trata de José Luis N., alias "Wicho", identificado por la Secretaría de la Defensa Nacional como integrante de "Los Rugrats"