España y Marruecos: la energía como palanca geopolítica
La dependencia marroquí no se explica sólo por los electrones que cruzan el Estrecho. También pasa por el gas que llega a través de la infraestructura española.

El Presidente apuesta a la agenda de las islas para recuperar iniciativa y reforzar el vínculo estratégico con Estados Unidos. En paralelo, la industria alerta por la caída del consumo y toma distancia tanto del Gobierno como del gobernador bonaerense.
“Se me rió en la cara”. La sonrisa fue la respuesta de un importante secretario de Estado norteamericano cuando un influyente argentino, que opera de nexo entre los dos gobiernos, preguntó si el giro de Donald Trump sobre las Islas Malvinas tenía sustento.
No fue el único que hizo una mueca. Santiago Caputo aprovechó la oportunidad a dos puntas. Para volver al calor de Javier Milei y para sacarlo de la farragosa agenda de la morosidad de la clase media. El anuncio de la construcción de una base naval en Tierra del Fuego es, por lejos, el más importante de la pretenciosa cadena nacional.
No porque sea nuevo ni inminente, sino por ser la ofrenda para que eventualmente los Estados Unidos asistan a la Argentina en el año electoral. Las visitas de la cúpula del Comando Sur a Tierra del Fuego evidencian el interés geopolítico de Washington en la región. Un movimiento que serviría para avalar la presencia norteamericana en una base militar en el extremo sur.
El peligro: en el Reino Unido hablan insistentemente de una latente invasión. “Parece imposible creer que Argentina sería tan insensata como para intentar nuevamente atacar las propias Malvinas. Pero existe un mayor riesgo de algún tipo de provocación, y eso podría conducir quizás a otro trágico error de cálculo argentino”, dijo el exprimer ministro Boris Johnson.
Como en la película El secreto de sus ojos, Milei puede cambiar de todo menos de pasión: el programa económico. Puede pasar de idolatrar a Margaret Thatcher a mostrarse como el primer malvinero. Puede encapsular el trauma personal para ponerse al frente de la “causa sagrada”, como la llamó.
El propio Milei contó la paliza que recibió del padre en la casa del padrino delante de todos, cuando tenía 11 años, por haber cortado el clima de festejo al decir que el desembarco ordenado por el dictador Leopoldo Galtieri era un error: “Imaginate esa situación: yo 11 años y él 1,90 y 100 kilos. Es como si ahora me enfrentara con un tipo de 4 metros y 400 kilos”.
Saltos en el relato mileísta. Agustín Laje, el director ejecutivo de la Fundación Faro y guardián de la batalla cultural, compartirá escenario el 17 de octubre, en el selecto Las Condes, Chile, con Javier Olivera Ravasi, el cura que llevó a diputados libertarios a visitar a represores al penal de Ezeiza en el comienzo de la gestión libertaria.
El evento es promocionado como Expo Family y Laje hablará sobre “El asedio a la familia”. Olivera Ravasi no es el único invitado polémico. Tim Ballard, exagente norteamericano devenido en un controversial paladín de la lucha contra la trata y el abuso sexual a menores, está confirmado en la grilla junto a Laje.
Ballard estuvo en la Argentina el año pasado. Entonces Patricia Bullrich recomendó alejarlo de la gestión libertaria. ¿Mensaje para Laje? Evidentemente, el consejo de la exministra carece de roaming internacional.
El viaje secreto de Santiago Caputo a los Estados Unidos, que anticipamos acá en mayo, tuvo como propósito de fondo profundizar los contactos para que, llegado el caso, el Hermano Putativo tenga una vía para rescatar al gobierno de apuros financieros, como ocurrió en la primavera negra del último año después de que la LLA perdió con el peronismo en la provincia de Buenos Aires.
La escena que cuentan de esos días de corrida cambiaria es dramática. Llamados desesperados de Luis Caputo sin respuestas hasta que el sobrino del ministro consiguió algo impensado. ¿El famoso tuit de Scott Bessent salvando a la Argentina fue el reaseguro de Santiago Caputo que obligó a Karina Milei a aminorar el plan ‘vamos por todo’?
Para cubrir un total de 24.900 millones de dólares en vencimientos del año próximo (15.700 millones de capital y 9200 millones de intereses), el programa financiero que presentó el ministro de Economía en junio prevé como fuentes de financiamiento un buffer (colchón) de 2026 de 3700 millones de dólares (el sobrante generado en el ejercicio previo para descomprimir 2027).
Para 2026, el programa preveía que el Tesoro comprara 6700 millones de dólares al BCRA para cumplir con los vencimientos y generar la liquidez excedente. En el año, ya lleva comprados más del doble: 14.153 millones. El riesgo país, duro de roer, la imposibilidad de regresar al mercado internacional de crédito por las altas tasas y la incertidumbre sobre cuándo serán efectivos los desembolsos de los préstamos forzaron al gobierno a elevar las compras de dólares.
El colchón no solo quita el sueño en la economía financiera. También en la real. Hay otro problema además de la obsesión del gobierno para que un selecto grupo saque los dólares del colchón.
El caso de un empresario que vende colchones y ya despidió a 100 empleados fue uno de los temas de conversación en el brunch por el Día de la Industria, en -todo tiene que ver con todo- el partido de Malvinas Argentinas.
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La dependencia marroquí no se explica sólo por los electrones que cruzan el Estrecho. También pasa por el gas que llega a través de la infraestructura española.
Consiguen tasas por debajo del sistema bancario y en condiciones más convenientes. Aun así, en la Bolsa los volúmenes operados crecen en mayor proporción que las empresas que participan.