En las instalaciones deportivas de toda Venezuela, el ambiente que se respira tras la conclusión de las citas internacionales es de perplejidad, frustración e indignación. Atletas, entrenadores y dirigentes deportivos coinciden en un mismo espacio de discusión planteándose las mismas interrogantes incriminatorias: «¿Cómo pasó esto? ¿Cómo es posible que sigamos estando a la cola de […]
En las instalaciones deportivas de toda Venezuela, el ambiente que se respira tras la conclusión de las citas internacionales es de perplejidad, frustración e indignación. Atletas, entrenadores y dirigentes deportivos coinciden en un mismo espacio de discusión planteándose las mismas interrogantes incriminatorias: «¿Cómo pasó esto? ¿Cómo es posible que sigamos estando a la cola de Colombia? ¿Cómo explicar que Brasil nos triplique en medallas de oro (122 a 48)? ¿Quiénes son los responsables de este fracaso? ¿No y que éramos Potencia Deportiva? ¿Generación de Oro? ¿Venezuela se arregló?»
Lo más grave y alarmante ante este escenario es que ninguna autoridad gubernamental o deportiva ha dado la cara ni ha ofrecido explicaciones coherentes sobre la actuación del país en los recién finalizados XIII Juegos Deportivos Suramericanos, celebrados en la Provincia de Santa Fe, Argentina.
En medio de la consternación, un entrenador caminaba de un lado a otro manifestando su incredulidad:
–»No puede ser, no puede ser. No logro entender cómo fuimos desplazados por Chile y Argentina, países que en los últimos veinte años siempre estaban por debajo de nosotros y ahora nos desplazan a la quinta posición en la tabla final de los juegos.»
Un colega del área técnica ratificó la declaración y aportó un análisis cronológico detallado para precisar el origen y la evolución del deterioro competitivo:
–»Certifico lo señalado por mi colega. Para ser más exactos, me permito recordar que en los VII Juegos Suramericanos de 2002 logramos alcanzar el segundo lugar con 97 medallas de oro. Pero ojo: este resultado, gústele o no al gobierno, fue producto de los ciclos de preparación desarrollados en las administraciones anteriores, mal llamadas por este régimen como la «IV República».»
Posteriormente, la narrativa gubernamental disfrazó ese logro deportivo institucional con una consigna demagógica conocida por todos como la «Generación de Oro». Sin embargo, la historia se ha encargado de desmentir el discurso oficial, dejando al descubierto la progresiva pérdida de competitividad a lo largo de las últimas décadas:
– Juegos Suramericanos 2010: La cosecha de metales dorados descendió a 89 medallas de oro.– Juegos Suramericanos 2014: Se registró una caída abrupta al obtener únicamente 47 medallas de oro.– Juegos Suramericanos 2018: En pleno ciclo promocionado como la «Potencia Deportiva del Siglo XXI», el rendimiento cayó a 43 medallas de oro.– Juegos Suramericanos 2022: La debacle se profundizó al cosechar apenas 31 medallas de oro, lo que relegó al país al quinto lugar del medallero.– Juegos Suramericanos 2026: El estancamiento se consolida al no poder superar la barrera habitual, alcanzando 48 medallas de oro y manteniéndose en el quinto puesto general.
En un período de más de dos décadas (2002-2026), la gestión deportiva estatal ha provocado un retroceso de más del 50% en la obtención de preseas doradas. La delegación venezolana permanece estancada sin poder superar el techo de las 50 medallas de oro, perdiendo progresivamente posiciones de liderazgo frente a sus pares continentales.
Más allá del análisis estadístico y de los cuadros de rendimiento, los dirigentes deportivos destacan la necesidad de determinar las causas sistémicas que originaron esta pérdida de nivel competitivo. Factores de índole social, económica, política, ética, moral y laboral convergen en el diagnóstico de la crisis.
Entre las políticas y omisiones implementadas por la administración pública durante las últimas décadas, se sintetizan los siguientes elementos determinantes:
A pesar del colapso estructural, entrenadores y dirigencia nacional coinciden en reconocer el esfuerzo sobrehumano de los atletas venezolanos. Los deportistas asumen sus entrenamientos y competencias con entereza, enfrentando la falta de insumos, instalaciones deterioradas, becas de cuantía simbólica y una protección social deficiente.
Posición | País | Desempeño1° | Brasil | Líder continental (122 Oros)2° | Argentina | Consolidado en podio3° | Colombia | Crecimiento ostensible4° | Chile | Superación competitiva5° | VENEZUELA | Estancamiento y retroceso (48 Oros)
El cuadro final de medallas refleja la realidad del deporte nacional: Venezuela ha sido superada holgadamente por Brasil, Argentina, Colombia y Chile, quedando relegada a la quinta casilla de la región.