Trump lanza tres dardos contra México en un solo fin de semana; esto dijo
Los episodios se suman a una relación bilateral marcada desde el regreso de Trump a la Casa Blanca por amenazas arancelarias
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«Las fábricas europeas cierran por la competencia feroz y desleal de un país que sostiene la maquinaria militar rusa. Aun así, el europeo prefiere China a EEUU»
Empresario y fundador de cuatro unicornios tecnológicos. Presidente de Inception Fertility, Overture Life y Gameto. Fundador y CEO de Certuma, empresa de inteligencia artificial clínica. Colaborador habitual de The Objective.
Hay una encuesta de este verano que debería haber ocupado más espacio del que ocupó. El Pew Research Center preguntó a 42.000 personas en 36 países qué opinión tenían de Estados Unidos y de China. En España, el 54% dijo tener buena opinión de China y el 30% de Estados Unidos. El resultado europeo es asombrosamente uniforme: China puntúa por encima de Estados Unidos en todos los países del continente encuestados salvo Polonia. Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, España. La misma foto en todos.
¿Cómo se llega hasta ahí? El problema es idéntico a los dos lados del Atlántico y la reacción es opuesta. Estados Unidos tenía el mayor déficit comercial de su historia con China. Washington lo trató como un problema estratégico y actuó en consecuencia: aranceles apilados que dejan el tipo efectivo medio sobre los bienes chinos en torno al 33%, controles de exportación de semiconductores, restricciones de inversión y un discurso que llama rival al rival. Los resultados están en las cifras oficiales del representante de comercio: el déficit estadounidense de bienes con China cayó a 202.700 millones de dólares en 2025, un 31,8% menos que el año anterior, con las importaciones chinas desplomándose casi un 30%. En el mismo periodo, el déficit europeo con China creció un 15%.
Buena parte de ese comercio no ha vuelto a fábricas americanas: se ha desviado a Vietnam, Taiwán o México, y el déficit total de Estados Unidos con el mundo apenas se movió. Los aranceles encarecen la vida del consumidor americano y tienen críticos serios entre economistas que no son sospechosos de simpatías chinas. Todo eso es cierto. Lo que no cambia es la dirección: una capital ha decidido que tiene un rival y se comporta como tal, con aciertos y con errores. La otra publica comunicados, encarga informes y va hacia el suicidio industrial con una sonrisa en la cara y encuestas favorables al que la está desplazando.
Según Eurostat, en 2025 la Unión Europea vendió a China 199.600 millones de euros en bienes e importó 559.400. El déficit alcanzó los 359.800 millones, un 15% más que el año anterior. Las exportaciones europeas cayeron un 6,5% mientras las importaciones chinas subían un 6,4%. Cerca de mil millones de euros diarios en contra, el doble que antes de la pandemia.
En el automóvil, que es el corazón industrial del continente y la mayor fuente de empleo cualificado que le queda, el desplazamiento va a una velocidad que la política todavía no ha asimilado. Las marcas chinas han pasado del 0,5% del mercado europeo en 2021 al 9,5% en el primer semestre de 2026. Uno de cada diez coches nuevos matriculados en Europa. Hay analistas que proyectan un 30% a medio plazo. En sentido contrario, los datos de ACEA, la patronal europea del sector, muestran que las exportaciones europeas de coches a China se hundieron un 43% en un solo semestre. Alemania perdió 143.000 empleos industriales en 2025.
El resumen de 20 años cabe en dos cifras. En 2005, la Unión Europea producía el 24% de la manufactura mundial y China el 9%. En 2025, China produce el 27% y Europa el 17%. Detrás de esas cifras hay tres cosas y ninguna es misteriosa.
La primera son las horas. El empleado chino medio trabajó 48,2 horas semanales en junio de este año, según la Oficina Nacional de Estadística china. El europeo trabaja 36, según Eurostat, y el alemán 33,9. Una jornada un tercio más larga, seis días por semana en buena parte de la industria, con la misma máquina alemana comprada al mismo proveedor alemán.
