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Nevaco Global
29 de septiembre de 2026

Dos células yihadistas, una con orden de atentar, entraron en Ceuta con la avalancha

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Un informe ve «riesgo inminente» de ataques a militares y afirma que llegaron tres terroristas con experiencia en combate

«La amenaza contra los soldados españoles en Ceuta ha alcanzado un nivel crítico. La convergencia de cinco factores —(a) un discurso de odio de etiología yihadista que ha legitimado emocionalmente la violencia, (b) un asalto premeditado con heridos múltiples ya materializado, (c) la infiltración de al menos 12 yihadistas durante el asalto de julio, (d) la penetración en Ceuta de al menos dos grupos yihadistas no conectados entre sí, uno con órdenes de ejecutar una acción de inghimasi [terrorista infiltrado] en un lugar público, y (e) la existencia de un ecosistema de reclutamiento y radicalización históricamente asentado en Castillejos/Fnideq— configura un escenario de riesgo inminente para la integridad de las unidades militares desplegadas».

Esta es la principal conclusión a la que llega el último informe del analista especializado en terrorismo José María Gil Garre, fechado el domingo pasado y titulado Amenaza de etiología yihadista contra soldados españoles en Ceuta, al que ha tenido acceso THE OBJECTIVE. El documento ha sido elaborado a partir del análisis de documentos oficiales, redes sociales y fuentes humanas, entre otras fuentes de información.

El informe revela que, según tres fuentes independientes de Castillejos consultadas, que ya han sido utilizadas anteriormente para localizar perfiles terroristas, al menos 12 yihadistas fueron detectados durante la invasión sufrida por Ceuta los pasados 30 y 31 de julio. Su identificación fue posible gracias al trabajo policial, que contó con la colaboración de Marruecos —a pesar de su papel en la avalancha, Rabat nunca ha dejado de colaborar en materia terrorista—, y se sabe que al menos tres de ellos cuentan con experiencia, bien en Siria o en Irak. Cuatro han sido detenidos y expulsados, como los hermanos Chakir y Chakib Achatoui, condenados por la Audiencia Nacional y expulsados en 2018.

Los grupos yihadistas infiltrados, según la información recogida en este trabajo, mantienen contactos con Castillejos y Tetuán, perciben que les «resultará fácil» actuar de forma contundente y «por supuesto tienen capacidad de provocar una intervención de soldados y ejecutarlos». Además, se benefician de que «las unidades militares operan con dotación insuficiente, reglas de enfrentamiento ambiguas y falta de protección adecuada, lo que incrementa significativamente su vulnerabilidad».

La infiltración, según parece, fue oportunista; es decir, los yihadistas aprovecharon un movimiento de masas que ellos no habían provocado. En todo caso, el episodio, que sigue abierto porque se mantiene la búsqueda de los terroristas, confirma la «conexión entre presión migratoria y riesgo terrorista», según el documento de Gil Garre. Se trata de individuos radicalizados que buscan llegar a Europa y que tienen órdenes de ejecutar un ataque de «inghimasi», una táctica yihadista que parte de la inmersión —el combatiente se infiltra en el objetivo, mezclándose con la población o aprovechando el caos—. Le sigue el ataque suicida o de alta letalidad para causar el mayor daño posible, aun a costa de la propia vida, y se busca un objetivo simbólico, que produce un gran impacto psicológico, incluso el terror.

El hecho de que el objetivo más probable sea el de los militares se explica porque, tras la crisis, el papel de los soldados destinados en Ceuta pasó de ser de presencia, vigilancia y disuasión a ser percibido por los más radicales como parte del «ejército de ocupación», ejecutor de atrocidades, aunque sean inventadas, pero que para ellos generan una «deuda de sangre» que debe ser saldada, responsable de una humillación y, por tanto, objetivo prioritario de una venganza. «Esta transformación no fue espontánea -explica Gil Garre-. Fue el resultado de una campaña de deshumanización sostenida durante semanas, que utilizó falsedades, exageraciones y descontextualizaciones para construir una imagen del soldado español como enemigo absoluto del islam».

Otro de los factores de riesgo es que tradicionalmente Castillejos ha sido un punto caliente en materia yihadista. De allí partieron más de 1.600 personas para combatir en Siria e Irak entre 2014 y 2015. Se detectaron redes de reclutamiento y se desmantelaron células terroristas; surgieron perfiles tan peligrosos como el de Mohamed Hamduch, Kokito de Castillejos, que combatió en Siria desde 2013 y se casó con una ceutí, y ya últimamente ha sido escenario de algunas detenciones de yihadistas. Por tanto, «es un hub histórico de reclutamiento, radicalización y envío de combatientes que ha mantenido actividad durante más de una década», sostiene el informe.

La situación es muy delicada. Los actores digitales no se limitan a difundir discurso de odio; organizan, coordinan y celebran el hostigamiento contra los soldados españoles y, en algunos casos, comparten contenido explícitamente yihadista. WhatsApp, Facebook, TikTok e Instagram están jugando un papel importante en la justificación de actos violentos con mensajes que celebran emboscadas, llamadas veladas a la violencia, información logística como puntos de concentración, horarios o rutas y simbología y contenido radical. Todo ello para abonar la versión de que un posible ataque terrorista no sería más que una «respuesta legítima» a todos los supuestos agravios que sufren. «La falsedad genera indignación; la indignación se canaliza mediante la deshumanización; la deshumanización produce legitimación moral y religiosa; la legitimación facilita la coordinación operativa; y la coordinación se materializa en el ataque», concluye Gil Garre.

Según el documento, «la amenaza contra los soldados españoles en Ceuta ha dejado de ser un fenómeno colateral para convertirse en un objetivo explícito, estructurado y emocionalmente legitimado de etiología yihadista (…) ya se ha materializado en al menos una emboscada con heridos múltiples (27 de agosto, Benzú, cuatro soldados heridos); y presenta un alto grado de persistencia y una probabilidad ALTA de escalada si convergen determinados indicadores».

Periodista con casi 40 años de experiencia en información de Interior, terrorismo, crimen organizado… En ABC ha sido redactor de sucesos, jefe… Ver más

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