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Nevaco Global
9 de julio de 2026

Buenas noticias

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Si alguien hubiera pronosticado que en 2026 México sería capaz de combinar aumentos históricos al salario mínimo, inversión extranjera récord, una de las tasas de desempleo más bajas del mundo y un peso fortalecido, no habrían faltado quienes calificaran tal escenario de imposible.

Para mala fortuna de los agoreros, pero para el bien del pueblo, hoy esos datos forman parte de la realidad cotidiana. Vale la pena reflexionar respecto a qué cambió, pues de eso dio cuenta la propia presidenta Claudia Sheinbaum, al informar sobre las 12 buenas noticias económicas para México.

Durante el periodo neoliberal, se afirmó que, si el Estado se hacía a un lado, el crecimiento llegaría solo. La promesa consistía en atraer inversiones, contener salarios, reducir el gasto social y confiar en que la riqueza terminaría permeando hacia abajo.

Pero la realidad fue distinta: México creció poco, la desigualdad persistió y millones de personas trabajaban sin que ello les garantizara salir de los niveles de pobreza extrema. No obstante, el panorama actual ofrece señales distintas.

En primer lugar, la inversión extranjera directa alcanzó un récord histórico en el primer trimestre de 2026, colocando a México entre los países con mayor capacidad para atraer capital. Es un dato relevante porque desmiente la idea de que una política social fuerte espanta las inversiones.

Asimismo, el empleo formal vive su mejor momento histórico y la tasa de desempleo se mantiene como una de las más bajas del mundo. La inflación y las tasas de interés también comenzaron a moderarse mientras el peso ha mantenido fortaleza frente al dólar.

Y el precio de los combustibles constituye otro ejemplo, ya que, en un escenario internacional marcado por conflictos geopolíticos y volatilidad en el mercado petrolero, México ha logrado mantenerse entre los precios más bajos a nivel mundial.

Las finanzas públicas también ofrecen señales alentadoras. A ello se suma el crecimiento récord de las exportaciones, una balanza comercial favorable y la recuperación gradual de Pemex. Todos estos avances fortalecen la posición económica del país en un contexto internacional complejo.

Quizá el dato con mayor contenido social sea el aumento sostenido del salario mínimo junto con la reducción de la pobreza laboral a su nivel más bajo registrado. Ahora el trabajo vuelve a recuperar parte de su capacidad para ofrecer una vida digna.

Finalmente, la continuidad y ampliación de los Programas para el Bienestar confirma que el crecimiento económico no se entiende como un fin en sí mismo, sino como un instrumento para mejorar la vida de la gente.

Las buenas noticias nunca significan que el camino haya terminado, pero sí quieren decir que el rumbo elegido ofrece ya buenos resultados que se notan en el día a día de millones de mexicanas y mexicanos.