La segunda es la energía. La electricidad para uso industrial costaba en la Unión Europea 18,4 céntimos de euro por kilovatio hora en la segunda mitad de 2025, y 22,6 céntimos en Alemania. La tarifa industrial media china ronda los ocho céntimos de euro. La mitad, y en algunos casos un tercio. En una acería, una planta de aluminio, una fábrica de vidrio o una química de base, la factura eléctrica decide quién existe y quién echa el cierre.
La tercera es la asimetría del acceso. China controla lo que entra en su mercado mediante compras públicas reservadas, exigencias de socio local, homologaciones interminables y controles de exportación que aparecen y desaparecen según convenga. Y vende hacia fuera muy por debajo de coste. La OCDE ha documentado que las compañías chinas recibieron entre tres y ocho veces más subvenciones que sus competidoras occidentales entre 2005 y 2024, y que alrededor de un tercio de las industriales chinas opera en pérdidas. Sobreviven porque alguien las sostiene. Ese alguien tiene un objetivo, y el objetivo es el mercado que usted y yo pisamos cada mañana. El empresario europeo compite contra un Estado que le pone a su rival la energía a mitad de precio, le financia las pérdidas, le protege el mercado interior y le abre el nuestro.
Europa tiene una guerra en su frontera oriental y esa guerra la mantiene China. Lo dice la Comisión Europea en sus propios comunicados sobre las sanciones: China es el mayor proveedor de bienes de doble uso y material sensible que sostienen la base industrial militar rusa y que aparecen en el campo de batalla ucraniano. Sin ese apoyo, escribe Bruselas literalmente, Rusia no podría continuar su agresión con la misma fuerza.
El vigesimoprimer paquete de sanciones europeo incluyó a 14 empresas chinas y hongkonesas por abastecer a la industria militar rusa. Pekín respondió al día siguiente prohibiendo la venta de componentes electrónicos, programas informáticos, tecnología de fabricación de chips y tierras raras a empresas de defensa europeas. Represalia inmediata, dirigida a la capacidad de Europa para armarse. Bruselas señala a catorce empresas por armar indirectamente a Rusia y Pekín contesta desarmando directamente a Europa.
A los componentes hay que sumarles la caja. El seguimiento mensual del Centre for Research on Energy and Clean Air sitúa a China como el mayor comprador mundial de combustibles fósiles rusos, con el 40% del valor total y 5.700 millones de euros en un solo mes. El petróleo y el gas aportan entre el 30% y el 50% de los ingresos del presupuesto federal ruso. Pekín llena la hucha con la que Moscú paga los drones y después vende los componentes con los que se fabrican.
Ese mismo informe recuerda que la Unión Europea seguía siendo el mayor comprador de gas licuado ruso, con la mitad de sus exportaciones, y que lleva gastados unos 214.000 millones de euros en combustibles fósiles rusos desde 2022. Europa también financia la guerra que dice combatir, y eso explica buena parte de su afonía a la hora de señalar a Pekín.
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Los episodios se suman a una relación bilateral marcada desde el regreso de Trump a la Casa Blanca por amenazas arancelarias
A finales de este verano, en los cines chinos, el público está dando buena acogida a Bienvenidos al restaurante del Dragón . La película —cuyo título en el extranjero es Once Upon a Time in the Middle East (Érase una vez en Oriente Medio)— narra, con humor y también con emoción, las aventuras de un cocinero chino ahogado en deudas que se ha ido a vivir a una ciudad de un país imaginario de Oriente Medio. Al verse repentinamente enfrentado a una invasión del ejército americano, convierte su local en un refugio para los huérfanos y los civiles de la región. Desde su estreno el 11 de agosto, esta producción, rodada en su mayor parte en China con actores y actrices egipcios , ha recaudado ya unos 245 millones de euros, según Variety . Aunque el director Wen Muye afirma no haberse inspirado en hechos reales, las similitudes con la invasión de Irak por parte de Estados Unidos son bastante sorprendentes. El estreno de esta película antimilitarista casa con el momento actual . Otro conflicto desencadenado por Washington, esta vez contra Irán a principios de año, con bombardeos que se han reanudado en los últimos días, perturba a corto plazo los planes de Pekín para la