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Nevaco Global
9 de octubre de 2026

Conoció a un joven de Perú en 2016, aprendió algo único para su negocio y hoy produce 3000 kilos de queso por día

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Durante años, Javier Semino trabajó en campos de terceros en Exaltación de la Cruz, provincia de Buenos Aires, donde hacía fardos y rollos de pasto para tambos y criaderos de caballos. Cuando muchos de esos establecimientos comenzaron a cerrar, las vacas que habían quedado en manos de su familia le permitieron iniciar una actividad que, dos décadas después, se transformaría en una empresa láctea con una producción de miles de kilos diarios. “Nos quedaron unas vacas y de ahí arrancamos con el tambo”, recordó en diálogo con TN.

En ese establecimiento empezó a fabricar quesos. Sin embargo, el gran cambio llegó en 2016, cuando dos encuentros casuales con inmigrantes latinoamericanos lo llevaron a descubrir un producto que todavía tenía poca presencia en la Argentina. Se trataba del queso llanero, utilizado por los venezolanos para preparar arepas y tequeños, que terminó convirtiéndose en uno de los principales motores de crecimiento de su negocio. “Había mucha inmigración de venezolanos y tuvimos ese nicho que no tenía nadie; en ese momento éramos de los pocos que lo hacíamos”, contó.

Hoy, junto a sus hijas Sol y Milagros, está al frente de Milagros del Sol, una empresa que procesa 30.000 litros de leche diarios y produce más de 3000 kilos de queso llanero y 10.000 kilos de dulce de leche por día.

Desde que comenzó con el tambo, Semino tuvo claro que no quería limitarse a vender leche. Prefería agregarle valor mediante la elaboración de mozzarella, sardo y masa para mozzarella, hasta que en 2016 un inmigrante peruano se acercó para comprarle materia prima y terminó proponiéndole, sin saberlo, una nueva oportunidad.

“Le dije ‘Yo leche no te vendo. Te vendo queso; vení a hacerlo acá y yo te cobro por kilo’. Me enseñó a hacer queso y, como a los dos meses, pasó un venezolano buscando un queso específico”, relató a TN.

La variedad que había aprendido a elaborar tenía un alto contenido de sal y no se derretía fácilmente al freírla, una característica valorada en la gastronomía peruana y boliviana. Pero también era el producto que buscaba aquel venezolano. “Le dije ‘Probá este que tengo acá’, y me dijo ‘¡Esto es lo que andaba buscando!’. Ahí arrancamos con el queso llanero, que tuvo mucho éxito”, recordó.

La llegada de inmigrantes venezolanos impulsó la demanda de un producto que hasta entonces era casi imposible de conseguir en la Argentina y dependía totalmente de la importación. Con los años, Semino vio cómo aparecieron nuevos fabricantes y que el consumo de tequeños comenzó a extenderse entre los argentinos.

Después de varios años elaborando queso llanero, Semino recibió una propuesta para alquilar una planta perteneciente a una cooperativa que atravesaba dificultades. En el establecimiento, donde anteriormente había funcionado La Salamandra, comenzó hace cuatro años a producir dulce de leche, algo que nunca había hecho.

Como el alquiler no incluía la marca anterior, tuvo que desarrollar una propia. Así nació Milagros del Sol por sus dos hijas, que se incorporaron al emprendimiento cuando tenían 23 y 25 años.

“Fuimos a muchas ferias, dimos a probar el producto y la gente quedó muy conforme”, recordó. Los comienzos también incluyeron repartos personales. “Cargaba los potes de medio kilo de dulce de leche en un auto, llenaba un pallet y salía a repartir”, contó.

Actualmente, una de sus hijas trabaja con él en la producción y la otra, contadora, se ocupa de la administración y participa en las ferias. “Yo me levanto a las 3 de la mañana, mi hija a las 4 y llegamos a las 5 a la fábrica hasta las 14 o 15, según la producción”, explicó.

La diversificación permitió equilibrar el negocio entre quesos y dulce de leche. Además del llanero, Milagros del Sol elabora mozzarella, tybo, cremoso, burrata y otras variedades. También desarrolló dulces saborizados de café, naranja, frutos rojos, coco, chocolate y pistacho, entre otros, que comercializa especialmente en zonas turísticas como Caminito, San Telmo y la calle Florida.

La firma también produce dulce de leche para fábricas de alfajores y helados y trabaja para otras marcas. Con el crecimiento, Semino dejó la actividad tambera y comenzó a comprar leche a terceros. “Es más fácil y no requiere tanto sacrificio”, explicó.

Por la cercanía de Exaltación de la Cruz con Luján, la empresa también tiene previsto lanzar una edición limitada de dulce de leche para conmemorar la visita del papa León XIV. El producto tendrá una etiqueta especial con las imágenes del pontífice, la Basílica de Luján y la Virgen.

Ahora busca dar otro salto con las exportaciones. “Estamos terminando los trámites en SENASA para enviar quesos y dulce de leche a Brasil, Estados Unidos y países árabes”, contó. Desde Brasil, aseguró, ya le solicitaron 20.000 kilos semanales de queso.

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