noroesteLos enredos en la 4T
Todo lo que hemos visto, oído y que la sociedad ha tenido que aguantar en estos días, no es más que el desorden sociopolítico en este gobierno de la 4T, en el que todos los grupos se han manifestado y enfrentado, con la fuerza que cada quien tiene o cree tener, enredando cada vez más las acciones y capacidad del Gobierno, tanto a nivel Estado de Sinaloa como el del nivel federal. Las fuerzas en colisión han sido: el partido Morena; el gobierno de Sheinbaum, el ex Gobernador Rocha y sus mermados seguidores, los gobernadores morenistas, los diputados y senadores, la Iniciativa Privada, el Gobierno de EU, los cárteles de Sinaloa (a la sombra) y la debilitada Oposición, pero que todavía cuenta. Un mal día, el ex Gobernador Rubén Rocha Moya decide “regresar” a la Gubernatura, de la que había pedido licencia por 30 días (?), y fue recibido más o menos con honores en Palacio, lo que provocó un alud de protestas e inconformidades que hicieron “temblar” la estructura de la 4T y, en cierta forma, movieron también el tapete a la Oposición y a la Iniciativa Privada, agravado todo esto por la “oportuna enfermedad” de la Presidenta, quien no asistió a la mañanera de ese día viernes. Se pensó primero que Rocha venía empoderado por “su padrino” el ex Presidente López Obrador que lo apoyó en la candidatura para llegar a ser Gobernador, pero ante el silencio de Palenque y al no encontrarse otro u otros respaldos fuertes, se concluyó que Rocha se había “ido por la libre”, es decir, que fue una decisión propia motivada por la aprehensión de Fausto Corrales Rodríguez, quien fungió como chofer de Héctor Melesio Cuén, cuando “El Mayo” Zambada fue secuestrado y entregado a las autoridades de EU, y donde fue asesinado el ex Rector Melesio Cuén; se supuso entonces que Rocha pretendió resguardarse con el fuero constitucional de la Gubernatura; sin embargo, las hipótesis todas “se cayeron” cuando, al siguiente día, el sábado, Rocha vuelve a pedir “licencia con carácter de indefinida”, para retirarse de nuevo. Es de tomarse en cuenta que Rocha es gente de izquierda y toda su vida se ha mantenido en esa senda, y no va en contra de sus jefes, por lo que no es posible que su regreso haya sido una decisión personal; indudablemente que “alguien” o “algunos” le ofrecieron apoyo suficiente y ese alguien debió haber sido AMLO, su padrino reconocido por el mismo Rocha. Si esto es así, la “enfermedad” de la Presidenta y su ambiguo mensaje de rechazo, sin mencionar nombre, indica ya una cierta “fractura” en la 4T, pues luego el partido Morena también rechazó el regreso de Rocha e igualmente los diputados y senadores y el Gobierno federal, a través de un comunicado de la Secretaría de Gobernación, más el anuncio de que la Fiscalía General de la República mantiene investigaciones contra el ex Gobernador Rocha; así mismo, el “reproche” de los gobernadores morenistas contra Rocha por su intención de regresar y, finalmente, las protestas y denuncias de la Oposición acusando a la 4T, al ex Gobernador y al partido oficial de narco-gobierno, así como los órganos empresariales pidiendo no se aceptase el regreso del ex Gobernador. En medio de tanto enredo político, allá “en el fondo” están los mensajes que todos los días envían el Gobierno de EU y su Presidente, acusando al Gobierno mexicano de “consentir” a los carteles del narcotráfico y con la exigencia del ex director de la DEA a Harfuch de que “entregue” a Rocha a las autoridades de EU, e igualmente el que el propio Harfuch haya tenido que ir a Argentina a una reunión con la DEA, órgano muy rechazado por el Gobierno mexicano; agréguese también las dificultades que ha estado poniendo el Presidente Trump en la revisión del T-MEC con sus aranceles y sus dificultades múltiples a los productos mexicanos y aunque pareciera que Trump ya acepta que haya un nuevo tratado comercial con México, sigue exigiendo cambios y aranceles favorables para EU, como ya lo hizo en las negociaciones con Canadá, a la que pretende imponer condiciones de “exigir todo, sin conceder nada”, como expuso el Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, lo que motivó la suspensión de las negociaciones; México en cambio no puede suspender negociaciones, pues su economía depende del TMEC. En resumen de todo este enredo, a Rocha finalmente lo dejaron solo, muy solo por esa izquierda por la que tanto luchó. Se observan pues algunas fisuras en la monolítica 4T y en la relación entre la Presidenta Sheinbaum y su principal promotor AMLO, mientras que la violencia sigue imparable y la economía y el empleo formal no se recuperan.