zona, que vuelve a verse sumida en la inestabilidad. El conflicto ha debilitado a Irán, uno de los principales socios regionales de China, sin que esta haya podido ofrecer más apoyo que la compra de petróleo y los llamamientos a la calma y al diálogo. “Pekín se ha erigido en mediador , desde Gaza hasta las tensiones entre Irán e Israel: en 2024 facilitó una declaración de reconciliación entre catorce facciones palestinas y pidió la distensión entre Teherán y Tel Aviv”, señala Émilie Tran, profesora e investigadora de la Universidad Metropolitana de Hong Kong, que trabaja en las relaciones entre China y Oriente Medio. “Pero su papel sigue siendo sobre todo diplomático y declarativo : no ha sustituido a los mediadores tradicionales ni ha impuesto ninguna negociación entre las partes beligerantes”. Pero a largo plazo, debido a la creciente desconfianza hacia los Estados Unidos de Trump, la situación podría beneficiar a la potencia asiática. Cada vez son más los análisis publicados en Estados Unidos que llegan incluso a afirmar que China es la gran ganadora de la guerra de Irán. Este era el sentido de un artículo publicado en junio por el politólogo estadounidense Ryan Hass, director del John L. Thornton China Center de la Brookings Institution. En su opinión, “este conflicto ha abierto a China nuevas perspectivas para reforzar su papel económico central y suplantar a Estados Unidos como proveedor de bienes públicos a los países necesitados”. El analista destaca que Pekín ayuda a los países afectados por la crisis energética provocada por la guerra de Irán, amplía su ventaja en el ámbito de las tecnologías de energía renovable y, a diferencia de Estados Unidos, se presenta como un actor internacional fiable . Oriente Medio se ha convertido en el principal destino de las inversiones del proyecto de las nuevas rutas de la seda , puesto en marcha en 2013 por Xi Jinping para dar salida al exceso de producción de las empresas de su país. La región también suministra más del 55 % de las importaciones chinas de petróleo. Esta importancia que se concede a Oriente Medio, a pesar de las vicisitudes de la guerra, queda ilustrada por el viaje del rey de Jordania, Abdalá II, a China del 18 al 24 de agosto, y posteriormente por la visita del líder chino, Xi Jinping, a Egipto, los días 1 y 2 de septiembre. Ambos países son aliados históricos de Estados Unidos. Washington destina a El Cairo más de mil millones de dólares en ayuda militar al año, y la ayuda anual de Estados Unidos a Jordania se ha triplicado en los últimos quince años . Según un informe del Congreso estadounidense , el importe total de la ayuda bilateral estadounidense (supervisada por los Departamentos de Estado y de Defensa) al Reino Hachemita desde principios de la década de 1950 ha ascendido a unos 33.800 millones de dólares. La última visita de Xi Jinping a Egipto se remonta a 2016, año en el que se publicó el primer “Libro Blanco sobre las relaciones chino-árabes”. En aquella ocasión, el líder chino también visitó Irán y Arabia Saudí, dos países rivales pero importantes para Pekín. La potencia asiática facilitó el acercamiento entre ambos países y el acuerdo alcanzado en este sentido en 2023 se anunció en la capital china . En El Cairo , durante su encuentro con el presidente Abdel Fattah Al-Sissi, Xi Jinping abogó el miércoles por “la construcción de una nueva arquitectura de seguridad para Oriente Medio”, según el informe de la televisión oficial china CCTV . El líder chino también subrayó que convenía “respetar el principio de que los pueblos de Oriente Medio deben ser dueños de su propio destino [y] oponerse a las injerencias externas”. Una declaración que no puede sino contar con el beneplácito de El Cairo, pocos días después de la decisión de Washington de prohibir el acceso a su sistema financiero a la sucursal emiratí del banco público egipcio Misr, acusada de participar en transacciones financieras con Irán. Esta sanción es la primera de la operación “Paria económico”, anunciada por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, para aislar totalmente a Irán y cortar sus flujos de ingresos. Según la televisión oficial china, Al-Sissi indicó a su homólogo chino que “Egipto valoraba enormemente la postura constante, objetiva e imparcial de China sobre las cuestiones de Oriente Medio” . En Oriente Medio se diseña el laboratorio de un nuevo orden mundial en