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Señoras, señores, me alegro. Buenos días. 8 de la mañana. La ola de calor ha levantado un poco el pie del acelerador, no del todo, porque hay sitios donde sigue haciendo mucho calor, pero, hombre, se nota una leve mejoría que se acentuará durante el fin de semana. Hoy es jueves 9 de julio. Un día muy interesante, por ejemplo, para saber de qué van a hablar la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el embajador norteamericano en España, el señor León Junior, después de esta cumbre de la OTAN. Algunos la califican de trascendental; otros afirman que está llena de conclusiones intrascendentes o no demasiado trascendentes. Donde, por lo que respecta a nosotros —y eso será lo bueno que pueda pulsar Margarita Robles hoy—, es cómo ha quedado realmente la relación entre Trump y España, entre Trump y Sánchez. Porque, a ver cómo les explico, Trump ha llegado a decir que va a cortar toda relación comercial con España, que somos un aliado terrible, un caso perdido, que no quiere nada con nosotros. Pero cuando Trump se encuentra con el presidente del Gobierno de España, tiene una conversación estupenda, relajada, de fútbol y golf, y yo no sé qué más le contó. No sé qué más le contó, que en el avión de vuelta Trump ha dicho lo contrario: "No, no. España se ha redimido y es verdad que va a pagar más o está pagando más". Pues no lo sé. Es que esto es el cuento de siempre con este tipo. Algunos dirigentes políticos de nuestro tiempo son así. Son personajes que desprecian la realidad, la coherencia. Yo lo digo por las relaciones entre España y Estados Unidos y también por el resultado de la cumbre de la OTAN. Lo más destacado ha sido la andanada de críticas y amenazas del presidente americano contra España. Ahí no le tuvo que preguntar al andante. Una soflama contra nuestro país. Y lo curioso es que Sánchez, en lugar de calentar más la polémica, de hacer el cretino, como hizo en la cumbre de La Haya —quizá porque teme que Estados Unidos pueda emprender acciones en Venezuela que le perjudiquen a él, perjudiquen a Rodríguez Zapatero, al Partido Socialista o a lo que ustedes quieran—, enfrió la situación, le quitó importancia a las críticas y defendió las relaciones históricas. Bueno, algo insólito en el carácter de este tipo. Bueno, en eso Sánchez acertó, porque ha dejado solo a Trump con las bravatas y las amenazas. Y ojo, porque todo el mundo sabe que Trump hace mucha propaganda para consumo interno de los americanos. Pero ojo, porque, aunque no pueda aplicar sanciones concretas a España —porque España forma parte de un bloque europeo—, Estados Unidos puede hacernos mucho daño sin necesidad de abrir un conflicto comercial. La clave no está en el comercio de bienes. La clave está en las inversiones. Nuestra balanza comercial es bastante modesta. El peso de las exportaciones a Estados Unidos no es significativo en el conjunto de la economía española, pero las inversiones sí: las de empresas españolas en América y las de los americanos en España. Y si atendemos a estas cifras, la inversión americana en España se está desplomando. Si en 2018 la inversión neta fue de 8.000 millones, en estos primeros meses del 2026 ha descendido en 2.000 millones. O sea, las empresas americanas están desinvirtiendo en España. Pero es que las españolas que invierten allí —grandes empresas, bancos, energéticas, infraestructuras, etcétera, etcétera—, a esas empresas se les puede hacer la vida imposible y afectar seriamente a su cuenta de resultados. Así que tranquilitos y buena letra. Y mejor que atendamos a las segundas palabras de Trump en el avión: "No, no. España es verdad. El Gobierno español ha aumentado la inversión en defensa". Eso es cierto. No llega al 5% ni de coña, ni de broma, ni siquiera al 2%, pero sí la ha aumentado. Y a lo mejor le ha prometido... yo no sé de qué sirve que le prometa Sánchez a Trump: "Vamos a invertir más en defensa", con los socios que tiene y sin tener presupuestos. Pero bueno, esa ya es otra. En cuanto a los casos de corrupción, oiga, nuevas declaraciones que incriminan a Leire Díez por su actividad de cloaca; trifulcas entre Peinado y la Fiscalía, que ejerce de defensora de Begoña Gómez, como saben ustedes. Pero la declaración de Víctor de Aldama ante el juez Ismael Moreno es lo más destacado del día de ayer. Él no ha querido decir nada al término de esa declaración, pero se relaciona con el famoso sobre que entregó a la Justicia y que contiene las pruebas de la financiación irregular del PSOE y de la Internacional Socialista a través del petróleo venezolano y tal y cual y tal y tal. Bueno, y hay un asunto que ha entrado en el debate público estos días. Entró ayer de forma especialmente sonora: el asunto del absentismo laboral, que es una lacra en España, un cáncer en España. Bueno, siempre utilizas una palabra que puede ser utilizada por los demás: "una lacra", "un pobre enfermo que está de baja". No, no, no. Si no estamos hablando del pobre enfermo que está de baja. Estamos hablando del ejército de sinvergüenzas y caraduras —y todos conocemos en nuestra empresa alguno— que se da de baja psicológica durante siete meses hasta que llegan las vacaciones y luego las empalma. Y como algún día piensa: "Hoy me voy a dar de baja psicológica". Claro, hay un médico que se la da. Ayer Alberto Núñez Feijóo abrió este debate en un coloquio. Dijo que el absentismo laboral es un cáncer de la economía, que supone un coste enorme para el Estado y para las empresas. Hay campeones del escaqueo que no deberían cobrar lo mismo que los trabajadores cumplidores. Claro que hay trabajadores que se dan de baja porque se han partido una pierna, porque tienen una enfermedad o porque se han de operar o yo qué sé. Pero hoy, fíjense la que se ha organizado. Toda la izquierda, todos los ministros del "loro parque", el club de los sincronizados, algunos despistados más, unos cuantos golfos más han salido a la palestra, igual que cuando se habló de la ley de nietos. Pero es que 24 horas después los medios empiezan a ofrecer datos que vienen a confirmar lo que dijo Feijóo: la queja constante de economistas y empresarios por el absentismo disparado. De esto han hablado Pilar García de la Granja, Marc Vidal... En muchas ocasiones hay todo tipo de informes al respecto. José señala el problema y España entera se pone a pedir las sales. Queremos políticos que arreglen los problemas del país, pero no les dejamos siquiera señalar los problemas del país. Dicen: "No, bueno, pero es que hay que distinguir entre bajas médicas y el escaqueo creciente y tal". Bueno, sí, este es un debate para técnicos. Pero dijo lo que todo el mundo entiende por absentismo: el de los jetas que no van a trabajar. Andando este año por el Camino de Santiago, llegando a un pueblo gallego cuyo alcalde, exalcalde, es amigo, me decía: "En mi ayuntamiento hay 35 trabajadores; 17 están de baja psicológica". Diecisiete, y llevan ya seis meses. Oiga, ¿de repente una epidemia de alteración psicológica en el ayuntamiento de esa población donde acaba la tierra? Hombre, mejor lo explicó bien el alcalde de Madrid: el absentismo no es una baja laboral; absentismo es el caso de David Sánchez, el de Jessica Rodríguez, que tampoco apareció por los puestos de trabajo. Y bueno, así podríamos seguir horas y horas.

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