A 6 días de la inauguración del Mundial de Futbol, todo indica que el impacto económico será menor al que anticipa el gobierno mexicano y no sólo por la incertidumbre sobre las protestas de la CNTE, la de agricultores de Sinaloa, de transportistas de carga y de madres buscadoras que amenazan con boicotear la inauguración, sino porque no se han registrado los picos de reservaciones en hoteles, alojamientos de aplicación con Airbnb y vuelos.
La secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez ha insistido en que se esperan 5 millones de turistas, lo cual no es factible porque el promedio de turistas en los últimos Mundiales ha sido de 2.5 millones y esta es la primera vez que hay tres países sede: México, Estados Unidos y Canadá, aunque en realidad será Estados Unidos el que acapara la mayor derrama económica, porque en 11 ciudades se jugarán un total de 78 partidos.
El director general del AICM, el almirante Juan José Padilla aseguró que esperan entre 500 y 600 mil turistas adicionales al promedio de 3.5 millones de pasajeros que transporta el AICM que es una cifra más realista.
El siempre optimista secretario de Hacienda, Édgar Amador, estima que el impacto que tendrá el Mundial, en el crecimiento del PIB este año será de 0.2 puntos porcentuales considerando no sólo los 13 partidos que se jugarán en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, sino el consumo en hoteles, bares, comercios, los Fan Fest y hasta las salas de cine que transmitirán los partidos a lo largo de los 39 días del Mundial.
Sin embargo, un análisis de Banamex estima que el valor económico de la industria del futbol en México es de 0.16% del PIB y que el impacto del Mundial en el crecimiento del PIB en 2026 será de 0.1 puntos porcentuales. Es decir, la mitad de lo que espera el Secretario de Hacienda.
Sobra decir que un factor clave en el impacto del Mundial, será no sólo que se llegue a un acuerdo con la CNTE y el avance de la Selección Mexicana y el reto de llegar ya no al 5o partido sino al 6o, porque se incrementó el número de partidos a 108.
Por cierto que entre los muchos análisis que se publican en relación al Mundial 2026, Goldman Sachs publicó un pronóstico de ganador, en base al Elo Rating, un modelo matemático y estadístico desarrollado por el húngaro Arpad Elo y que calcula la habilidad o fuerza de los jugadores y su comportamiento durante los partidos.
En base al Elo rating, Goldman Sachs actualizará su modelo después de cada partido. Por lo pronto afirma que España tiene un 26.6% de probabilidad de ganar la Copa; seguido de Francia con 19%; Argentina 14%; Brasil, 8% e Inglaterra con 5%.
El modelo de Goldman Sachs utiliza otras variables como la mentalidad del equipo; los números de goles en partidos nacionales e internacionales; y hasta factores geográficos e incluye la altura de la Ciudad de México en los partidos que se jugarán aquí.
Y con la pena pero México no figura entre los países con probabilidades de ganar.
El mismo día que México y Canadá enviaron a Estados Unidos sendas cartas manifestando su deseo de que el T-MEC se renueve por 16 años más, el USTR publicó el inicio de una nueva investigación bajo la sección 301 amenazando con imponer nuevos aranceles de 10% a los productos fabricados en países que tienen prácticas de trabajo forzado. Que de aplicarse serían adicionales a los del acero y aluminio bajo sección 232.
El periodo de investigación será de hasta 45 días pero el problema es que México y Canadá están en la lista de países que podrían ser sancionados.
Al cierre de esta columna, Jamieson Greer, titular de USTR, no había dado una respuesta oficial a México y Canadá a su intención de reanudar 16 años el T-MEC por lo que, como ya le hemos comentado, todo indica que la opción serán revisiones anuales durante los próximos 10 años, hasta 2036.
El subsecretario de Comercio Exterior, Luis Rosendo Gutiérrez, aseguró que el impacto en los nuevos aranceles sería muy acotado para México porque el 85% de nuestras exportaciones cumplen con las reglas de origen establecidas en el T-MEC.
Adicionalmente hay otra investigación bajo la sección 301 de la ley de Comercio 1974 que también incluye a México y la amenaza de aranceles por su supuesta producción manufacturera que en principio no deberían aplicarnos en primer lugar porque somos socios del T-MEC y en segundo porque el 85% de las exportaciones cumplen con las reglas de origen.