el que se socava la hegemonía estadounidense y en el que, al mismo tiempo, China se impone sin sustituir a Estados Unidos como garante de la seguridad. John Calabrese, del think tank estadounidense Middle East Institute, destaca que “a diferencia de la hegemonía convencional, la competencia [entre las dos grandes potencias] ya no se centra tanto en las bases y las tropas como en los corredores de infraestructuras, las redes financieras, las plataformas tecnológicas y las cadenas de suministro, lo que confiere un poder duradero y a menudo invisible”. En este contexto, los países de Oriente Medio están aplicando una “estrategia de equilibrio” ( hedging en inglés), navegando entre las dos grandes potencias del momento según las circunstancias para obtener beneficios . “Estados Unidos mantiene una influencia considerable en el Golfo porque ofrece garantías de seguridad que China no puede —y no desea, en este momento— proporcionar: bases militares, acuerdos de defensa, armamento sofisticado, inteligencia y capacidad de intervención en caso de crisis”, destaca Emilie Tran a Mediapart . “China ha llegado en un momento en el que los países de Oriente Medio están inmersos en una reflexión sobre la era postpetrolera”, prosigue la investigadora, “en particular Arabia Saudí, con sus proyectos para desarrollar ciudades inteligentes ( smart cities ) en el marco de su plan ‘Saudi Vision 2030’. Tenemos dos mundos que se encuentran en un momento en el que se necesitan mutuamente.” Siguen apareciendo cada vez más proyectos en el ámbito de la inteligencia artificial. En Abu Dabi, la Universidad Mohamed bin Zayed de Inteligencia Artificial (MBZUAI) acoge a numerosos científicos procedentes de China. “La presencia china es llamativa: la universidad está dirigida por Eric Xing [un científico nacido en China y formado en Estados Unidos —ndr] y, según nuestro recuento del anuario de la universidad, 36 de los 144 profesores son chinos , es decir, una cuarta parte del cuerpo docente”, afirma la profesora de la Universidad Metropolitana de Hong Kong. Es cierto, añade, “que los Emiratos no son (todavía) el Silicon Valley, pero están desarrollando rápidamente algunos de sus ingredientes: financiación pública, laboratorios de vanguardia, capacidad de cálculo y atracción de talento internacional. La MBZUAI se encuentra en el centro de esta estrategia de poder tecnológico”. Con el apoyo activo de China. Otra señal de esta presencia china, según Emilie Tran es el auge del mandarín en los sistemas educativos saudí y emiratí , que “constituye un indicador de diversificación estratégica y de acercamiento a China, y no un cambio lingüístico que sustituya al inglés, que sigue siendo la principal lengua extranjera e internacional”. Los regímenes autoritarios de Oriente Medio también se muestran dispuestos a establecer alianzas con una potencia que ha desarrollado un sistema de control de la población gracias a su tecnología. Un laboratorio prometedor para los poderosos, pero muy preocupante para los pueblos. Irán volvió a atacar el jueves objetivos militares estadounidenses en Kuwait y en los Emiratos Árabes Unidos, haciendo caso omiso de las amenazas de Donald Trump, en un enésimo recrudecimiento de las hostilidades en Oriente Medio. Tras un mes de tregua, los enfrentamientos entre Washington y Teherán se reanudaron el domingo por iniciativa del ejército americano, que afirmó querer impedir que se lanzaran cohetes cargados con minas marinas en el estrecho de Ormuz. El ejército iraní atacó “con misiles y drones los sistemas de comunicación por satélite , los depósitos de equipamiento y los hangares de aviones de combate del ejército terrorista americano en la base aérea de Ahmad al-Jaber”, según un comunicado militar. En Emiratos, los ataques se dirigieron contra los sistemas de radar americanos de la base aérea de Al-Minhad , añadió esta fuente. Kuwait expresó su preocupación por “una amenaza directa” contra la seguridad y la estabilidad del país, y denunció una “ignominiosa agresión iraní”. La televisión estatal iraní indicó que estos ataques se habían llevado a cabo “en respuesta a los crímenes cometidos por Estados Unidos contra el pueblo iraní” . Al menos diecinueve personas, entre ellas siete miembros de las fuerzas armadas, murieron en Irán durante la noche del martes al miércoles a causa de los bombardeos estadounidenses. Traducción de Miguel López